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El continente de la corrupción

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La ONG alemana Transparencia Internacional publicó su último barómetro sobre la corrupción global.  No es la única publicación que Transparencia Internacional realiza sobre esta temática pero lo que vale la pena mencionar, es que en este caso, el estudio va mucho más allá de la simple percepción de corrupción.  Me explico: La medición de la percepción sobre cualquier tema ( corrupción, violencia etc…) es simplemente eso,  cuantificar como perciben las personas una situación concreta.  Y una percepción puede ser equivocada porque no debe olvidarse que la mayoría de las personas se deja llevar por prejuicios, suposiciones, y en contadas ocasiones buscan ´dato duro´ para construir su percepción.   Lo que hace interesante a este último barómetro es el objeto de la medición, siendo concretamente, la participación directa de los ciudadanos en el acto de corromper funcionarios.

El estudio se titula “Las personas y la corrupción: América Latina y el Caribe” y puede accederse en el siguiente enlace: https://www.transparency.org/_view/publication/7983 .  Desglosado, el referido estudio hace la siguiente clasificación:  México es el país en donde más personas confirman públicamente haber pagado sobornos en el último año dando un  51% .  Le siguen en la encuesta  República Dominicana (46 %), Perú (39%), Venezuela (38%) y Panamá (38 %).  Caso interesante,  países como Brasil y Argentina muestran porcentajes muy bajos.  El estudio también hace referencia a qué en términos generales de percepción ciudadana, la policía, parlamentarios jueces y magistrados se les percibe como corruptos.  Dejando otra vez de lado el tema de la mera percepción, la cifra interesante que el informe presenta es un estimado poblacional de 90 millones de personas que estarían acostumbradas a pagar sobornos.  Y si se busca una cifra redonda sobre el costo económico regional de la corrupción, la corrupción cuesta a Latinoamérica 142 mil 920 millones de dólares anuales. O sea el tres por ciento del PIB.

La corrupción es un juego de dos vías.  Ciudadanos que ´cortan por la libre´ y funcionarios públicos que no tiene reparo en recibir coimas.  El costo de este juego ilegalidad es altísimo, pero lo es mucho más cuando refiere a países que son estructuralmente débiles en el tema fiscal.  Es decir, países donde para empezar el Estado no sabe (o no puede)  cobrar impuestos de forma efectiva (Guatemala es un caso de lo anterior)   Pero incluso países que son más eficientes para el cobro de impuestos, la corrupción les pega durísimo cuando menos se piensa.  Véase el caso de México, donde juntando a los 22 exgobernadores del PRI actualmente acusados de corrupción, el desvío de fondos totales equivale a 259 000 millones de pesos. El monto equivale a 29 veces el fondo federal para desastres naturales. Es decir, esta cifra de robo descarado supera con creces el monto federal estimado para reconstruir las zonas afectadas por el terremoto del pasado 19 de septiembre.  Y en esta misma nota, hay que agregar que el gobierno federal mexicano, luego del referido terremoto abrirá una investigación contra varias de las constructoras que operaron en las zonas más afectadas pues resulta, que los edificios nuevos y mercadeados como anti-sísmicos no pasaron la prueba.  Se construyó donde no debía construirse, los estándares no se mantuvieron, abundan las licencias vencidas e irregulares.  La corrupción mata.

Las marchas anti-corrupción y la destitución de funcionarios son buenas expresiones pero, es fundamental que la región termine por consolidar (institucionalizar) mecanismos anti-corrupción.

 Porque en efecto, se ve muy difícil (casi imposible) que los Estados de la región aprendan a operar (funcionar)  sin el vicio de la corrupción.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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