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La tormenta perfecta

170923 MIRILLA

No fue suficiente el terremoto de México y el que le antecedió en nuestro país y que nos puso en trapos de cucaracha en la ciudad de Guatemala y que para variar se lució con los más pobres y sus precarios bienes, en los departamentos del occidente del país, que cuando apenas se recuperan de un fenómeno sísmico anterior de gran intensidad  -cuatro en los últimos tres años- tienen que repetir la tarea de reconstruir sus casas  además del esfuerzo nacional como reto insalvable por nuestros precarios recursos, de rescatar puentes y carreteras destruidos, que sumado al deterioro generalizado que acusa, nuestra infraestructura vial, arrecia su agonía, más que evidente, por estos inesperados pero frecuentes fenómenos telúricos -comenzó la conversación Jorge Masaya, consistente líder político de la zona 18, acostumbrado a llamar “su gente” a sus vecinos de la colonia El Paraíso 1, que acuden a él en busca de consejo y de contactos para poder desarrollar su agenda vecinal.

¡Vaya si nos ponen a temblar en el momento en que se producen! y nos dejan tembeleques, por mucho tiempo –continuó con rasgo patriarcal– sobre todo al evaluar las consecuencias económicas que representan para hogares que sufren ya, como víctimas, la profunda crisis económica cuyos  gritos… mis queridos amigos- enfatizó- se escuchan en todo el país junto a la angustia de la reconstrucción impagable de sus humildes hogares… recuerden que a nosotros nos ha pasado muchas veces.

Pareciera que todas las fuerzas del averno, con Lucifer a la cabeza, se hubieran desatado al mismo tiempo para demostrarnos que ni juntas las bombas atómicas creadas por el espíritu belicista de los seres humanos… con capacidad de amenazar y destruir a sus propios hermanos habitantes de la tierra -universalizó el tema-  se pueden ni remotamente comparar, con las fuerzas y energías contenidas en los devastadores huracanes, terremotos, lluvias o por contraste terribles sequías, que le advierten a la humanidad, que somos minúsculos seres, evanecidos por nuestra incontrolable capacidad de destruir el entorno y a nuestros semejantes, por nuestra propia voluntad –aseveró con un tono de tristeza y continuó–… Agotando y destruyendo la vida de nuestro planeta tierra. Esta imponente nave espacial –recurrió a la alegoría-  que nos permite ser una parte minúscula pero insolente del infinito universo.

Es cierto don Jorge -se incorporó a la plática Flor de María Miralda, una joven señora muy inquieta, que ha ocupado posiciones importantes de conducción política y nacional y quién procura emular a su padre: Carlos Miralda el sacrificado líder político de Santa Rosa, que fuera asesinado frente a su casa cuando representaba a su pueblo como diputado al Congreso de la República… aunque parece superado el duelo… su incansable faena cotidiana incluye intercambiar ideas con dirigentes urbanos y rurales y hoy en la casa de don Jorge Masaya, en cerrado grupo, analizaban la situación nacional partiendo de una comparación con las catástrofes naturales… -Las islas del arco del caribe –continuaba Flor de María-  con sus buques insignias: Cuba, la hispaniola, esa magnífica porción de tierra que contiene los Estados Soberanos de Haití y República Dominicana. La del encanto, Puerto Rico. Las Martinicas y Guyanas, Granada, Trinidad y Tobago, Barbados, Guadalupe y todos esos espacios de tierra firme que de diferentes tamaños asemejan pasos de gigantes hasta llegar al continente en el estado de Florida a escasas 90 millas de La Habana… determinó la ruta…  fueron hoy la vía acuática de terribles huracanes, que en rigurosa fila india y en pocos días, se cebaron con aquellos territorios insulares, que teniendo como fronteras el mar, quedaron, como siempre, expuestos a los efectos cada vez más pavorosos del cambio climático.

Pero atrevidos como somos los chapines –lo conectó con el tema nacional- si bien es cierto que nos conmueven los mexicanos y las víctimas del terremoto del Distrito Federal, Puebla y Oaxaca y también nos preocuparon, los terremotitos previos que nos dejaron asustados en la tierra del quetzal, pareciera que ese horror, no es suficiente para calmar nuestras calenturas políticas y nuestro espíritu irredento, que a partir del 2015, se instaló en algunos grupos nacionales con alma de extranjeros, y que consiste en practicar, con fervor,  ese nuevo deporte criollo de botar gobiernos.

… No importa, ni siquiera lo toman en cuenta –continuó con energía- que estemos a un año y medio , días más o días menos, de que se convoque a las elecciones generales para citar a la soberanía popular y demandar de su auténtico poder originario, el sagrado derecho de elegir y ser electos–

¡Que va!… ¡ Eso no les importa!… ¡ Quieren su proceso político particular!, dijo Axel Vandemberg, invitado especial a quien le reconocen un destacado liderazgo en el deporte del baloncesto nacional… que consiste en cambiar gobiernos hasta que los dirigentes de ellos, lleguen a las máximas posiciones en el gobierno – concretó su explicación – … sin someterse al aburrido, tedioso, siempre marcado por el fracaso para sus grupos, de acudir al mandato de las urnas… – remató-

…¡Queremos ahora! dicen con insolencia, sin recato ni pena, ¡Ahora que las condiciones, anarquía y respaldo de la agenda externa, nos pone a empujones y con poca resistencia del gobierno, en las puertas mismas del Palacio Nacional – concluyó la ironía–.

-¡Ay mi gente!– intervino el licenciado Meneses, destacado laboralista del foro y asesor jurídico del grupo,… La desconsolada y ultrajada Constitución Política de la República, convertida en un documento escrito en papel de periódicos e interpretada en los call center, convertidos ahora en implacables jueces cibernéticos, más falsos que los voluntarios acarreados en los buses que circularon el 20 de septiembre, sobre los restos de nuestra ultrajada soberanía Nacional.

Y déjenme decirles -continuó – Los niños convertidos en rehenes, en algunos casos, menores de edad, de las decisiones abusivas de los dueños de sus colegios, que les cerraron las puertas y los conminaron a que con sus padres se unieran a la manifestación y el paro… ¿Y desde cuándo ellos representan la voluntad pluralista y libre de los padres de los niños y conducta de sus hijos?… Ese es un delito de coacción pasado por alto por las autoridades de un Ministerio de Educación (Mineduc), complaciente o coludido con los que todos los días se apuntan como traidores al legítimo mandato del jefe que los designó ya que nunca fueron electos… Sin medir el ingenuo mandatario, que eran los futuros cuervos, que sin grisma de respeto por ellos mismos… se declararon traidores a quien los nombró… ¡Devuelvan los  sueldos irrespetables Judas!… -espetó enojado-

Jóvenes universitarios, repentinamente convertidos en seguidores de sus nuevos líderes, expertos y conocidos por exaltar el desorden, la capucha y la amenaza como método proselitista, abandonado en la década de los 80 y recuperado en el 2017… Para atrás ni para agarrar impulso postulaba Omar Torrijos, recuperando el Canal de Panamá… Estos pareciera que predican – afirmó el destacado abogado– Para atrás… para buscar ideas… porque no tenemos ninguna… para justificar el inesperado impulso que nos da la intervención extranjera…-recalcó en la traición a la patria-.

Los patojos –continuó- sumados al jolgorio de la capiusa, con matices patrióticos, por órdenes de los jefes de sus confundidos e indecisos catedráticos –redondeó la idea-.

Ven con extrañeza cómo esos que no asisten a clases, se transforman en líderes coléricos y violentos en la anarquía. Y quienes antes con palos se tomaban sus facultades, ahora ordenan como orientar sus conciencias… -certificó con evidente enojo-.

…Y lo más deplorable… de academia… nada –insistió en demandar–.

Es el momento… de nuevo… de los gritos, discursos incendiarios, banderas ajenas, himnos caducos, con letras rescatadas de los basureros de la historia olvidada, transformados en nuevos cánticos de la eterna lucha de la confrontación, frustración colectiva y la violencia … – volvió a certificar-.

Colegios cerrados… -agregó doña Aminta… liberada por lo que escuchaba… profesora del Instituto de la zona y animada decía… -cerrados  por la consigna dogmática de conductores de almas convertidos oficialmente en oradores políticos de púlpitos… que suman alumnos como víctimas de las decisiones de quienes les muestran, las puertas cerradas del colegio como terrible ejemplo de patriotismo y  sus aulas como muestra de una novedosa educación cívica, de una enseñanza que sustituye el alfabeto, la computadora, los laboratorios y los conocimientos científicos y culturales, por la prédica política que los graduará en politiquería, extraño diploma para garantizar el desempleo, marginalidad de esa subcultura de la eterna queja y llanto colectivo en busca de la asistencia limosnera, ofensiva e indigna de los extranjeros, que los tratarán como sirvientes obedientes y marginados por voluntad ajena de la nueva sociedad del conocimiento donde se verán reducidos a la condición de esclavos con muy bien ganada categoría de rebeldes y revoltosos de oficio y profesión.

¡Ingratos sembrando ignorancia colectiva para cultivar rebaños de borregos, nacidos para ser esquilmados! ¡Ingratos, traidores y vende patrias! -expresó con marcado enojo e indignación el destacado jurista-.

¿Y la ley y el estado de derecho licenciado?, lo interrogó el anfitrión Masaya

…En medio de toda esa tragedia programada con el solo propósito de mandar en el Palacio Nacional sin elecciones… -inició la respuesta-… La Constitución Política de la República, se esconde avergonzada, por ser tratada como prostituta – perdonen estimadas damas lo vulgar de la expresión– se disculpó de antemano… y agregó con más fuerza- … ¡Pero además violada!… – cerró la dura expresión…y continuó con la idea de referirse al texto constitucional… – Esconde en sus páginas, como letra invisible, toda la solemnidad de sus normas,  que vulneran a discreción los ingratos responsables de defender su integridad y eficacia, en los fallos que en su nombre profieren, y que la reducen a una especie de papel mojado en las miasmas de la ambición politiquera e inmoral.

Una Corte de Constitucionalidad… -continuó su dura crítica- que inició la rebelión y se constituyó en el baluarte inconstitucional de la sedición.

Por otro lado… -prosiguió -… Una Corte Suprema de Justicia, que acepta de manera dócil e ilegal, transformarse en un juzgado más sin jerarquía de instancia, cuya existencia solo se invoca para reiterar y confirmar la violación de la ley, supuestamente puesta bajo su desaparecida custodia.

La tiranía de los jueces, le puso finalmente, en esta especie de soberanía limitada… como la bautizó el escritor Oscar Platero… reconoció la paternidad del concepto, tan frecuentemente ignorada por difusores de ideas ajenas, fundada en el quebrantamiento reiterado y sostenido de la ley –argumentó-  como parte de un modelo sedicioso y complaciente con intereses ajenos a la patria transformados en vergonzantes cómplices del vejamen histórico más insolente y grosero en contra de nuestra soberanía e independencia nacional.

El terror, como fuente de derecho don Edmundo Deantés -por fin se dieron cuenta de mi discreta presencia- y la violación sistemática, sin límites ni frenos, de nuestro marco jurídico de convivencia social.

Ya aludido, seguí tomando notas con más confianza y el letrado continuó con más garbo y firmeza… – Las normas jurídicas que debieran regir nuestra convivencia social de manera pacífica, fundada el respeto al régimen de legalidad sólido e inclaudicable.

La dictadura, don Edmundo – insistió en tomarme en cuenta- … no puede ser ni de los jueces ni de nadie con nombre y apellido, sujetos a las pasiones y miserias humanas.

La única dictadura que acepta el pacto social, contenido en la Constitución Política de la República, es la inflexible e irreductible fuerza jurídica que nos impone el estado de derecho.

¿Saben por qué? –interrogó, viéndonos a todos–  por estar fundado en una normativa milenaria, perfeccionada a través de los siglos, que llega hasta nuestros días, en forma de leyes consensuadas y aceptadas por toda la sociedad, en ese pacto social que denominamos Constitución Política de la República y que traduce el afán ideal de buscar el bien común y el imperio de la justicia.

Esa privilegiada condición de ley de leyes –le dio esa categoría- … se la otorga, su propio origen sustentado en la voluntad constituyente, no en los arrebatos ni ocurrencias de eventuales usurpadores.

La garantiza en su ecuanimidad y solvencia ética… que no está dedicada a ser aplicada o ignorada sobre nombres o apellidos… En consecuencia… no tiene víctimas ni justicia en manos de justicieros… solo normas jurídicas –hizo una pausa y continuó-… de observancia general y obligatoria, con igualdad de aplicación, sin privilegios ni verdugos, sin nombres ni apellidos, sin razas, ni sectas, sin filiación política mucho menos religiosa. Todos iguales frente a la ley, nacionales y extranjeros, con excepción de los agentes diplomáticos a quienes los convenios que regulan las relaciones internacionales les marcan un límite impasable de respeto obligado a la soberanía de los Estados que los reciben como huéspedes privilegiados pero nunca como interventores.

Pero en un cambio dramático de nuestra escala de valores políticos y sociales, se transformó en una pirámide invertida, que transformó aquella sólida estructura,  en una mole sin equilibrio que se debate en caer sobre su derecha o sobre su izquierda y desintegrarse si cae para atrás, lo único que es seguro es que nunca   avanzará para adelante.

Y finalmente –concretó una conclusión- en medio de la suma de todas las tragedias, insulares y continentales, en la parte estratégica del ficticio triángulo norte… entelequia estratégica de nuestros poderosos vecinos del norte, que no toma en cuenta que atenta contra de la unidad geopolítica de Centroamérica y El Caribe, ha sido encabezado por un grupo inquieto que leyó en el acta subversiva de su nacimiento, que las primeras letras que tiene que aprender, son las prácticas, siempre contagiosas en un proceso de anarquía en ingrato desarrollo, las materias relacionadas con la sedición, la instalación de un espacio de destrucción de instituciones, el rompimiento de los moldes republicanos, con el objeto de instalar provisionalmente la insatisfacción social, acompañada de la angustia económica para derribar el régimen y dar paso a un gobierno de minorías entrenadas para someter a las masas, a base de demagogia y terror –concluyó ante el estupor de todos.

La reunión terminó y lo único que se me ocurrió fue pensar en la tormenta perfecta.

Qué sería lo que nos haría falta para equiparar nuestro desastre a los demoledores fenómenos naturales…

Lo único que nos haría falta, si el presidente no se da cuenta de la tormenta interminable que se viene encima.

¡Por Dios santo ampáranos señor!

Foto: Cortesía Otoniel Reyes 

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