El Siglo

¿Guerra con Corea del Norte?

El tema del presente artículo es la crisis sobre una posible guerra entre Estados Unidos y sus aliados contra Corea del Norte, un país que sigue amenazando a sus países vecinos, cómo lo son Japón, Corea del Sur, y territorios de Estados Unidos en el mar Pacífico.   Incluso, Corea del Norte ha llegado a amenazar a Estados Unidos con su destrucción.

Desde la crisis de misiles en Cuba en 1962, el mundo no había estado tan cerca de guerra nuclear.  La economía mundial está directamente implicada, dado que los países vecinos de Corea del Norte se cuentan entre las economías más importantes del mundo.   Corea del Sur, una república capitalista, ha sido un modelo de país exportador para países como Guatemala.  Japón, por su lado, es la tercera economía más grande del mundo.

Corea del Norte se porta cada vez más agresiva contra Corea del Sur.  Por muchas décadas, los países de Occidente han apaciguado las agresiones de Corea del Norte, negando la magnitud de la amenaza que representa en la región asiática.  Ahora, la realidad no se puede ignorar.

En el mes de septiembre, las tensiones subieron precipitadamente.  El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado la amenaza tradicional de esa gran súper potencia política, económica y militar de aniquilar a Corea del Norte si ese país llega a atacar a Estados Unidos o a sus aliados.  Esto llevó al líder dictador de Corea del Norte Kim Jon un a decir que Estados Unidos le había declarado guerra a su país.

En verdad, la guerra de Corea de 1950-1953 sigue en pie.  La guerra de Corea culminó con un cese de fuego en julio de 1953, pero nunca terminó oficialmente.  Vale recordar que esa guerra comenzó por una invasión de Corea del Norte a Corea del Sur.

Por si lo anterior fuera poco, en los últimos días de septiembre, el Ministro de relaciones exteriores de Corea del Norte insinuó que su país podría probar explotar una bomba de hidrógeno sobre el mar Pacífico. Esto no se ha hecho en décadas.  Las tensiones internacionales suben a niveles preocupantes.

Muchos actores importantes están involucrados.  Corea del Norte es país satélite de la China Comunista.  Xi Jinping es el líder de la China Comunista. Oficialmente es el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China, presidente de la Comisión Militar Central y, desde 2013, presidente de la República Popular China.  Xi se opone a Estados Unidos, pero ve a Corea del Norte como un problema para sus aspiraciones de hegemonía global para RPC.  Todo el mundo sabe que el problema es Corea del Norte, no Estados Unidos, ni mucho menos el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.  La conducta de Corea del Norte daña la imagen de la China Comunista.

Como se dijo, por años Occidente ha apaciguado a Corea del Norte.  Hace 25 años, el Presidente de Estados Unidos en aquel entonces, Bill Clinton, celebró un acuerdo que supuestamente ponía fin al programa nuclear de Corea del Norte.  Esto resultó ser una mentira a todas luces, y hoy se paga el precio de haber creído en la mentira que se puede dialogar y negociar la paz con regímenes comunistas.

Es alarmante recordar que los autores de ese trato falso con Corea son los mismos que escribieron la farsa del acuerdo nuclear con Irán.  Hoy por hoy, el mundo entero sufre las amenazas nucleares que las élites políticas e intelectuales juraron que jamás íbamos a enfrentar.  Simplemente mintieron, porque les importaba más a los políticos de Occidente aparentar haber alcanzado logros, para poder celebrar los mismos en fotos, tal vez ganar un premio Nobel de la Paz, etc.

Esto nos lleva a algunas tristes conclusiones.  Si bien una guerra nuclear con Corea del Norte es impensable, también se debe de reconocer que la coexistencia con un régimen comunista totalitario como potencia nuclear agresiva es igual de inaceptable.

La diplomacia tiene límites, sobre todo cuando se trata de comunistas expansionistas y agresivos dispuestos a coaccionar sus vecinos pacíficos a diario, amenazándolos con su destrucción masiva.

Debemos de preguntarnos ¿sería válido aplicar las lecciones de la Segunda Guerra Mundial? ¿No será mejor pelear una guerra contra un enemigo pequeño antes de que se vuelva grande?

Como lo queramos plantear, lo seguro es esto.  Con la crisis en la Península Coreana, no hay buenas opciones.  La paz y la libertad no son gratis, y los costos pueden ser enormes.

¿Estamos dispuestos a pagarlos? O ¿vamos a ceder siempre ante las amenazas del comunismo expansivo?

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