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A toda acción hay una reacción

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editorial

La conducta social depende de la influencia de otros individuos y la interacción en este ámbito es una de las claves de este proceso. Si la conducta social es una respuesta al estímulo producido por otros, incluidos los símbolos que ellos transmiten, la interacción puede ser concebida como una secuencia de relaciones estímulo-respuesta.

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La conducta de una persona es el estímulo para la respuesta de otra, que a su vez, siguiendo la secuencia, pasa a ser luego el estímulo de la respuesta siguiente de la primera persona. Las interacciones regularizadas de este tipo constituyen la base de muchos de los hechos de influencia que ocurren dentro de las sociedades. Podemos decir que la respuesta (conducta) es proporcional tanto a la actitud como al estímulo.

Así, la influencia social ha de materializarse en un cambio en nuestra actitud personal debido a que todo estímulo producirá un efecto (o respuesta) que podrá grabarse en nuestra memoria. Mediante este proceso simple y básico, se va conformando nuestra personalidad individual.

Como parte del que hacer en la etapa de la vida que nos corresponde, surge la ineludible necesidad de hacerlo a la par con gran cantidad de personas que se presentan a lado nuestro, y se nos da la oportunidad de compartir y aprender nuevos puntos de vista e ir enriqueciendo el propio conocimiento, pues logramos de esta manera perspectivas diferentes. Esto nos va enseñando día a día la forma más adecuada para interactuar con el resto de la sociedad. Cuando no somos directos con el mensaje o la indicación que queremos trasmitir a las personas con las que convivimos o tenemos trato, esto puede ser interpretado de una forma negativa e incluso podemos dañar o lastimar a esa persona, complicamos la interacción humana cuando es más conveniente decir: no me gusta, no quiero, por el momento no me es posible; claro también está la otra cara de la moneda cuando expresamos un hola, te quiero, muy bien, me gusta, etc.

El momento coyuntural actual por el que atraviesa Guatemala, hace un llamado para analizar la conducta social colectiva, en donde los hechos que hoy vivimos, tienen una causa y, esta es el actuar de la fiscal general y el señor Iván Velásquez, al venir sistemáticamente violando el debido proceso de los casos que ellos han planteado y mediatizado ante la opinión pública, además del abuso ya refrendado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la detención provisional, como una costumbre que daña la imagen y la vida cotidiana de muchas personas que ni siquiera deberían estar ligadas a los procesos que ellos ERRÓNEAMENTE, plantean, si no ¿EN DÓNDE ESTÁN LOS RESULTADOS DE 12 AÑOS DE GESTIÓN DE LA CICIG?.

Ayer, la señora Thelma Aldana, acudió a una entrevista con José Eduardo Valdizán en su programa de televisión y fue notoria la incapacidad de la señora fiscal, para dar respuestas concretas y acertadas a las interrogantes planteadas, únicamente se circunscribió al estilo Cantinflas, hablar mucho sin decir nada y tirar la culpa o la respuesta a otro protagonista del conflicto que ella misma ha generado por basarse en RUMORES, como lo dijo en su oportunidad.

¿En dónde quedó el profesionalismo de su actuar? ¿Por qué no respondió a la interrogante de la investigación de Mayra Véliz? ¿Por qué evade la respuesta a la pregunta de la investigación con referencia a sus allegados políticos y padrinos actuales? ¿No entenderá la señora Aldana, que su mandato está a punto de terminar? Y que el poder del que se le ha investido es finito.

Por una nación justa, libre y solidaria.

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