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Gracias por la crisis

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 Ahora sabemos: El presidente debía de haber firmado su decreto de expulsión junto a su gabinete, aunque podría haberlo hecho únicamente con la presencia de un solo ministro. La Corte de Constitucionalidad  tuvo la penosa tarea de poner al tanto al Presidente Morales sobre el artículo 192 de la Constitución (segundo párrafo): No lo puede firmar ´a solas´.

 Además, en el momento,  no tenía canciller (dada la renuncia del canciller anterior).  Confundió las fechas.  Se basó en el argumento en cuanto que el Ejecutivo  recibe a los representantes diplomáticos y además puede  expedir y retirar el “exequatur” a los cónsules.  Pero la Corte de Constitucionalidad le ha hecho saber que,  esto “no aplica” al Comisionado Iván Velázquez.   Además, la CC le ha recordado al Presidente Morales que antes de llegar a esta situación, debería haber agotado los canales existentes, es decir,   haber intentado solucionar las controversias entre su persona y el Comisionado.  Esto,  según el artículo 12 del Acuerdo entre la Organización de las Naciones Unidas y el Gobierno de Guatemala Relativo al Establecimiento de la Comisión Internacional Contra la Impunidad.

Es imposible no creer que considerar lo anterior y la posibilidad sufrir el reviro judicial no haya sido un elemento analizado por el Ejecutivo y su equipo.   Digo esto porque la decisión (más allá del debate ideológico) tendría repercusiones para el país,  repercusiones en términos de la polarización ideológica (cosa que realmente sobra en Guatemala),  repercusiones en términos de la relación entre el Estado de Guatemala y los países cooperantes así como repercusiones políticas a muy corto plazo.  Por ejemplo, ¿Qué hubiera pasado si el Ejecutivo no daba marcha atrás en su plan  a pesar del fallo de la CC? ¿Se imagina la situación tan grave en la cual el Ministro de Gobernación y la PNC se hubieran encontrado?  ¿Obedecer la orden del Ejecutivo para sacar al comisionado o el fallo de la CC?   Dicho sea de paso, hay que admirar la cabeza fría con la cual la PNC se comportó durante esta situación particularmente en la manifestación frente a la sede de CICIG: Separó a los bandos para  evitar la violencia física con un ´muro´ de contención conformado por agentes de PNC. Poca gente lo sabe pero la experiencia del 2015 permitió a la actual PNC reevaluar sus protocolos y adaptarlos a este tipo de necesidades en la cuales siempre la regla fundamental es, la fuerza como último recurso.

Pero volviendo al tema.  No se puede someter a un país inestable con instituciones débiles a este tipo de situaciones.  El Presidente Morales puede tomar las decisiones que considere apropiadas en atención al mandato que ha recibido.  Pero las ´formas´ cuentan.  Si ya la decisión va a generar una bola de nieve de opiniones importantes a nivel internacional por lo menos, hay que asegurar que el proceso cumple con todos los elementos requeridos.  Esto es, la diferencia entre seguir pensando que cualquier persona está capacitada para ocupar la silla presidencial   Decisiones tan importantes no pueden tomarse de golpe: Los mecanismos existen y deben utilizarse.  El Presidente Morales debe comprender que en medio de sus posiciones ideológicas (válidas como para cualquier ciudadano) tiene labores presidenciales que trascienden el juego politiquero: No esconderse durante las crisis (sucedió lo mismo con el Hogar Seguro), prepararse para las conferencias de prensa, ceñirse a los discursos y no improvisar ( no contar moralejas).  Sobre sus decisiones,  consultar con ex presidentes ( para eso están), consensuar con los actores políticamente relevantes,  buscar y tolerar la opinión de expertos en ambos espectros ideológicos  (aunque no le guste lo que escucha)

La crisis no era necesaria.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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