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Educación para la paz

COLUMNISTA

En Guatemala hay distintos problemas que alteran la tranquilidad de familias y comunidades enteras.  Sabemos muy bien que hay problemas económicos, políticos y sociales que deben tener soluciones con el apoyo de todos los habitantes. En la vida diaria suceden acciones que generalmente lastiman, especialmente cuando el odio, la pasión, los sentimientos encontrados, la política y el poder se olvidan de la mayoría. Debemos hacer un esfuerzo por eliminar esta situación negativa para la vida de los pueblos que limitan vivir en paz.  Ahora es necesario pensar y actuar en la construcción de la paz en todos los ámbitos de la vida cotidiana, se necesita felicidad y alegría en casa, en el trabajo, en el estudio y en las diversiones. La paz es urgente porque el país así lo necesita: justicia, democracia, amor y reconocimiento de todos. Guatemala necesita de hijos e hijas que en el corazón cultivan afecto, alegría y felicidad. No a la violencia porque genera tristeza y dolor.

Necesitamos de educación para la construcción de la paz. En este sentido, la educación familiar debe de acompañarse de amor para que crezcan las niñas y los niños garantizándoles un futuro lleno de éxito y bienestar. La cotidianidad debe estar llena de buenos ejemplos para que los de la nueva generación vivan en paz, armonía y tranquilidad, de manera que no haya espacio para el odio, la injusticia y la incomprensión. La educación para la paz es una obligación de todos los guatemaltecos y guatemaltecas debido a que genera confianza y diálogo.  La paz es una condición para el desarrollo de los pueblos.

Se necesita paz con el apoyo de la educación. Es la paz en el corazón de niñas y niños a través del ejemplo de la población adulta que tiene la obligación de sembrar lo mejor a través del amor y el cariño. Es el amor lo necesario para conservar la paz en todos los ámbitos familiar, social, económico y político. La exclusión y la discriminación generan violencia y por lo mismo hay que eliminarlas del contexto guatemalteco.

Guatemala no debe vivir injusticia e incomprensión porque sus hijos e hijas desean vivir en paz. Y esa paz es trabajo de todos y todas desde las familias, instituciones, comunidades y pueblos de manera permanente. En este sentido se hace la cordial invitación para que todos aporten a la justicia, la comprensión y el entendimiento mutuo entre pueblos y culturas. Guatemala debe dar el ejemplo donde el diálogo y la democracia son los caminos para el entendimiento entre personas, grupos e instituciones. La política y los políticos deben hacer un esfuerzo para la construcción de Guatemala con desarrollo y paz.

En Guatemala, es necesario trazar los caminos de inclusión, democracia y justicia.  Ya es tiempo para que todos los pueblos vivan en armonía y con mejores condiciones de vida. Es triste contar en pleno siglo 21 con desnutridos, analfabetos, pobres y excluidos.  La presencia de ellos es fuente de conflictos y desestabilizan a todo el país.

Hacer educación para la paz es una obligación de todos los guatemaltecos, desde la familia, las instituciones y las comunidades.  Todas y todos debemos de hacer un esfuerzo para el diálogo, la confraternidad y la justicia.

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