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Llamar a la puerta

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COLUMNISTA

El entorno político en nuestro país es digno material literario.  Cada día, asoman nuevos personajes, enredos y acertijos para resolver.  Para seguir el hilo de la historia, tendríamos que leer a diario no solo la prensa, sino las redes sociales, “parar la oreja” –en buen chapín- en esas reuniones en las que se comenta la política (nunca faltan) y enterarnos de relaciones de consanguinidad y alianzas económicas de muchas personas a quienes no conocemos, para intentar comprender el entramado de esta larga novela.  También es bueno conocer algunos textos legales básicos -con suerte las bases de nuestro sistema jurídico constitucional-  para saber en dónde está el delito, falta y peligro.  Sin faltar la historia, claro.

“Guatemala está en crisis”, me dijeron recientemente en una reunión, y me quedé pensando que, como ya es tan a menudo, o bien, como vivimos en ella y es una constante circunstancial, lo que me pareció raro fue que alguien me lo recordara. ¿Había necesidad?  ¿Es algo nuevo?  Yo creo que no…

Tiempo atrás, en el mismo sitio, tuve el gusto de conocer a un diplomático extranjero.  Conversando, le pregunté cómo marchaban sus asuntos en Guatemala.  Para mi sorpresa, vivaz y entusiasmado me contestó que marchaban de maravilla, porque si antes –dijo- las cosas iban muy bien cuando los inversionistas de su país se hicieron muy amigos del entonces presidente (quien les daba mucha confianza y entrada directa sin mucho trámite), hoy por hoy, -continuó-  las mismas personas están impresionadas y felices, pues al gobernante de turno “no tienen ni qué tocarle la puerta, simplemente entran y le dicen lo que hay que hacer”.  ¡Menudo susto me llevé!  Me atraganté de vino y tuvo suerte el distinguido hombre de que yo no le estornudara en la cara.

“Qué bien”, dije para mis adentros.  “Ojalá conjuntamente con todas estas inversiones y desarrollo, estemos siguiendo los mecanismos legales pertinentes, para proteger nuestro interés nacional”, pensé.

Esta semana, tuvo lugar el Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE) 2017, cuya agenda abarca temas de desarrollo en el ámbito político y económico.  Sin duda, Guatemala necesita inversiones y encaminarse a la productividad.  La creación de riqueza es necesaria para aliviar muchos males que nos aquejan, como el desempleo.  Leer la agenda resulta esperanzador.  Sin embargo, no me explico el porqué de la presencia del expresidente Vicente Fox, cuando tuvo serios problemas y señalamientos de corrupción con escándalos que salieron a la luz de los medios internacionales, cuando precisamente nuestra otra lucha, además de estimular la economía, es precisamente el combate a la corrupción, nuestro más grande flagelo actual, a costa de salud, educación y seguridad que deberían de poderse sostener eficiente y dignamente con lo que ya se paga.

La crisis no es solo del presidente, la crisis es general, institucional y además es una crisis de valores. El problema no terminará con apoyar o no apoyar al presidente. Los cambios que demanda Guatemala y que por dignidad se deben hacer son muy profundos. Queremos independizarnos de la corrupción, ¡complicada tarea!  Peor aún, divididos. Si por el bien de Guatemala se le ha apoyado al actual presidente para que siga su curso hasta terminar su mandato, si esta agenda se va a desarrollar de manera responsable por todos los involucrados, enhorabuena.  Aun a costa de ningunear la creciente voluntad ciudadana que ya le ha retirado el apoyo y confianza al presidente ante los temas develados por la prensa.  No digamos la nula confianza en el Congreso.

El caos que impera, la violencia y la falta de oportunidades no cambiarán si sólo sigue la discusión y la crítica sin avance real.  Hay necesidad de buenos empleos. Si así es como se puede solucionar la crisis, adelante. Al enfermo de cáncer hay que tratarlo suave, y eso es Guatemala. Ojalá todos los involucrados no lo olviden: los empresarios extranjeros son bienvenidos con el debido respeto a nuestro interés nacional.  Somos una nación noble, pero no tonta. Nos han robado suficiente, la historia no miente. Presidente: esperamos que mantenga su puerta cerrada, y que exija que la toquen con la dignidad que usted debe representar, y que se siente a la mesa con total transparencia, sabido que es la historia quien lo juzgará.

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