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Hay que cambiar “el grillete”

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COLUMNISTA

En estos tiempos de tanta turbulencia política, en la que la batalla por el poder ha pasado a los tribunales, en la que los antejuicios son como emitir boletas de la luz, cuando queremos generar empleo pero no queremos inversión de ningún tipo (excepto quizás del Estado), y en los que insultar al jefe de Estado es un cuasi deporte, creo interesante destacar que tanta crítica sin propuestas sólo estimula la polarización, la negatividad, el resentimiento y la división. Eso si, los que critican no veo que se postulen ellos a ocupar un cargo, ya que con sus criticas denotan que sienten mayor capacidad para gobernar y por ende, debieran poner sus acciones donde ponen sus teclas y sus bocas y lanzarse al ruedo político. Queremos mejores políticos, pues que estos excelsos guatemaltecos se animen de una buena vez. O, ¿será que es más cómodo nada más criticar?

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Es verdad que el gobierno del Presidente Morales no ha producido grandes obras, no ha resuelto el problema de la red vial en caos, resuelto los retos en salud y educación, etc. Es por eso que creo que vale la pena analizar el porqué. Si un ministerio debe recurrir a la Ley de Compras y Contrataciones del Estado para ejecutar cualquier acción por encima de los Q25 mil, los trámites de licitaciones tardan unos 6 meses cuando no tienen reparos de la Contraloría por procedimientos etc, y una vez adjudicados son otros tres meses para empezar labores, porqué nos sorprendemos que no se hace nada. Para rematarla, en el 2016 las constructoras, hablando de temas de infraestructura específicamente, muchas licitaciones resultaron estériles porque las empresas que antes participaban no quisieron hacerlo. ¿Y entonces?

Luego veamos en el exterior como funciona, algunos me han hablado por ejemplo de Ecuador. La ley de compras es distinta a la nuestra, menos engorrosa, y no me atrevo a meter las manos al fuego que ahí no haya corrupción. Pero que funciona la red vial, funciona. Veamos Costa Rica, que ha privatizado tantos tramos carreteros y en la ciudad. Vemos carreteras funcionales y bien mantenidas, pero se paga peaje porque son administradas por entes privados. Ah, pero Dios libre hablar de privatización en Guatemala. Lo mismo pasa en Europa, famosa por sus mega autopistas.

Con salud es otro desmadre. Los sindicatos de ese ministerio son un impedimento a que el mismo funcione eficientemente. Que lo siento, porque los trabajadores en su mayoría son gente decente que quiere a Guatemala, pero caen en manos de individuos sin escrúpulos que los “lideran” y manipulan a su antojo. Hay crisis de medicamentos, materiales, médicos, etc. Esperemos el nuevo Ministro pueda poner en práctica sus planes para mejorar el servicio de salud bajo su dirección, y creo positivo que tiene una reputación intachable habiendo ejercido en un hospital tan complicado como el Roosevelt.

En educación es otro tanto. Ni hablemos de los sindicatos, porque para eso hay tanto que decir que no alcanza un artículo. Pero que urge presencia en el interior, urge. Lo triste del caso es ver que cuando las empresas que invierten en el altiplano y en las zonas rurales de nuestra Guatemala ponen escuelas que van desde guarderías para bebés hasta escuelas nocturnas para adultos, estas vienen demonizadas y cada vez les es más difícil operar.

Generación de empleo es otro desastre. Recientemente una empresa danesa realizó los estudios para poner una hidroeléctrica en Guatemala. Entre esos estudios estuvo el sondeo con la población de la zona. Cuando supieron la oposición potencialmente violenta que existía, desistieron. Se acercaron a la PDH local y preguntaron el motivo, si las hidroeléctricas en los países nórdicos son consideradas esenciales para el desarrollo, y la respuesta que recibieron fue que “cómo así” si de Dinamarca llega ayuda a quienes se oponen a esas inversiones.

Total, que quienes analizamos todo esto, entendemos que fuera quien fuera el Presidente Constitucional de la República, si no reformamos el grillete de la Ley de Compras y Contrataciones del Estado, si no agilizamos los procesos de licitación, si no permitimos que las empresas nacionales y extranjeras participen en las licitaciones, si seguimos haciendo la guerra a la inversión nacional o extranjera, no importa como se llame el Presidente. El caos seguirá, y sólo hundiremos más a Guatemala. Querer a Guatemala es también modernizarse y adoptar lo bueno de fuera, no nada más lo políticamente correcto, a conveniencia.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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