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La lucha contra la corrupción no puede detenerse

Columnista

La olla de la corrupción se ha destapado y no es momento para detenerse. No nos podemos sorprender que existan personas que ante la situación actual pretendan tomar ventaja y mantener el status quo que han mantenido por años a través de las conductas ilícitas. La lucha contra la corrupción es una carrera de fondo, en donde a medida que se va avanzando contratacará con resistencia, desgaste, pero eso no es motivo para que se detenga. Dos años en los que se muestren casos de corrupción no son suficientes. El veneno que esto representa ha tocado la columna vertebral de las instituciones.

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La lucha contra la corrupción es un problema nacional, pero también lo es a nivel global. La Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito ha manifestado: “La corrupción es una plaga insidiosa que tiene un amplio espectro de consecuencias corrosivas para la sociedad. Socava la democracia y el estado de derecho, da pie a violaciones de los derechos humanos, distorsiona los mercados, menoscaba la calidad de vida y permite el florecimiento de la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana.

Este fenómeno maligno se da en todos los países —grandes y pequeños, ricos y pobres— pero sus efectos son especialmente devastadores en el mundo en desarrollo. La corrupción afecta infinitamente más a los pobres porque desvía los fondos destinados al desarrollo, socava la capacidad de los gobiernos de ofrecer servicios básicos, alimenta la desigualdad y la injusticia y desalienta la inversión y las ayudas extranjeras. La corrupción es un factor clave del bajo rendimiento y un obstáculo muy importante para el alivio de la pobreza y el desarrollo.”

Esto refleja los alcances incalculables que tiene como consecuencia el seguir permitiendo prácticas corruptas en el país. Internamente detiene el desarrollo y la inversión, crea más pobreza. A la comunidad internacional le preocupa pues puede llegar a tener consecuencias directas o indirectas en otros países en temas económicos y de seguridad.

Guatemala es parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (CNUCC) y la Convención Interamericana contra la Corrupción (CICC). Además, en el año 2012 el Congreso de la República de Guatemala aprobó el Decreto 31-2012 que contiene Ley contra la corrupción. Con ello se asume el compromiso de combatir la corrupción, con herramientas legales que permitan sancionar estas conductas indeseables y que tanto daño producen al país.

Entre los compromisos asumidos, se requiere que Guatemala formule y aplique políticas coordinadas y eficaces contra la corrupción que promuevan la participación de la sociedad y reflejen los principios del imperio de la ley, la debida gestión de los asuntos públicos y los bienes públicos, la integridad, la transparencia y la obligación de rendir cuentas.

Es por ello la importancia que, ante los hechos imputados al señor Presidente de la República por financiamiento electoral ilícito, tomando en consideración que su consigna para alcanzar esa presidencia fue que no era corrupto ni ladrón, se dé el ejemplo y rinda las cuentas por las cantidades no declaradas durante la campaña electoral. Su mejor defensa es la transparencia.

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