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Guatemala una sociedad fragmentada

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editorial

Bajo el concepto de “sociedad fragmentada” (Carlos Vilas), parte de la noción de que en una sociedad hay múltiples lógicas imperantes, algunas de las cuales se articulan o son potencialmente articuladoras, mientras que otras son de ruptura y de atomización.

La sociedad fragmentada es la expresión del conjunto de estas lógicas, donde predominan las dinámicas divisorias y atomizadoras, pero donde también se encuentran, dentro de los fragmentos, lazos cohesionadores y consensos en estado embrionario. El reto es explorar los ejes articuladores que podrían perfilarse como elementos para la creación de un proyecto alternativo para el futuro del país.

El quid del asunto es dibujar los rasgos y la naturaleza de la fragmentación y su interiorización en el pueblo guatemalteco. No se trata de academia, sino de un esfuerzo de tránsito lo más fluido posible, entre la reflexión teórica y la observación de los acontecimientos; del análisis y la descripción, entre lo macro y lo micro, bajo el entendido de que estas descripciones de lo micro ilustran la premisa central de la fragmentación.

Para ello, rescatar lo “subjetivo” de la realidad guatemalteca es crucial, particularmente en el terreno de las actitudes y los valores, de las especificidades y la idiosincrasia de la sociedad guatemalteca.  Terreno borroso y desdibujado donde se pueden encontrar pistas sobre dicha fragmentación. Contrario sensu, han imperado políticas explícitas e implícitas de división y de fragmentación multifacética, pues se entreteje con dinámicas económicas, histórico-sociales, culturales, ideológicas, psicológicas y políticas.

La fragmentación de la sociedad guatemalteca tiene profundas raíces históricas, la mayoría de las cuales se ubican a partir de la conquista y del período colonial. Al momento de la conquista, estaban en proceso de consolidación cuatro estados-nacionales. La no-inclusión del pueblo maya en la concepción de la nación guatemalteca es uno de los factores estructurales internos fundamentales que explican dicho fenómeno. Otro factor es el patrón de distribución de la riqueza, que se expresa en la extrema concentración de la tierra y de la riqueza acumulada en unas cuantas manos, así como en la desigual distribución del ingreso.

El tercer factor estructural interno lo constituye la impunidad como un eje que atraviesa la vida nacional guatemalteca en su conjunto, pues se extiende desde la represión política pasando por la delincuencia común, la corrupción, la burocracia y los abusos cotidianos y locales de poder. La impunidad es la piedra angular y base de la cultura autoritaria y del ejercicio despótico del poder que datan desde la Conquista. En pocas palabras, en los últimos 25 años pasamos de la pobreza a un profundo y desgarrador proceso de marginalidad apocalíptica.

A lo anterior sumamos, la lucha por el ejercicio del poder, en la cual se ve inmersa hoy día Guatemala, al observar el pulso que se trae un colombiano, apoyado por una serie de organizaciones sin respaldo popular que se autodenominan la sociedad civil, y la institución de la presidente de la República, legalmente y legítimamente electo en el último sufragio general efectuado en nuestra nación.

Esta lucha nos ha llevado a una desaceleración aun mayor de nuestra economía, y aunque ellos no lo quieran ver, o les importe un comino, nos está perjudicando al grado que hemos entrado en una inflación de precios de la canasta básica, que pega más duro en la población de escasos recursos económicos. Pareciera ser que esto último, es o pretende ser el objetivo final de los grupos de presión que apoyan al colombiano, pues pretenden hacernos caer en un caos mayor, para alcanzar sus objetivos de poder.

Por una nación libre, justa y solidaria.

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