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Se complicó el país (otra vez)

Columnista

“Se complicó el país” fue una frase que escuché esta semana y que llamó altamente mi atención. Guatemala, lastimosamente, vive inmersa en tensión, no importa el por qué, ya sea negligencias, faltas de previsión, impericias o hechos naturales, siempre hay un fuego que apagar. Sin embargo, lo vivido en la última semana ha sido alarmante. A diferencia de las manifestaciones ocurridas en 2015, en donde se percibía en el ambiente de unidad, ahora se percibe una polarización que la atribuyo a una falta de liderazgo del Presidente de la República, Jimmy Morales.

El Presidente debe estar consciente, a estas instancias, que gobernar nunca significará improvisar, y que debe hacer cambios en su estrategia de comunicación, así como disponer de una mejor asesoría jurídica. Pero sobre todo que los tiempos, en la política, cuentan.

La institucionalidad es una bandera que todos levantan, no importa la postura. Ésta es un atributo básico de una República, dentro de un Estado de Derecho. Para que exista verdaderamente institucionalidad se requiere de personas comprometidas en todos los niveles, pues claro, no dependen de una persona (sino de todas). Sin embargo, para que una institución funcione requiere de liderazgo. Los aislados casos de personas que lideren batallas estructurales del país son los que le suman peso a la solicitud de que Iván Velásquez se quede a cargo de la Comisión Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

La institucionalidad que verdaderamente sufre en estas instancias concierne a la figura del Presidente de la República. Luego de la lucha ardua en contra de la corrupción, no se puede enviar el mensaje a la población que, luego de iniciarse una acción penal en su contra por parte del Ministerio Público (MP) y la CICIG, se declare non-grato a una de las personas que ha encabezado las persecuciones penales.

Ni estuve de acuerdo con la presión política que se realizó con base a lo que en ese momento fueron “rumores”; ni tampoco a esa decisión acelerada que nos comunicó en un video antes de que saliera el sol el día domingo. Ambas debilitan lo que representa la Presidencia.

Respetable, es también, que respete la decisión de la Corte de Constitucionalidad. El análisis de la resolución y cualquier desacuerdo legal deberá circunscribirse al aspecto académico. Solo con ello se puede construir un Estado de Derecho.

Ahora, queda esperar el trámite del antejuicio. Independientemente el sentido en el que se resuelva, corresponderá al guatemalteco respetar la decisión que se tome. De declararse con lugar el mismo, el Presidente Jimmy Morales deberá responder ante la justicia sobre las imputaciones que se le hacen. Si, por el contrario, es declarado sin lugar, debemos estar conscientes que la persecución penal contra un Presidente también es un acto político y que para levantar su inmunidad, los elementos jurídicos y políticos deben converger. En todo caso, pasa a nuestra responsabilidad, como ciudadanos, el mantenimiento del Estado de Derecho. Independientemente de la forma en que se resuelva puede resultar inconformidad, lo cual no será excusa para alterar el orden público y mantener la paz.

Si lo que buscamos son instituciones fuertes, debemos actuar en congruencia con los principios que defendemos. No le demos gusto a quienes se benefician con la inestabilidad. No seamos irresponsables. Hagamos un llamado a la paz y no a la guerra.

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