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La Geoeconomía, un concepto nuevo en nuestro hemisferio

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170822 Geoeconomía

Por: Julio A. Cirino

Tradicionalmente hemos entendido a la geopolítica como el ámbito de estudio de las amenazas a la seguridad nacional que emanan de la historia y la geografía de un estado nación. Para la geopolítica la supervivencia del estado y su integridad territorial son su principal objetivo.

Geoeconomía es un concepto bastante más complejo. En su construcción la supervivencia del Estado y su integridad territorial no está tan amenazada por desafíos tradicionales externos como por su situación económica, su cohesión social, la capacidad del Estado para el monopolio de la violencia legítima y la habilidad del mismo para lograr el éxito en la competencia económica.

La Geoeconomía como disciplina se diferencia de la tradicional geopolítica desde dos perspectivas: En cuanto a su objeto, a diferencia de la geopolítica, focalizada en la incidencia de los factores geográficos en la política y en la acción militar, la Geoeconomía se focaliza en las implicaciones de las actividades económicas.

Segundo, con referencia a los “actores”, en el mundo geopolítico hay un actor principal, y solo uno, el Estado nación, o si se prefiere, los Estados nación; en la perspectiva geoeconómica este debe compartir espacio con los actores privados que pueden, en ciertos casos, disputarle el protagonismo y cuyas posturas van desde la complementación al antagonismo con aquel o aquellos, en una relación de veloz dinamismo.

En lo que algunos denominan ya el “nuevo orden Geoeconómico”, la seguridad nacional requiere, no sólo de las tradicionales fuerzas armadas, sino  de un constante aumento de la productividad, de la innovación tecnológica, de la sustentabilidad del desarrollo, de reformas económicas dinámicas que permitan adaptarse a escenarios que cambian con velocidad impensada 30 años atrás, requiere de la integración a los mercados tanto regionales como internacionales  y de la protección de las fuentes de ingresos. Todo esto sin perder de vista la creciente y nefasta influencia de ciertos actores sub nacionales particularmente del terrorismo y de las organizaciones criminales transnacionales.

A decir verdad, las ideas centrales que impulsan el ascenso de la geoeconomía no son nuevas en el mundo. De hecho, el siempre mencionado Sun-Tzu señalaba que la forma más elevada de excelencia era someter al ejército enemigo sin combatir; los conflictos armados son costosos en sufrimientos humanos, en recursos y en moral. No tiene sentido infligir destrucción y sufrimientos por sí mismos, en vez se debe buscar el control de los recursos de que dispone el competidor y si es posible lograr que él trabaje con nosotros y para nosotros. (El Arte de la guerra).

Durante el verano de 1990 Edward Luttwak publicaba en la revista The National Interest un artículo titulado “From Geopolitics to Geoeconomics” fue este trabajo el que abrió el debate sobre la transferencia de relevancia que el avizoraba desde la geopolítica moviéndose hacia la geoeconomía.

Pongamos de lado por un instante la fecha en que el trabajo de Luttwak fue publicado (1990) y veremos que el núcleo de sus conceptos, no solamente permanecen válidos, pero se convierten en una de las piedras fundacionales para entender la imagen política de nuestro hemisferio y como se entrelaza con el desarrollo económico.

Luttwak señalaba: “…Parece que hoy todos coinciden en que los métodos de la innovación civil, en vez de las tecnologías militares y el tratamiento de la penetración en los mercados entendidos estos como entidades espacialmente estructuradas y celosamente guardadas por los estados no va a desaparecer, pero va a reorientarse hacia la geoeconomia a efectos de compensar la pérdida de significado de los elementos geopolíticos puros… Y seguía Luttwak: …geoeconomia” es el mejor término en el que puedo pensar para describir la mezcla de la lógica del conflicto con los métodos del comercio, el “campo de batalla” principal pasa a ser económico más que militar, las sanciones reemplazan los ataques armados y la competición entre los regímenes comerciales reemplaza a las alianzas militares…”

Edward Luttwak llama al ascenso de la Geoeconomía una competición definida por “la gramática del comercio, pero la lógica de la guerra”.

En el mundo occidental la transición de la geopolítica a la geoeconomía se mueve lentamente, hoy, es China el país que sigue más de cerca una lógica Geoeconómica. China está haciendo un constante trabajo para mostrar al mundo, en particular a América Latina y Africa que ellos son la “nueva alternativa”, la mejor opción entre el viejo modelo de la URSS y el mercado occidental a la vez que se aseguran una constante provisión de las materias primas que necesitan.

Si lo pensamos la implosión de la ex URSS fue en sí mismo el fenómeno Geoeconómico más importante de la post guerra. Mucho antes que la URSS se disolviera a sí misma las bases económicas de esa disolución estaban plantadas en la medida en que su economía se hacía cada vez más anquilosada e inviable.

La cuestión territorial, central en la geopolítica, se encuentra en un proceso de constantes cambios, algunos se apresuraron a señalar que la geografía, literalmente desaparecía de la ecuación político-económica. Esto no ha resultado así, sin embargo, la aparición del concepto de “áreas de interés” señala que dentro de la geografía de un estado nación pueden existir regiones prioritarias, en el marco geoeconómico, lo que obviamente está marcando por contraposición que otras no lo son, aun cuando se encuentran en el mismo estado.

Esto nos lleva al otro elemento central que considera la geoeconomía, y nos referimos a la interconexión de eventos que a su vez nos fuerza a la consideración de los cambios sucedidos en los modos de adquirir información y conocimiento.

Todas estas premisas ponen un nuevo y diferente tipo de stress tanto en los gobiernos cuanto en las compañías privadas. Ambos necesitan aprender a pensar de modo diferente, actuar rápido y relacionar eventos, personas y circunstancias que para el ojo no entrenado aparecen sin ninguna relación aparente y donde el poder militar en su sentido tradicional se muestra más difícil y más costoso de utilizar; pero donde actores sub estatales violentos se convierten en una carga política tanto como financiera.

Hoy, las consideraciones geoeconómicas reconocen dos grandes variables, la primera centrada en la autoridad del Estado, impulsada desde Asia, por China, Singapur y Japón, la otra, aún incipiente, es más propia de los Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea es donde el componente del sector privado y las corporaciones es significativo.

Otra forma de expresar este mismo concepto sería afirmar que Estados Unidos aún continúa pensando su “gran estrategia” en base a conceptos geopolíticos mientras tanto, China, y en menor medida Gran Bretaña y Francia marchan hacia el uso de los instrumentos propios de la geoeconomía. Para algunos analistas es una cuestión de debilidades y fortalezas relativas, la geoeconomía aparecería como el “arma” de aquellos que serían los “débiles” en un teórico campo de batalla.

Desde nuestra visión la causa es otra, la oposición entre el pensamiento estratégico y el táctico, o si se prefiere entre el inmediatismo y la proyección en el tiempo.

Justamente es esta una de las debilidades más notorias que impone la democracia de masas, no es que seamos incapaces de pensar estratégicamente, pero la exigencia política hace que una gran mayoría de sus operadores no se interesen en la implementación de ideas cuyos resultados se encuentren más allá de la próxima elección.

Esta reflexión podría ilustrarse con multitud de ejemplos, tomemos solo uno: El entusiasmo feroz que primó en diversos países sobre el “permanente” aumento del precio de los commodities premisa sobre la que se elaboraron políticas y proyecciones a granel, luego sucedió lo que sucedió, pero esto era previsible contemplando a la distancia las proyecciones por ejemplo de China.

La aplicación política de los estudios geoeconómicos recién comienza en nuestro hemisferio sur, pero precisamente por la incidencia que tienen los mismos en la producción de los recursos de los que hablamos es que hoy la perspectiva geoeconómica aparece como una muy adecuada herramienta en la negociación donde los recursos y la información que se disponga sobre ellos, así como la evolución de los mercados se convierten en instrumentos tanto para los sectores públicos, los estados nación, como para la empresa global.

En el mundo geoeconómico el proceso dato, información, conocimiento marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso de muchas negociaciones.

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