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Sobreexcitados por Internet

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Se comentaba en estos días (aciprensa 9 agosto 2017) que las redes sociales han acelerado el flujo de noticias hasta llevar a los usuarios a un estado de fatiga mental; y es algo que preocupa a los partidarios de ser más reflexivos.

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En un artículo publicado en The New York Times, Christopher Mele recoge varios testimonios de personas que se sienten abrumadas por la sobrecarga informativa. Hay quienes lamentan el cambio de sus hábitos de lectura: de pronto, se han descubierto picoteando mucho y leyendo poco a fondo. O quienes reconocen que su empeño por estar al día les resulta “emocionalmente agotador y físicamente perjudicial”. No exageran, pues acusan “rechinar de dientes por la ira o la frustración, presión sanguínea disparada, palpitaciones cardíacas”.  Se empieza por el picoteo de titulares y se acaba en el empacho informativo.

Porque este es un tema más de fondo, que ha rodado ya en los medios sociales, Es muy común ver a niños, jóvenes y no tan jóvenes, metidos en sus dispositivos móviles, un celular, una tableta… A esto se refiere el titular: al poder seductor de la realidad virtual. Pues parece que lo de hoy es estar enchufados al aparato todo el tiempo con diversas razones –no sólo juegos- y eso hace que gran parte de la vida sea de forma virtual y puede llegar a ser difícil salir de esa realidad y desconectarse del mundo real.

Se hizo famoso el comentario de una madre de familia (Ideas claras 14 Octubre 2016) que esto puede obligar a los pequeños –y nos tan pequeños- a vivir en un mundo irreal para estar a la moda; y salen de la realidad, descuidan el trato con quienes conviven: “no puedo imaginar un mundo donde miles de millones de personas caminen por ahí, con la mirada fija en el teléfono o dispositivo, sin darse cuenta de lo que pasa a su alrededor” y comenta que es importante enseñar a los niños lo que verdaderamente tiene importancia en la vida.

Y es que en este tema es importante (indispensable) hacerlo mediante el ejemplo, es decir, que los más jóvenes aprendan a valorar lo que tienen, porque nosotros lo hacemos. No podemos pedirles que no se dejen dominar por sus dispositivos, si nosotros no podemos hacerlo.

Estamos sumergidos en una hiperconectividad continua que nos hace olvidar la compañía, cara a cara… La cuestión de fondo es que hay el peligro de que cuanto más conectados estamos, más sentimos la necesidad de seguir estándolo y aislarnos. Y en vez de vivir el momento presente, podemos olvidarnos de la compañía familiar o de amigos, por sentir una la imperiosa necesidad de compartir con los otros (tuit, video…). Es necesario comenzar a desintoxicarse digitalmente.

Sin duda el mundo virtual es positivísimo para uno, la vida familiar, social, profesional. Pero lo fundamental es no dejarse dominar, que no mande en mi vida y olvidar a quienes me rodean… Cuesta… pero vale la pena: lo debo hacer por mí y también por los que tengo cercanos, comenzando por la familia…

TEXTO PARA COLUMNISTA

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