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Manifiesto por la democracia

COLUMNISTA

Para construir un país con futuro y lleno de esperanza se necesitan varios factores. Uno de ellos es el liderazgo de estadistas. No es vano recordar que un estadista es alguien que por razones históricas se eleva sobre el conjunto de sus compatriotas, y tiene la visión de observar el futuro por encima de las divisiones partidistas o ideológicas, y que es capaz de luchar por la creación de espacios de bienestar común y unidad nacional. Sin dejar de responder a sus responsabilidades de generar espacios de convivencia, justicia, equidad.

En el momento actual Guatemala se enfrenta de nuevo a la encrucijada. La construcción de la unidad nacional ¿vendrá desde afuera?, o por fin seremos capaces de generar una agenda común, una agenda nacional que abarque tantas grietas sociales, económicas y políticas que nos han dividido en los dos siglos de existencia histórica.

Hay que generar la agenda para la Guatemala bicentenaria. Que el nebuloso aniversario del 2021 sea testigo de los primeros pasos para una agenda común, que respete los intereses de grupos, etnias, clases sociales, grupos de interés, cámaras empresariales, sindicatos, etc. Y que se atreva a elevar los ojos sobre el horizonte y vea lo que tenemos en común. La construcción de un Estado democrático, competitivo, equitativo y respetuoso de la naturaleza.

Para que Guatemala remonte su vuelo, es indispensable ponerse de acuerdo entre todos los sectores hasta hoy irreconciliables. No se puede continuar en un país lleno de odios, venganzas, corrupción, impunidad, violencia y respeto mínimo entre los individuos.

La agenda es clara. Que todos se levantan, que nadie se quede atrás de los demás en la construcción del consenso para el nacimiento de la nueva Guatemala, el país del siglo XXI. La agenda que está en el alma de la inmensa mayoría de chapines es:

1. La construcción de tres poderes de la república claramente separados y respetuosos de las funciones de cada uno.
2. Cumplimiento estricto de las funciones de los poderes judiciales para esclarecer y sancionar el crimen, la violencia, la corrupción y la impunidad.
3. Modernización de la infraestructura nacional, adecuada para el desarrollo y respetuosa de la naturaleza.
4. Desarrollo de una política integral de transporte público.
5. Sistematización de una estrategia de salud pública y bienestar social, que reoriente al instituto guatemalteco de seguridad social.
6. Reforma educativa integral, que genere un 10% del PIB en educación primaria y secundaria, especialmente convertir el 80% de los colegios de secundaria en colegios técnicos.
7. Generar una política nacional de empleo y relaciones laborales que iguale los derechos del sector privado con los del sector público con base en la productividad.
8. Creación de una política exterior orientada a promover exportaciones y atraer inversión en alta tecnología.
9. Reforma administrativa del Estado, orientado hacia la administración por objetivos.
10. Reforma fiscal, con mejor recaudación de impuestos, gasto eficiente del Estado y administración de la deuda para generar infraestructura social y económica.

Como diría el presidente alemán Steinmeier, en su discurso a la nación 2017. Es el momento en que todos los sectores intercambian opiniones sobre el futuro del país, no ver las diferencias como enemigos, sino como visiones distintas del mismo fin. Una Guatemala desarrollada.

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