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El fenómeno de las migraciones y su importancia económica

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editorial

Las migraciones en Guatemala son un fenómeno que no es nuevo, históricamente han existido internamente, por la concentración de fuentes de trabajo en fincas cafetaleras y cañeras en diferentes lugares del país, lo que se ha diferenciado en la actualidad es que hoy día nuestra gente emigra hacia el coloso del norte.

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Las causas que dan origen a los procesos migratorios son principalmente la pobreza endémica que padece la mayoría de la población e históricamente se ha dado desde el altiplano hacia las zonas productivas de algodón inicialmente y, caña de azúcar más recientemente. En Siglo 21 nos proponemos dar a conocer los fenómenos sociales que más afectan a nuestra población o, en su caso, los que mayores beneficios aportan a la economía familiar y por ende al desarrollo nacional, como lo son las remesas que año con año crecen producto de las migraciones de nuestros connacionales hacia los Estados Unidos de Norteamérica.

Mientras el mundo de las redes sociales y la estructura social denominada capas y estamentos de la clase media y los adeptos al pensamiento llamado progresista, se debaten entre ellos para ver quién impone su verdad a quien, sin respetar la otredad o el libre pensamiento de cada cual de acuerdo a su posición social o entorno, la vida sigue su curso y nadie se percata de las implicaciones que la lucha por el poder político conlleva para el deterioro cada vez mayor de la economía nacional y, sus consiguientes resultados que ya empiezan a verse a nivel internacional.

Todo tipo de violencia e incertidumbre social, política y económica fomenta aún más las migraciones, pues sus verdaderas causas nunca han sido o, no han querido ser atacadas y erradicadas.

Nadie se ha percatado que el riesgo para Guatemala ha sido reducido a un nivel de BB- por las evaluadoras de riesgo, y mientras la lucha por el poder sigue entre grupúsculos, cada día se fugan más capitales y empresas generadoras de empleos hacia otros países como Nicaragua que sí, ofrecen la certeza jurídica que las empresas necesitan, además de condiciones favorables sin violencia social y la existencia de grupos y delincuentes organizados.

Es tiempo de dar vuelta a la página y repensar el país que queremos, ¿Hacia donde nos conducimos y cómo lo haremos? ¿Cómo nos visualizamos al futuro? ¿Qué estamos dispuestos a dar o ceder para generar un desarrollo para todos? ¿Realmente queremos mejorar nuestro entorno o, estamos dispuestos a destruir nuestra nación?

La suerte está echada y somos los guatemaltecos los únicos responsables de luchar por un verdadero cambio sin intervenciones de los denominados países amigos, que siempre tienen un interés detrás de su apoyo y siempre condicionan a su sabor y antojo toda ayuda que aportan.

A los señores politicastros los conminamos a definir su actuar en torno al papel que les corresponde jugar en beneficio de quienes los eligieron, pues no hay guerra que dure 100 años ni pueblo que la aguante, y ustedes ya han saboreado el desprecio de los habitantes de esta bella nación.

Por una nación libre, justa y solidaria.

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