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Cáncer, enfermedad olvidada

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Cada mes de octubre, estamos rodeados de basta información sobre el cáncer de mama, tendientes a la concientización de este flagelo y la importancia de la detección precoz, para un mejor pronóstico de vida, pues el cáncer en gran medida puede prevenirse.

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Esta fecha es propicia para analizar lo difícil que debe de ser padecerlo en un país como el nuestro si no se tiene cobertura social. Ahora el problema con el seguro social surge que para cada síntoma que el paciente manifiesta, debe de presentar nuevo certificado de trabajo, por lo tanto el proceso de diagnóstico y tratamiento abarca varios meses o bien años, existiendo casos en los que la persona ya no tiene la oportunidad de enterarse de su diagnóstico, porque muchas veces muere en el intento.

El panorama no es muy distinto cuando no se posee la cobertura social, para conseguir el diagnóstico de cáncer debe de recorrerse un largo camino, primero porque la presencia de una enfermedad a menudo no puede determinarse con certeza y por eso muchos síntomas son abordados de forma separada y no de forma integral.  Pero segundo, porque el cáncer como tal, no es susceptible de ser observado directamente y de forma clínica, suele considerarse pruebas diagnósticas para confirmar la presencia de su patología y arribar al diagnóstico.

Si se sospecha de un cáncer de mama, como pruebas diagnósticas, debe de realizarse, por lo menos: Prueba de antígeno CA 125 o CA 15.3, mamografía o ultrasonido mamario, tomografías, resonancias magnéticas, biopsia.  Los análisis para su diagnóstico representan un costo bastante alto para una persona con un salario promedio, difícil de sufragar, por lo tanto los pacientes con deseos de sobrevivir, viven una auténtica agonía, como  es el caso de Emily Jiménez denunciado por Prensa Libre, el 19 de junio de 2017.

Como tercer punto, ante la confirmación del diagnóstico, el paciente debe de someterse a una combinación de tratamientos: Cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal, entre otros.

El tratamiento contra el cáncer es sumamente costoso, lo que representa un impacto económico para el enfermo y la familia, puesto que ese tratamiento debe ir acompañado de medicamentos y una infinidad de gastos extras. Ante la carencia de recursos económicos para suplir el alto gasto que involucra su tratamiento, muchas personas pierden la vida.  Tratar un cáncer puede costar más que comprar una casa, todo dependerá del tipo de cáncer, el momento en que se detecte, la terapia recomendada y el tiempo de duración del tratamiento, y es por eso que se le ha llamado “enfermedad catastrófica”.

Aunque cueste creerlo, la amplia información que surge en meses como el de octubre para sensibilizar sobre el cáncer de mama, pareciera no impactar al gobierno para comprender el problema que se avizora con el cáncer, tomando en cuenta que el cáncer es una enfermedad que cada vez se diagnostica más, lo que hace imprescindible asumir un mayor compromiso e implementar, sin demora, un política pública en su contra.  El cáncer en Guatemala continúa siendo una enfermedad olvidada, que no hay manera que sea visible y prioridad en la agenda política, con la finalidad de declararlo problema de salud pública que permita la adecuada toma de decisiones para facilitar el acceso a la salud de las personas afectadas.

Han existido intentos legislativos con la intención de promover la discusión sobre el cáncer y otras enfermedades crónicas y degenerativas, uno de ellos fue la presentación el 26 de octubre de 2006, ante el pleno del Congreso de la iniciativa 3545, que pretendía aprobar la Ley para la Asistencia de Personas con Enfermedades Crónicas, Degenerativas y Minusválidas, pero que duerme el sueño eterno en la Comisión de Salud y Comisión de Asistencia Social y de Trabajo y Previsión Social.

La poca empatía y sensibilidad para el reconocimiento de este problema que va en aumento, sólo deja en un estado de abandono en materia de salud a quien padece cáncer en Guatemala.

La Organización Mundial de la Salud –OMS- plantea la necesidad de implementar programas de salud pública adecuados, que permitan cambiar la situación dramática que enfrentan mujeres de escasos recursos, por lo tanto considero que si este problema no se aborda de forma responsable y urgente, existirán muchos casos como los de Emily Jiménez.

Es indispensable afrontar el cáncer con una acción colectiva, en la cual se tomen medidas integrales para abordarlo y definir cómo  brindar acceso al tratamiento, medicamentos y pruebas de diagnóstico de alto costo a aquellas personas que no poseen cobertura social, pero además que permita revisar las coberturas que proveen los seguros en esta enfermedad. Es decir, dar al cáncer la importancia que tiene como una de las principales causas de muerte en la  población, y en la cual cerca del 70% de las mismas se registran en países de ingresos medios y bajos, como el nuestro.

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