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Divide et impera

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editorial

En política y sociología el término divide et impera, se utiliza para definir una estrategia orientada a mantener bajo control un territorio y/o una población, dividiendo y fragmentando el poder de las distintas facciones o grupos allí existentes, de tal manera que no puedan reunirse en pos de un objetivo común. De hecho, esta estrategia ayuda a prevenir la formación de una serie de entidades tal vez más pequeñas y a la vez con menos contradicciones internas, cada una titular de una fracción de poder, y con posibilidades de eventualmente unirse entre sí, formando un solo centro de autoridad, o sea, una nueva y única entidad más relevante y peligrosa. Y precisamente, para evitar uniones y entendimientos, el poder central o el intervencionismo, tiende a dividir y a crear disensiones y desconfianzas entre las distintas facciones, a fin de disminuir las posibilidades de uniones y entendimiento en contra de sí misma.

En resumidas cuentas, la técnica permite a un poder central, que puede ser un gobierno despótico, o una gobernación colonial-imperialista, compuesta por un número relativamente pequeño, gobernar y dominar a una población mucho más numerosa, y de una forma relativamente simple.

La característica típica de esta técnica consiste en crear o alimentar disputas y controversias entre las facciones originales. Al proceder de esta manera, se contribuye al debilitamiento y posterior deterioro de las relaciones entre las facciones o tribus dominadas, haciendo imposible o dificultando las alianzas o coaliciones entre ellas, lo que si se llegara a concretar podría cuestionar el orden establecido.

Otra característica que puede ser utilizada, es la de eventualmente promover la cooperación financiera no reembolsable, y asimismo apoyar cualquier asunto o tendencia que sea fiel a esta regla, pues una forma de quitar autonomía es creando dependencia. Esta forma de acción conviene aplicarla solo si se disponen de capacidades políticas y conocimientos relevantes en áreas específicas: ciencia, política, historia, psicología, etc.

Que la técnica “divide y vencerás” es aplicable proporcionando resultados satisfactorios, está bien documentado por la historia, particularmente en el caso de sociedades fragmentadas como la nuestra y, con pocas tradiciones comunes, frente al poder de un gran imperio.

Durante los últimos acontecimientos políticos, sociales y económicos acaecidos en el país del realismo mágico, si hay algo que ha prevalecido, es la técnica de DIVIDE Y VENCERÁS, aplicada por el César en el Imperio Romano, y hoy día por las potencias extranjeras que pretenden imponer su estilo de vida a costillas de la destrucción y la generación del odio entre connacionales de este bello país.  Sin faltar los fariseos que se prestan a sus planes y objetivos, a cambio del financiamiento ofrecido para que les sirvan de comparsa.

Mientras los guatemaltecos, sigamos alimentando el divisionismo y el odio generado y conducido por las organizaciones que no nos representan y, que son financiadas desde el exterior so pretexto de la defensa de la mayoría, sin comprender que el fondo del asunto es la riqueza biológica, y de recursos no renovables que posee nuestra nación, para ponerla a su disposición. No lograremos alcanzar el desarrollo y el bien común. Únicamente nos autodestruiremos, y permitiremos que nuestros recursos sean apropiados por otros, sin que nos quede nada a cambio.

Es tiempo de la búsqueda de la unidad granítica, para el bienestar de todos y cada uno de los habitantes de esta nación, no permitamos más divisionismo ni la generación del odio para beneficio de las mentes siniestras que las promueven.

Por una nación libre, justa y solidaria.

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