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Consumismo

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El consumismo es una de las características de la sociedad moderna. Ya no consumimos sólo para la satisfacción de necesidades, sino que pasamos fácilmente a la satisfacción –exigente- de deseos y gustos;  es decir, tener más por el simple puro gusto. Alguien en Europa decía que no nos dejáramos llevar por una sociedad que con frecuencia, está intoxicada por el consumismo, el puro gusto, la riqueza, las apariencias, la vanidad.; es decir que actuemos con sobriedad.

Y esto afecta a la familia, a los hijos. Recuerdo aquí, en relación con la influencia del consumismo y su consecuencia en los hijos, la afirmación de Michel Obama,  esposa del entonces Presidente de EE. UU.,  que señalaba en un programa de la NBC: “no estoy del todo de acuerdo que la red social Facebook esté a disposición de mis hijas; no es necesario”.

En el punto de la educación, hoy en día, los hijos ya no están sólo bajo la influjo de la familia y de la escuela. Hay muchos coeducadores que atraen a los jóvenes a los valores más contradictorios. Estos coeducadores son, la televisión, internet, la propaganda y los compañeros.

Y en este último grupo se añaden los amigos y compañeros que, aunque es algo de siempre, se presenta actualmente como algo decisivo en la cultura consumista. Así lo consideraba un estudio llevado a cabo por Unicef sobre la vida familiar en Reino Unido. Allí se hace ver a unos padres que sucumben a las demandas de tecnología, ropa o zapatillas deportivas de las marcas con más estatus, en un esfuerzo por proteger a sus hijos de un entorno súper-consumista. Porque muchos niños y adolescentes están sufriendo una nueva forma de acoso (bullying) que consiste en el temor a ser rechazados por el grupo porque no van a la última, porque no visten ciertas marcas o no tienen el iPhone de ultimísima generación. A ese miedo a sentirse excluido por no dar la talla en un ambiente consumista; los ingleses lo llaman brand bullying.

Es bueno hacer notar que los padres también son víctimas del consumismo, pero los hijos sufren directamente las consecuencias. Podríamos decir que ellos deben enfrentarse a un mundo en que prevalece el principio del “vales lo que tienes”, la “regla del iceberg”: si no despuntas te quedas sumergido, es decir, que simplemente no puedes respirar. Ernst Schumacher decía en los años 70 que la virtud que más necesita nuestra sociedad es la sobriedad. En efecto, en un ambiente súper-consumista como el que nos envuelve, mucho más extremo que el de  hace cuarenta años, la sobriedad es la mejor vacuna. Y debe concluirse que para prevenir a los hijos de este nuevo bullying se debe comenzar predicando con el ejemplo. En esta carrera por estar a la altura o por seguir el ritmo de consumo que exige la sociedad, hay padres caen en la trampa consumista  Y están metiendo a los hijos en este remolino.

El peligro es querer suplir con tecnología el tener una baja cuota de dedicación familiar. Debe consumirse en primer lugar cariño, buen humor, ganas de hacer bien las cosas, exigencia, alegría…: sembremos los valores de siempre y así evitaremos que quedemos consumidos por el consumismo.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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