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18 enseñanzas de los gatos para vivir mejor

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Los gatos nos enseñan otra forma, algo así como el Mindfulness, el arte de vivir conscientemente el presente.

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Ellos comen cuando tienen hambre, beben cuando tienen sed, duermen cuando tienen sueño y sólo viven el presente, instante a instante. Como no tienen que complacer a nadie, salvo a ellos mismos, hacen felices a quienes los rodean

Nosotros, la especie humana, nos creamos un montón de problemas. Nunca paramos. Nuestra principal ocupación es: buscarnos ocupaciones. No nos permitimos el lujo de hacer una pausa. Además, nos cuesta expresar lo que sentimos, queremos expresar una cosa, pero decimos querer otra. Hablamos en voz alta, aturdimos al que tenemos enfrente. Pasamos nerviosos por la vida, agitados. Siempre perseguimos algo más, como si la vida que vivimos no fuera suficiente. Si observáramos mejor a los gatos, sin duda viviríamos en un mundo más sereno.

Estos consejos nos sumergen en un mundo Catfulness:

  1. ​ Quietos y relajados

Si se pasa la vida pensando y haciendo, haciendo y pensando, es como no vivir. ¿Por qué no para, se relaja y observa lo que le rodea? El mundo sigue girando sin tus angustias y preocupaciones. A la distancia observe, desde el lugar más alto del salón.

  1. Todo puede ser un juego

El juego es un experimento continuo, pone a prueba los cinco sentidos y le permite descubrir cosas nuevas sobre vos mismo y el mundo. No te conformes con tus pasatiempos de siempre, tan conocidos. Busque nuevos juegos o transforme en juego tus hábitos. No está loco, los locos son quienes creen que el juego termina en la edad adulta.

  1. Sea pacienciente

Los gatos pueden quedarse horas inmóviles frente a la madriguera de un ratón. No existe ningún reloj, ni de pared ni interior cuando está en juego un objetivo tan importante. Por eso un maestro sufí, a la pregunta: “¿Quién le enseñó a meditar?”, contestó: “Un gato agazapado frente a la madriguera de un ratón”.

  1. No abandone la curiosidad

¿Qué se esconde detrás de un mueble? ¿Qué verás si subís al punto más alto de la casa? No abandone nunca la curiosidad y la vida le seguirá dando, día tras día, sorpresas pequeñas o sensacionales.

  1. Sumérjase en el verde

Cuando la ansiedad te venza, abandónela. Salga al balcón, cuide de sus plantas, o de un paseo por el parque. Allí, rodeado de verde, donde la vida sigue los ritmos ancestrales de la naturaleza, donde la hierba crece sola, sin necesidad de que intervenga, va a encontrar la paz en un instante.

  1. Día de descanso

Hoy es domingo: descanse. Borre la palabra “deber” de este día, deja que la mente se vacíe… Y sobre todo no pienses que mañana vuelve a ser lunes. Mañana es mañana, y ahora es ahora.

  1. No se enamore del ritmo frenético

Quienes tienen la agenda llena, viajan y asisten a mil actos sociales que parecen fascinantes. Pero en realidad el ritmo frenético no es tan interesante. Los gatos hacen pocas actividades, siempre las mismas, y viven muy bien así.

  1. ¿Qué es correcto y qué es incorrecto?

En la vida no existen lo “correcto” y lo “incorrecto”, esos son postes para atar burros. Es lo que dice un antiguo proverbio zen. No hagas todo como siempre, de forma “correcta”. Los gatos siempre recorren nuevos caminos: suben, pasan por encima del escritorio, a veces se caen.

  1. Si quiere decir algo, dígalo

El silencio puede ser su peor enemigo. Cuando desees mucho algo, haga que su voz se oiga fuerte, aunque puedas herir la sensibilidad de alguien. Exteriorice tus emociones; si no, todo lo que no dijo quedará en su interior y lo irá devorando lentamente.

  1. Cambie las costumbres

Nada le impide cambiar sus costumbres si así lo desea. ¿Por qué va a dormir siempre en su cama si en casa hay otros lugares donde tomar una siesta? Si huye de las costumbres, vas a descubrir que el único lugar seguro e inmutable es tu interior; no importa donde esté.

  1. Levántese y retome el camino

Podemos caernos, herirnos o decepcionarnos, pero luego nos tenemos que levantar. Y, caída tras caída, aprendemos a esquivar los golpes, a reconocer a distancia los peligros, pero también a no dejarnos vencer y a soportar lo que pueda ocurrir. Los gatos tienen siete vidas, y cada vez que renacen son más felices.

  1. El miedo es algo pasajero

Las emociones tienen un tiempo limitado. Llegan para iluminar u oscurecer la mente, y tal como llegan, se van. Así ocurre con el miedo, la emoción que lo protege del peligro. Cuando la emergencia pase, no siga pensando en el peligro ni en los riesgos que corrió. Libere su mente y deje espacio a emociones nuevas y positivas.

  1. Aprenda a decir que no

No está obligado a hacer lo que quieren los demás. Aprenda a decir que no. Al principio le va costar, pero después será su mejor arma para una vida más serena.

  1. No busque siempre en otra parte

No crea que las maravillas y los descubrimientos están siempre lejos, en otra parte. Los gatos sueñan con pasarse la vida en lugares que ya conocen: un sofá o la alfombra en la que se liman las uñas. Un escritor dijo: el verdadero viaje no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.

  1. Sea usted y sólo suyo

No permita que los demás  le consideren una propiedad suya, o peor aún, una conquista. Dentro suyo hay una parte pura y profunda que nadie podrá aferrar ni someter. Consérvela siempre, aun a riesgo de parecer huraño.

  1. Mantenga la casa limpia

Su casa es su pequeño reino, el lugar donde estar tranquilo. Manténgalo limpio y ordenado y el orden y la limpieza se convertirán en un orden y una limpieza interiores, que le permitirán ver con mayor claridad sus emociones.

  1. Duerma la siesta

El ocio es un arte. En un mundo que corre a toda velocidad y se concede pocas pausas, redescubra el placer de un bostezo o de una breve siesta.

  1. Dar las gracias

Si es feliz, agradézcalo sin pensarlo. Los gatos dan las gracias con mimos, o dejando un regalo a los pies de la cama. Puede hacerlo con una sonrisa, una palabra amable dedicada a quien mejoró tu día. Y cada mañana al despertar, dale las gracias a la vida.

Con información y foto de: Clarín

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