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Intolerancia

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La intolerancia se caracteriza a partir de juicios de valor de unos contra otros. La sanción moral del otro, se fundamenta  sobre la base de prejuicios y creencias. Y es inaceptable la otra persona, sino se ajusta a la manera de pensar de quien lo juzga.

El devenir histórico de la humanidad tiene un amplio reservorio de lo que es la intolerancia. Se  acrecentó en aquellos momentos en los cuales prevaleció un pensamiento unilineal. Las acciones vergonzosas de  la Santa Inquisición en la Edad Media, demuestran  el irrespeto hacia otras formas de espiritualidad, pensar, sentir y existir. Las luchas por el poder político   en la revolución francesa,  es otro ejemplo  que materializó con el filo de la guillotina, el silencio de voces e ideas, como   expresión de lo que entendemos el ser intolerante.

Las revoluciones del siglo veinte que lucharon contra un pensamiento único, absoluto y  piramidal, tienen también en su  esencia, como contraparte, una  manera de pensar unilineal y quienes osaron contradecirla, fueron juzgados y marginados de estas dinámicas sociales. Ahí el caso de Trosky que sufrió la persecución de Stalin.

Pero el gran ejemplo que nos muestra la historia de la maximización de la intolerancia, fue el fascismo conducido por Hitler,  Mussolini y Franco, entre otros. El rechazo a otras ideas, afectos y cosmovisiones del mundo, fue total porque llegó hasta la perversidad de aniquilar a miles de seres humanos en las ergástulas de este régimen dictatorial.

América Latina no escapa a este fenómeno de la psicología humana. La conquista y colonización fue una forma en la que se disfrazó la Santa Inquisición, con un discurso de evangelización. Esencialmente los pueblos originarios casi fueron arrasados y es lo que se conoce hoy día como etnocidio. Estos tuvieron que esconder en la figura de un santo cristiano, su propia religiosidad. San Francisco de Asís,   fue venerado por los Chortís, porque  representaba en su espiritualidad,  al joven dios del maíz.

Las dictaduras se esparcieron por todo el continente en el momento que nacía la nación como Estado. Se impuso el pensamiento absolutista y una única forma de gobernar en la cual no se permitió el disenso, ni siquiera como libre juego de ideas porque fueron acorraladas a través de la represión violenta y agresiva.

Felizmente asomó la cara de la democracia y surgió el ciudadano como un sujeto de  pensamiento libre. Las ideas circularon, las corrientes políticas se asentaron con diferentes concepciones de lo que debería ser el Estado y la vida en sociedad. En unos países se ha consolidado, pero en otros se arrastra aún la carga pesada de la intolerancia y del irrespeto hacia otras formas de pensar, así como el surgimiento de la corrupción que lanza sus brazos largos para apoderarse de los recursos públicos en provecho de un individuo o familia y en detrimento de la población.

Guatemala es uno de esos países que atraviesa esta etapa en el proceso de construcción de la democracia civil, política y social. La idea es formar ciudadanía como antídoto de la intolerancia y la corrupción, que facilite  encontrar el sentido de un diálogo nacional que nos haga caminar con tolerancia hacia la vida democrática.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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