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Acerca de Moisés y otras cosas

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Guatemala está cambiando, de eso no cabe ninguna duda. La aguda crisis política desafortunadamente continúa, pero existe un punto de inflexión importante, que consta de varios componentes; el primero fue la decisión presidencial de nombrar personaje non grato al colombiano Iván Velásquez, la intervención directa del alcalde Álvaro Arzú es otro, y el tercero, el apoyo del sector empresarial organizado al presidente de la República en el último Enade.

El primero y el tercero obedecen a factores circunstanciales, mientras que la intervención de Arzú obedece a un factor de principios personales, que se detonó con el evidente intento del colombiano Velásquez de quitar del camino  un obstáculo político de una manera por demás rústica, digna solamente de un vulgar dictador.

En el último circo de la  Cicig, que tiene como epicentro al fallecido capitán Byron Lima, el Colombiano Velásquez trata de desembarazarse de otro elemento que le es sumamente molesto: la Fundación Contra el Terrorismo; y lo hace, para comenzar,  por medio de la captura injustificada del abogado Moisés Galindo, asesor legal -mas no miembro formal- de esa organización, que yo dirijo.

La captura de Moisés está rodeada de una serie de graves ilegalidades, y se le estigmatiza en su calidad de abogado por haber sido el defensor de Lima por varios lustros, y se le sindica de haber lavado dinero del capitán por haber tenido guardado en su oficina un gastado vehículo que, según consta en grabaciones ilegales efectuadas por la viuda del militar y en los documentos que indican el récord de propietarios del carro, este nunca fue propiedad de Moisés Galindo.

Por otra parte, de ninguna manera Moisés se benefició del uso del automóvil, ya que le sirvió menos que una de las macetas que decoran su oficina.

El colombiano llega al colmo de la desfachatez, cuando se le ve capaz de retroceder 20 años en el tiempo, hasta el asesinato de monseñor Gerardi, pero es incapaz de ir 6 años atrás, al cercano caso del Transurbano.

La captura de Moisés Galindo ha levantado una ola de indignacion entre la barra de abogados, debido al gravísimo hecho que la prueba del colombiano consiste en una grabación ilegal efectuada por una clienta de Moisés -Alejandra Reyes, la viuda del capitán-, efectuada bajo el chantaje de la Cicig, que convenientemente ahora la coloca fuera de toda posibilidad de ser interrogada por los abogados defensores, en el extranjero y bajo la figura del colaborador eficaz, después de haberla obligado a violar la sagrada confidencialidad entre el cliente y su abogado.

Además, abona mucho a la indignacion que quienes conocemos a Moisés sabemos de su gran don de gentes, que lo hace una persona apreciada incluso entre muchos de los abogados que han sido sus contrincantes en los tribunales.

Lamento enormemente el problema que atraviesa mi compañero de luchas con quien, al mismo tiempo, estamos conscientes que su caso abona más a la caída del colombiano que, estoy seguro, tiene sus días contados en Guatemala.

El colombiano Velásquez se irá de nuestro país con sus cuentas bancarias a reventar, pero aquí quedarán la Fiscal General Thelma Aldana, la secretaria general del MP Mayra Véliz, los fiscales que le sirvieron al colombiano como perritos falderos y los jueces que se plegaron a los deseos ilegales de la Cicig.

Todos ellos a merced de la Ley, que los hace responsables por sus transgresiones a lo largo de 20 años. A estas alturas, después de 3 años del colombiano Velásquez, es necesario analizar qué calidad de conocimientos fue la que se transfirió de la Cicig al Ministerio Público. Después de sus sonoros fracasos en España, Austria y Suiza, y de un rosario de testigos falsos y pruebas fabricadas a base de abuso de autoridad, y de ausencia de sentencias,  demostrando a todo el mundo que la persecución penal selectiva es capaz de llevar a un país entero a la quiebra moral y financiera, nos damos cuenta que el Ministerio Público perdió su tiempo, y que es necesario comenzar de cero (¡sin Thelma Aldana, por supuesto!).

Y que solo nosotros somos capaces de solucionar nuestros problemas, ya que solo nosotros nos conocemos, al punto de saber que bautizar con el nombre de “Caja de Pandora” a un caso judicial, muestra una ignorancia  crasa de nuestra idiosincrasia.

PERSECUCIÓN SELECTIVA

Qué harán ahora los “analistas” que están a sueldo de los empresarios, que a su vez ahora marcan distancia de Iván Velásquez? Al fin y al cabo les importa un carajo, porque no siquiera son guatemaltecos algunos de ellos. Lo principal para ellos es el dinero.

El tema del PDH es importante. Otro que, al igual que Thelma Aldana, se quedará solo, lo mismo que los “analistas”.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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