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El nuevo Ombudsman

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editorial

El concepto de Defensor del Pueblo nació en Escandinavia, en la primera década del siglo XIX. Suecia, en 1809, se convierte en el primer país en adoptar esta figura en el marco de una Constitución que pretendía restringir poderes a la Monarquía. El Parlamento nombró un delegado con la función de recibir quejas del público y trabajar sobre la administración pública.

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Después de la II Segunda Guerra Mundial y del juicio de Nüremberg, contra las atrocidades cometidas por los médicos nazis, se difunde por toda Europa la creación del Ombudsman, defensor de los derechos humanos, como garante del derecho de las minorías. Hoy es un requisito para formar parte de la Comunidad Económica Europea, poseer la figura del Defensor del Pueblo.

Esta imagen pública de Defensor del Pueblo se extendió a Europa, América Latina y al resto de los continentes. Estados Unidos posee la figura de Defensor nacional, pero sí existen Defensores de los Derechos Universitarios en las casas superiores de estudio.

Hoy inicia el licenciado Jordán Rodas Andrade su primer día de trabajo como el nuevo Procurador de los Derechos Humanos (PDH), vale la pena destacar que merece el beneficio de la duda, pues la población guatemalteca está cansada de la mala actitud y actividad de la institución que él asume, como producto de la fiera defensa que ha realizado a la delincuencia común y organizada, sin que se preocupe por lo que realmente le atañe.

El último procurador que ayer entregó el cargo, lejos está de llegar a por lo menos una mínima parte del trabajo realizado por su señor padre, pues Jorge De León Duque se dedicó a inmiscuirse en la política, más que a cumplir con el mandato que le fue otorgado, al ser partícipe junto al embajador norteamericano Todd Robinson, al colombiano Iván Velásquez y a la fiscal general Therma Aldana, para presionar ante el Congreso y otras instancias independientes de ellos en lo que no debieron meterse.

La población guatemalteca, día con día sufre de la violencia que ya la tiene harta y se han iniciado nuevamente los linchamientos producto de la incapacidad de las instituciones de brindar seguridad.

Exhortamos al nuevo Ombudsman para que actúe como lo que significa el título del cargo que le ha sido otorgado, suyo significado es Defensor del Pueblo, esto requiere de total imparcialidad, observancia de la ley y otra serie de actividades. Además de requerimientos que él deberá conocer y practicar cada día que se encuentre al frente de la institución, y principalmente, tratar a toda costa de recuperar el prestigio perdido y la credibilidad de la población a la que se debe.

En las actuales circunstancias que se encuentra el pueblo de Guatemala, no es fácil asumir tal responsabilidad, no con ello queremos justificar que existan deficiencias, pues si una persona acepta el cargo, sabe de antemano a lo que se enfrenta y deberá actuar en consonancia con las actividades y responsabilidades que ha aceptado.

Por una nación Libre, Justa y Solidaria.

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