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COLUMNISTA

En el juego de ajedrez, aquel jugador que es capaz de ver más jugadas adelante es quien tiene más posibilidades de ganar la partida.  Por el contrario, el jugador que solo ve la siguiente movida lleva sin duda las de perder.   Esto es algo que parecería elemental, pero que encierra una gran sabiduría aplicable a la preparación académica, a los negocios y hasta en el amor, pero en la Política es indispensable tenerlo presente.

Reaccionar significa desgaste.  Por el contrario, quien planifica estratégicamente sabe que su lucha es a largo plazo y conserva energías suficientes para llegar al final de la batalla.

Siendo disciplinas diametralmente opuestas, tanto en el ajedrez como en las artes marciales mixtas (MMA, en inglés), planificar la apertura, el juego medio y el final -desde el inicio- y conservar las energías, asegura el éxito.  No importa la asimetría de capacidades, si se planifica estratégicamente, hay muchas más probabilidades de ganar.

Zugzwang es el término que se le da a una posición en ajedrez en donde un jugador, al hacer cualquier movida permitida supone empeorar su situación y hasta perder la partida.

El Presidente Morales, que no es ajedrecista que yo sepa, evidentemente se ha dejado posicionar en zugzwang político y casi cualquier movimiento que haga empeora su situación.  En mi opinión, eso se debe a la falta de capacidad estratégica y a dejarse llevar por la coyuntura y la agenda que algunos medios y agentes le imponen.

En MMA, si uno se encuentra con la espalda en la lona, no todo está perdido, pues si uno sabe conservar energías y ser paciente, puede agotar al oponente y ganar con un oportuno movimiento.  Los judocas son especialistas en ello (no es casualidad que Vladimir Putin sea cinta negra en Judo).  De esa cuenta, a veces vale más sacrificar una pieza -o una posición- para ganar la partida.

El innecesario antejuicio en contra del Presidente y su no aceptación en el Congreso nos han llevado a lo que el día miércoles sucedió en el pleno; luego de un movimiento en el tablero por parte de MP y Cicig, provocó que, sin planificar estratégicamente, los diputados hicieran movimientos que aunque pareciesen haberlos posicionado bien, tres o siete movidas después, suponen su derrota.  Lo más complicado de ello es que ponen al Presidente en esa posición de zugzwam, pues casi cualquier cosa que haga, por buena que sea, puede no ser suficiente para salvar su situación.

No hay que soslayar, por supuesto, a los que aprovechando toda esta “tumultuosidad” empujan sus aviesas agendas personales o sectoriales y paparrucha tras paparrucha, alimentan el divisionismo y la confrontación y peor aún, nos llevan hacia el despeñadero.

Las siguientes movidas del Presidente deben ser muy cuidadosas y planificadas; no pueden obedecer simplemente a la coyuntura actual.  La izquierda tiene ya sus piezas posicionadas, ha planificado varias movidas adelante y se prepara para un final victorioso.  Nosotros, los liberales, los que no deseamos que Guatemala caiga en manos de los rojos, rosas o lilas, pudiésemos contemplar un sacrificio posicional para conseguir la victoria, no solo nuestra, sino de la República y del Estado de Derecho.  Este no es el momento para vientres calientes, sino para cabezas frías.

Me disculpo con ustedes mis queridos lectores si los he aburrido con tanta analogía de ajedrez, pero lecturas recientes me lo han traído a colación y, francamente, cada vez veo a Guatemala más a cuadritos blancos y negros, cual tablero de ajedrez.

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