Home > Editoriales > Del conflicto a la acción

Del conflicto a la acción

///
Comments are Off
editorial

Se asume el conflicto como un rasgo inevitable de las relaciones sociales. El mismo, no es ni positivo ni negativo, ni constructivo ni destructivo, sino ambos a la vez. Ante ello, lo relevante es reconocer las situaciones conflictivas y enfrentarse a ellas. El desorden es algo que existe, y cumple un papel fundamental y productor en el universo, y es a través de este desorden que todo se ha hecho y se ha creado. Edgar Morin, entiende al desorden como productor de algo nuevo. Dicho autor señala que el desorden es productor, que se debe enfrentarlo y no sucumbir en él. En este sentido, se sostiene que el conflicto tiene funciones positivas, al generar situaciones de cambio. Es el modo en el que nos enfrentamos a él, lo que determinará que sea destructivo o productivo. No se trata de eliminar el conflicto, sino aprender a manejarlo, controlando los elementos destructivos y dejando fluir los elementos constructivos.

Señala Remo Entelman que la existencia de una relación social se define como el comportamiento recíproco de dos o más individuos, que desarrollan conductas que se condicionan entre ellas. A diferencia de las conductas independientes, en la relación social se da una interacción, es decir una serie de conductas que son decididas teniendo en cuenta la anterior de otro miembro del mismo grupo. Como cualquier universo de objetos, las relaciones sociales posibles pueden agruparse conforme a diversos criterios clasificatorios. Uno de estos criterios consiste, partiendo del género relación social, en clasificar tales relaciones, conforme a la índole de los objetivos de sus miembros. Cuando los objetivos de los miembros de la relación resulten comunes o coincidentes. El intercambio de actitudes recíprocas puede ser de cooperación, por lo que esta especie relación social será clasificada como “de acuerdo”.

En intercambio podrá clasificársela como especie relación social “de conflicto”, cuando tales objetivos resulten incompatibles o algunos miembros de la relación los perciban como incompatibles. Todo conflicto se desarrolla siempre dentro de un sistema de relaciones interpersonales que presuponen una interacción entre todos los miembros del sistema. Blake y Mouton, señalan que, en las interacciones humanas, existen cinco estilos diferentes de las personas ante situaciones de conflicto. A saber: 1-Competir: (Ganar / Perder). Cuando existe demasiada preocupación en los intereses propios, se piensa sólo en lo suyo, sin considerar al otro; 2-Eludir: (Perder / Perder) Cuando se evita el conflicto, no se afronta el problema, no importa lo que “yo quiero”, ni lo que “el otro desea”; 3- Convenir: (Ganar algo / Perder algo) Cuando una persona no deja de preocuparse por lo suyo, pero considera lo que el otro pretende; 4-Acomodar: (Perder / Ganar) Cuando una persona no se preocupa por lo suyo y sólo busca satisfacer al otro. No confronta con el otro, sino que cede y acepta lo que los demás desean; 5- Cooperar (Ganar / Ganar) Cuando es posible estar interesado en sí mismos como por el bienestar del otro, aceptando las diferencias.

Las últimas semanas han marcado a Guatemala, como un país en el cual hay un nuevo deporte denominado como el “quitar presidentes”, se ha vuelto ya, una costumbre el que cada dos años estemos pidiendo la cabeza del mandatario, solamente por chismes, rumores e intereses mezquinos, vengan de donde vengan. Lo cierto es que mientras los titiriteros se divierten manipulando al pueblo, nuestra nación se hunde cada vez más en la pobreza y el subdesarrollo y como buena afición, no nos damos cuenta de que nos están dando pan y circo, para beneficio de los grandes intereses detrás del conflicto.

Es hora de que los guatemaltecos asumamos nuestro papel protagónico para la solución de la crisis y estemos alerta a los cambios y direcciones que este conflicto nos lleva, pues EN TODA CRISIS HAY GRANDES OPORTUNIDADES.

Por una nación libre, justa y solidaria.

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com