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No entender el origen nubla las consecuencias

170903 MIRILLA

Puedo asegurarles, que la crisis que atraviesa Guatemala, seguramente la más compleja y difícil de los últimos treinta años, no se puede reducir a plantearla como que fuera un partido de futbol: Dos equipos en contienda, un árbitro parcializado y un público que terminará por enfrentarse violentamente en el estadio por caer en la trampa de reaccionar emocionalmente  azuzado por las increíbles incidencias.

Aquí no hay dos equipos, las pasiones y argucias nos han llevado a pensar que es un enfrentamiento entre facciones distintas, no nos permite ver que un encuentro de futbol, termina a los noventa minutos, y que aún con lesionados por la trifulca, al terminar el día, todo volverá a la normalidad, con golpes unos, con contusiones otros, satisfechos unos, decepcionados otros, regresaran a sus casas a comentar el resultado, sin más consecuencias que la pérdida de puntos en el tablero de las clasificaciones, que afectarán al equipo, le dolerá a su afición pero a nadie más.

En Guatemala lo que está en discusión apreciado don Edmundo, es mucho más. En esta gran confusión mediática, confiados en la falta de organizaciones reales en la base de la población, un cartel de pequeños grupos crecidos en la crisis, porque  son las crisis su principal combustible de desarrollo, han logrado establecer un escenario similar al de un partido de futbol, en el cual,  un equipo visitante, a lo mejor el barza, es más popular que el disminuido equipo local, que con todas sus miserias, apenas tiene zapatos, no tiene jugadores pagados con millonarios contratos, y su principal esfuerzo se reduce a luchar por mantener la dignidad nacional.

Pero al final, si fuera un partido, don Edmundo, tarde o temprano terminarán por irse, con el dinero que cobraron por jugar, pero cuando lo hagan, es posible que el árbitro, después de haber sido utilizado como juez, esté totalmente desacreditado y ya no sirva para arbitrar ningún partido, posiblemente golpeados y hasta muertos entre los aficionados, y lo más seguro es que dejen totalmente destruido nuestro estadio, sin plata para reconstruirlo y  su espacio físico en aquella anarquía y miseria rampante, podría ser utilizado para poner champas por quienes  careciendo de vivienda encuentren en esa instalación y todos sus alrededores un lugar para colocar su nuevo campamento.

El relato me pareció interesante y seguir escuchándolo me lució una necesidad fundamental para mi tranquilidad emocional, que frente a tanta agresión al Estado de Derecho, me hace pensar que muy pronto los defensores del régimen de legalidad, eventualmente puedan decidir tomar decisiones más radicales.

Me pareció muy ilustrativo  el paragón del partido con la situación del país y con más atención lo seguí escuchando.

– Yo entiendo  perfectamente –continuó- la profundidad de la crisis, el debilitamiento institucional del Estado guatemalteco, y me da muchísima tristeza, que algunos pensando que les darán un pedacito de la piza, se hagan cómplices del despojo de nuestra institucionalidad nacional.

Como punto a su favor –fundamentó su posición-  han logrado reducirnos a una república con organismos de mentiritas y en donde personas extrañas deciden, si son los jueces momentáneamente, los llamados a dirigir todas las funciones del Estado. Jueces desde luego, desnaturalizando  sus funciones confiados en la impunidad, también pasajera, de sus resoluciones,  reducidos simplemente a instrumentos legales para establecer un nuevo modelo de gobierno, ajeno a la soberanía popular y lo más grave generando una profunda división entre distintos sectores, que aterrorizados por la presión judicial, apenas alcanzan a tener un limitado espacio para reaccionar frente a la ofensiva de la ilegalidad transformada en instrumento legítimo para hacer valer sus decisiones políticas.

Extraño el experimento, que aceptamos y se nos impuso. Pareciera que le permitió a los alienígenas establecer su base en este pequeño territorio, mientras Corea del norte, Venezuela, Irán, Irák, el terrorismo  y otros problemas planetarios de mayor envergadura ya que incluso amenazan con la guerra nuclear,  le restan atención a esta aparente chamusca y hacen de nuestra profunda crisis un juego menor, sin mayor importancia en el convulsionado escenario mundial.

Por esa razón, nadie vendrá a auxiliarnos, tendremos que ser nosotros quienes afrontemos el problema y encontremos la solución- apreciado don Edmundo- me dijo como inspirado

Pero finalmente don Edmundo ya estamos llegando a donde el Licenciado Roca, está por iniciar su conferencia. Me dicen que el hará un análisis integral del origen de la crisis que no nos podemos perder.

Y efectivamente allí estaba don Danilo, salió al escenario frente a un auditorio inquieto y preocupado por la situación del país.

A nuestro lado se sentó el licenciado Alejandro Arroyave, Director de la Revista Perro Bravo y comentarista agudo de un segmento importante en la televisión.

El licenciado Roca escribe una página todos los meses en nuestra revista – nos comentó – y quiero escuchar sus argumentos, don Edmundo y don Eduardo, al parecer también conocía a mi compañero de tertulia- a veces – continuó- vemos los efectos, sin entender que todo efecto tiene una causa que lo provoca y al parecer el Licenciado Roca abordará hoy el origen de todo este barullo que nos tiene a los guatemaltecos tan confundidos y divididos.

-Hace más de cuatro años, en distintas publicaciones, especialmente en las páginas de Perro Bravo – y volteó a ver al licenciado Arroyave – hice  clara advertencia de los riesgos que imponía LA JUDICIALIZACIÓN DE LA POLITICA Y LA POLITIZACION DE LA JUSTICIA.- comenzó el licenciado Roca

Lo hice aquí y en el extranjero, por esa posibilidad creciente, que ya anunciaba su estruendoso nacimiento- empezó

-Vean ustedes, ahora como si se tratara de un nuevo hallazgo inesperado y recién descubierto, algunos juristas un poco trasnochado, observadores críticos y hasta uno que otro dirigente político, se sienten iluminados al denunciar el fenómeno como elemento fundamental de la crisis que vivimos en Guatemala.

Ese vicio oportunamente denunciado, pero al que no le pusieron atención, lo acusan, tardíamente, de ser la más seria fuente de desestabilización para garantizar la ingobernabilidad y confrontación que como nueva etapa, comienza a profundizar las consecuencias de esa terrible aberración política y jurídica.

Hoy transformada en triste realidad, aquella premonición, situación que me indigna – dijo con más énfasis – nos encontramos en el punto de quiebre, con un sistema jurídico sin soportes éticos que lo sustenten y una clase política dispersa, sin respaldo, seriamente señalada y que de protagonista se transformó en observadora pasiva y con muy poca incidencia en la vida nacional.

La juridicidad del Estado de Derecho, gravemente cuestionada, cargando el peso de la sindicación ética y lo más delicado, políticamente señalada de ser parcial en sus cruciales decisiones.

El sólo hecho de perder la credibilidad en la esencia de sus fallos y resoluciones, deja al país sin la reserva moral que reclama toda sociedad civilizada y jurídicamente organizada.

Y en tono más serio continuó – Y cuando los Jueces pierden la legitimidad de sus actuaciones, el edificio social queda a merced de los vendavales de la anarquía, desolación y desesperanza-

En esas condiciones el caldo de cultivo para el ESTALLIDO  SOCIAL  está servido, preámbulo siempre presente y que antecede a la DICTADURA

Qué tipo de dictadura?…no importa, ya es indiferente su signo ideológico. Puede ser la del proletariado o un remedo latinoamericano de esta forma de opresión supuestamente colectiva… o bien la del Dictador o Déspota crudo y llano.

Cualquiera de las dos asesina al Estado de Derecho y desde luego suplantan a la democracia por otra forma de gobierno, donde la ciudadanía es reemplazada por el Asambleísmo anárquico y populachero o en el otro caso por el Tirano inflexible e irreflexivo.

Lo único que deja de existir en estas circunstancias  OIGANME  BIEN – elevó su tono de voz –es el ciudadano libre, sujeto a un ordenamiento jurídico que proteja la convivencia social y garantice sus derechos fundamentales.

Los tribunales…de esos jueces…- no los incluyó a todos – perfeccionan y legalizan la represión, los sindicados son culpables antes de ofrecer su primera declaración, los operadores de todo ese lúgubre aquelarre (reunión nocturna de brujos y brujas) como representantes de la justicia cambian su identidad por la de justicieros, instrumentos del sistema que los transforma de honorables juzgadores a tenebrosos e insensibles inquisidores…¡ Siempre habrá alguien que se ofrezca para ese miserable papel¡. Mis respetos para el Juez Moto, que marcó un límite a la impunidad judicial en el caso de los hermanos Valdéz Páiz después de siete años de agonía procesal injustificada.

El derrumbe de nuestro proyecto de nación, siempre en inagotable proceso de transición democrática, ha tenido su origen en la incapacidad de la clase política, reducida hoy al modesto nivel de sector, desestructurado y aislado del soporte popular.

De un privilegiado papel de conductor y guía de la acción política, disminuidos al de un grupo más, compitiendo frente una empoderada sociedad civil, estratégicamente organizada y claramente politizada.

Esa sociedad civil que ha asumido el espacio dejado por los Partidos Políticos, como aparente vanguardia de las causas más sentidas de la población, haciendo lucir a la dirigencia política, como un mal necesario de la coyuntura, pero de carácter transitorio, acelerando su bien dirigido proceso de extinción.

Y efectivamente, por la incapacidad de la clase política de privilegiar el diálogo  y el debate para dirimir diferendos políticos, consideraron más inmediato trasladarlos al conocimiento de los jueces, amenazando con sentencias en lugar de votos a los adversarios.

La pelea por elegir a los jueces que favorecieran a su facción les permitió impulsar esa amenaza.

La decisión política en manos de jueces, que  ignoran el posicionamiento ideológico y político, se transformaron en los estratégicos políticos con decisión judicial, al servicio de los intereses partidarios.

Presa fácil de cualquier otro poder, como el que se instaló en el país y que finalmente, ante una desorganizada y decepcionada población, le dio carta de naturaleza política y jurídica a la intervención extranjera.

Enfoques y controversias de naturaleza estrictamente partidista ni siquiera de carácter ideológico, privilegiando intereses inmediatos de carácter personal y sectario, fueron dirimidos por la judicatura  sin entender que LA POLITIZACION DE LA JUSTICIA Y LA JUDICIALIZACION DE LA POLITICA garantizaba la destrucción de todo el sistema.

Políticos anticipando decisiones judiciales y jueces tomando decisiones políticas.

La transformación desafortunada de los partidos políticos en organizaciones creadas para solventar los procesos electorales, les restó la dimensión de causa y definición, que la doctrina les ha atribuido en la intermediación formal, útil y trascendente entre la sociedad y el Estado.

El proceso de grave deterioro que acusó esa instancia fundamental del sistema democrático, dio lugar a que fuera suplantado por otro tipo de organizaciones reproducidas como hongos alimentados en la humedad y podredumbre que los partidos políticos les proveyó como caldo de cultivo.

Destrozada la representación política de la sociedad en su esencia y razón de ser, la organización de la población para afrontar sus tareas ciudadanas en la integración de la base piramidal que la llevaba a construir proyectos de gobierno…Desapareció.

Otros actores se apuntaron y se apropiaron de la discusión política  disminuida su dirigencia  a sector, que si no fuera por el régimen constitucional, no tendría participación ni refugio fuera del Congreso de la República.

Sin esa instancia para salvar al país, de la grave situación que lo está hundiendo, poco o nada tendrían que hacer para el diseño de los grandes retos y decisiones que tiene que tomar Guatemala en estos momentos de gran prueba institucional.

Una representación estatal, que no corresponde a su representación real en la base de la sociedad, termina transformándose  en una carga poco apreciada en el contexto de las decisiones de la sociedad.

Sin ejecutivo que sea respetado, rodeado aún de franco tiradores, que le faltan a  la confianza que les depositó,  al nombrarlos para los más altos cargos de su gobierno por recomendación ajena. Sin jueces que sean la reserva moral de la sociedad. Conviviendo dentro del precario Estado de Derecho Republicano que aún le resta al país para declararse Estado Fallido.  Sólo queda el Congreso de la República, como parte de esa trilogía, atacada, amenazada, desacreditada, pero aún superviviente del sacudido y desfallecido Estado de Derecho.

Algunos de ustedes refutaran estas ideas, que no siendo políticas se instalan en lo puramente doctrinario,  y por eso tendrán la tentación de acreditarle al organismo  Legislativo, los pecados de sus integrantes.

Yo apelo a la esencia del legislador, no del Diputado que hoy ocupa ese lugar. Apelo a su responsabilidad histórica en esta difícil coyuntura, que por ausencia de organizaciones políticas que la defiendan, se encuentra colapsada.

La población pareciera ausente de la discusión porque su voz ha sido suplantada por los gritos pocos, pero eficaces, de quienes han sido entrenados para gritar. Sumado al hecho de la consigna mediática de no enfocar con su lente a quienes en mayor número les gritan que NO a sus intransigentes pretensiones.

Los privilegiados integrantes del foro parlamentario han sido electos para decidir, actuar legalmente en nombre de todos los habitantes de nuestra nación. El que honren ese privilegio queda en sus manos y vergüenza cívica.

Antes de retornar de nuevo al anonimato, tienen una responsabilidad con Guatemala y su Estado de Derecho puesto  definitivamente a prueba.

Odiados o queridos, apreciado auditorio – reconvino a los oyentes – esos Diputados pueden constituir en el tema del antejuicio y muchos otros que debieran conocer de autoridades prevaricadoras que han faltado a su deber…Insisto – dijo de nuevo- esos diputados pueden constituir la salvación de la patria. ¡Ojalá ustedes y ellos lo puedan entender¡… Muchas Gracias por su atención.

Lo aplaudieron con entusiasmo y atención. El licenciado Roca, así como lo hizo oportunamente hace más de cuatro años abordando el tema de la POLITIZACION DE LA JUSTICIA Y JUDICIALIZACION DE LA POLITICA  por su actitud, parecía que se encontraba satisfecho por haber cumplido con su deber intelectual, profesional y cívico.

El licenciado Alejandro Arroyave, Director de la Revista Perro Bravo se me acercó más y me confió – gravé la intervención del licenciado, tengo que convencerlo que lo transforme en su artículo de la próxima edición de la revista. Ese tipo de análisis en medio de tanto entreguista es muy difícil de escuchar don Edmundo- agregó y se despidió presuroso para cerrar su próxima edición.

Pensé lo mismo…si esto lo escuchara la población, si no fuera reducido a este tipo de conferencias en grupos cerrados… si se divulgara… y se ampliara su sintonía quizá otro gallo nos cantaría.

Me retiré del recinto y no sé por qué…quizá por ser las cinco de la tarde…pero a lo lejos escuché el altivo canto de un gallo.

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