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Vientos de sedición

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editorial

La sedición es un término para referirse a conductas que puedan ser estimadas por la autoridad legal como motivo de insurrección en contra del orden constitucional establecido, ya sea la exposición de discursos, el desarrollo de organizaciones, la escritura y distribución de textos u otras acciones. La sedición con frecuencia incluye la subversión de la Constitución y la incitación al descontento o resistencia a la autoridad legal. La sedición comprende cualquier conmoción y generalmente se presenta asistida por violencia directa en contra de la ley.

Debido a que la sedición es típicamente considerada como un acto subversivo, la posibilidad de que pueda ser perseguible como un delito varía de acuerdo con el código penal de cada país. Donde los mencionados códigos legales tienen una historia fácil de examinar, es posible encontrar diferentes significados para el término sedición, cuyo significado varía en ciertos periodos de la historia.

La sedición como término moderno apareció en la época isabelina (1590) pero, se le encontró por vez primera en la biblia (Esdras 4:19) referida al hecho de “incitar el desafecto hacia el Estado o la autoridad constituida por medio de las palabras o escritos”. La “sedición complementa la traición y la ley marcial: mientras la traición controla principalmente a los estamentos privilegiados, oponentes eclesiásticos, curas, jesuitas, así como comuneros, y la ley marcial combate los comuneros y la sedición causa miedo entre los intelectuales”.

El martes pasado, se suscitaron una serie de acontecimientos vía redes sociales, en los que la fiscal general y jefa del Ministerio Público, amenazó con renunciar si el colombiano Iván Velásquez era relevado de su cargo en la CICIG. (Esto hace pensar aún y cuando ayer la ONU, se pronunció con referencia al caso, que el Estado de Guatemala no había solicitado nada al respecto); que el señor presidente constitucional de la República de Guatemala, está siendo objeto de espionaje y a su vez la señora Thelma Aldana está cometiendo el delito de SEDICIÓN, tipificado en el código penal guatemalteco, al incitar a sus allegados y los netcenter para que se manifiesten y lancen oprobios contra la figura del presidente Jimmy Morales y este medio de comunicación, por estar en contra de la SEDICIÓN que está siendo fraguada para mantener alejada de la persecución penal a la banda de delincuentes que permanecen inmunes e impunes por sus delitos, en componenda con la CICIG Y EL MP.

Los medios de comunicación, en su gran mayoría están cooptados o quisiéramos creer que están siendo presionados o amenazados, para manifestarse en favor de Velásquez y Aldana, sin embargo, vale la pena mencionar que la institución del Ministerio Público y la CICIG, no son dos personajes, ni ellos tienen la última palabra, por lo que ya es tiempo que dejen de actuar falazmente, haciendo creer a la población que ellos son los omnipotentes y omnipresentes y que además son los paladines de la justicia.

Si ellos fueran la panacea y el santo grial ¿Por qué el señor Velásquez tiene tanto miedo de enfrentar a la justicia en su propio país? ¿Por qué la señora Aldana, no aclara cómo llegó a ser magistrada y presidenta de la Corte Suprema de Justicia, y quien la puso en el cargo que hoy ostenta? Quien esté libre de pecado que lance la primera piedra.

Por una nación Libre, Justa y Solidaria.

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