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Educar contra la corrupción

COLUMNISTA

Los guatemaltecos estamos viviendo un periodo histórico en la lucha contra la corrupción y la impunidad, existe hoy más que nunca una ciudadanía activa que se manifiesta por medios electrónicos y presencialmente en las calles y las plazas.

Los educadores deben de tener una participación especial en esta cruzada, son los orientadores idóneos, los guías objetivos, los consejeros  imparciales de las nuevas generaciones, los educadores por su naturaleza deben de ser constructores de la democracia y detractores de la corrupción.

Educar es una acción sustantiva en el quehacer del Estado porque conlleva la formación del futuro inmediato de lo más delicado de la sociedad, nuestros niños y niñas, porque de la educación depende en buena parte el tipo de persona, cultura y sociedad que se pretende tener.

La corrupción debe estar fuera del perímetro de la educación, por eso, el presupuesto asignado al ministerio de educación debe tener una ejecución transparente, la cual garantice que los desembolsos para la refacción escolar lleguen a tiempo a las escuelas y que se invierta de la mejor manera en favor de los niños y niñas, que la valija didáctica se entregue a todos los educadores cuando inicia el ciclo escolar y que los fondos por concepto de gratuidad sean auditados eficientemente. En ese contexto está pendiente de esclarecerse la sobrevaloración de lapiceros y mochilas denunciada a los órganos competentes por el Ministro Rubén Alfonso Ramírez en 2015.

De acuerdo al diccionario “corrupción es la acción y efecto de corromper (depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar).  Es la práctica que consiste en hacer abuso de poder, de funciones o de medios para sacar un provecho económico o de otra índole. Mal uso del poder para obtener una ventaja ilegítima.

La corrupción es un cáncer que invade a la sociedad dañándola desde sus entrañas, por esa razón debe de erradicarse y para ello una de las principales medidas preventivas es la educación.

El desafío es grande pero todos los que tenemos intervención en la educación  debemos participar en la tarea de educar contra la corrupción ya que esta existe. La praxis axiológica debe ser contraria entre otras al incumplimiento de horarios, a la inasistencia a las labores, a la sobrevaloración, a la malversación, a la apropiación indebida o a la negligencia didáctica. Espinosa es la tarea pero la patria lo demanda.

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