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La patria se nos escapa de las manos

170820MIRILLA

Estaba francamente alterado, recién encendía la televisión en la mañana y ya el mundo comenzaba para mí… con noticias desalentadoras.

En Barcelona, en el paseo de La Rambla, unos desquiciados terroristas, irrumpían sobre la calle y banquetas atropellando a peatones, que disfrutando su verano terminaban la tarde caminando sobre el tradicional paseo catalán.

Trece muertos y más de 100 heridos, el producto de un acto criminal y sin más sentido que exhibirnos como los fanáticos asesinos del nuevo siglo… el siglo de la ilustración, del adelanto científico y tecnológico, de las guerras, del resurgimiento de la amenaza de la destrucción atómica, del calentamiento global inducido para la destrucción del medio ambiente, sacrificado ante el altar del desarrollo económico de las grandes potencias contaminantes. De la tala de más de cincuenta bellas y adoslecentes jacarandas de la avenida Las Américas, para evitar que obstaculice la visión de una valla publicitaria. Y desde luego, para acallar nuestra conciencia universal… el siglo de la Democracia… Los Derechos Humanos… y la paz.

Algo así como un revoltijo frito con todos los condimentos de la civilización contemporánea, cocinado en un gran sartén planetario, donde se hacen las fritangas de las falsedades, mentiras, farsas actuadas en nombre de una libertad que no existe y una democracia universal que sojuzga, falsifica, encarcela, prostituye y engaña

En acción coordinada casi simultáneamente, en Tarragona, otro pueblo español, perdían la vida cinco suicidas yijadistas, frustrándose el ataque que en cadena, pretendían perpetrar en esa otra ciudad. Poniendo en práctica su violenta y peculiar interpretación del Corán y el Islamismo, que los lleva a no tener reparo en ofrendar la vida para llenar su cuota de terror y muerte, reclamada al mundo occidental, como tributo a una visión sanguinaria que reclama la vida de niños, hombres y mujeres, mejor si de todas partes del mundo, reunidos en un solo lugar, sabiéndolos a todos inocentes, ajenos al conflicto religioso y político, con el objeto de darle justificación heroica a su causa y de paso aniquilar a los infieles.

En Corea del Norte, informaban en el noticiero, pasando de un evento a otro, que los tambores de guerra resuenan trasladándole al mundo, la noticia que un joven dictador, al parecer demente en el paroxismo insolente del poder, amenaza con presionar el botón que activará el misil que porta una bomba atómica, para enseñarle a la potencia militar y económica más poderosa de la tierra, que ellos ya tienen acceso al armamento nuclear y que están dispuestos a usarlo para darle una lección al recién inaugurado y nada paciente presidente estadunidense, que según parece, no está resignado a que un mocoso bravucón lo amenace desde el otro lado del mundo y en respuesta le ha prometido convertir a su país en una réplica magnificada del infierno aquí en la tierra.

Muy alterado y sin tomarme la primera taza de café, cambio de canal aterrorizado por el encrispado ambiente de noticias con las que amanece mi día.

CNN, me cuenta muy de mañana, que la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela se ha transformado en un Tribunal Sumario de Fuero Especial y al margen de los organismos de justicia, condena a diestra y siniestra, asumiendo como consigna reducir a los opositores: Alcaldes o funcionarios rebeldes al gobierno, a la precaria condición de perseguidos oficialmente o prófugos de la justicia revolucionaria, si no se dejan agarrar.

La fiscal general, que harta de servir de pantalla represiva del régimen de don Maduro, se erigió en vocera de la legalidad y levantó un muro en su despacho para diferenciar entre la podredumbre y la decencia y se rebeló frente a la dictadura.

Primero, emitieron una orden de captura contra su esposo, que por gozar de antejuicio parlamentario, ya que es diputado de la Asamblea Legislativa, le siguieron un pre-juicio sumario y lo declararon responsable de cometer el delito de corrupción, emitiendo de inmediato una orden de detención, rodearon y allanaron la casa del matrimonio y a estas alturas ya fue emitida también otra orden similar contra la exfiscal, quien seguramente buscará la forma de escapar en compañía de su esposo.

Sustituida por el flamante exprocurador de los Derechos Humanos, ahora convertido en el nuevo fiscal general, de inmediato, comenzó a dar rienda suelta a su íntimo deseo de reprimir y encarcelar a opositores en nombre de la revolución, la democracia y el socialismo.

Mi cansada resistencia a un amanecer tan desolador, me hizo cambiar inmediatamente a otro canal.

¡Qué mala idea!… Guatemala, amanecía dándole la bienvenida a un día sangriento.

Ese nuevo ejército clandestino… super-armado y con gran control del territorio delincuencial guatemalteco, cuyo poder se extiende por toda la república… hacía desplante de su ostensible capacidad operativa, rescatando a un jefe importante del mando de la mara, donde los niveles y jerarquías se miden por el número de muertos representados en sus insignias de mando.

Este, el fugado, con más de 20 ayotes contados y probados en su impecable hoja de servicios al crimen organizado, ha acumulado méritos suficientes, para sacrificar a la tropa si es necesario, rescatarlo y devolverlo al mando… Y lo logró… Ahora en libertad aumentará su cuota de asesinatos y méritos para consolidar su macabra jerarquía.

¡Ay Dios mío, que forma tan infame de comenzar el día!

En el interior del país, en ejercicio de una rara e intransigente soberanía popular, sin leyes ni autoridad que se atreva a someterlos, pequeños grupos de campesinos, tapaban el paso y provocaban indignación, repudio y agotamiento a miles de ciudadanos, que respetando los derechos de los manifestantes, sacrifican su propio derecho a circular libremente en todo el territorio nacional.

El pretendido derecho de unos pocos militantes, empeñados en provocar la paciencia del resto de los habitantes del país, para crear el conflicto e invocar racismo y represión.

En sacrificio el Derecho de todos, que acobardados por el predominio de la anarquía, sobre el Estado de Derecho, se rinden y dejan pasar, violación tras violación, mascullando el deseo de gritar ¡basta! y controlados por el temor cierto, inminente y amenazador, de ser encarcelados o perseguidos si llegaran a reaccionar haciéndose justicia propia.

Metiéndole presión y tensión al polvorín nacional, pocas serán las posibilidades de regresar a la cordura, cuando accidentalmente o como reacción humana al hartazgo de la ingobernabilidad, los humillados ciudadanos respondan frente a la impotencia y ausencia de instancias apelables, para reconstituir la paz social, el orden y la legalidad.

A punto de efervescencia y decidir por cuenta propia encender esa mecha interminable de pólvora activa y seca, que ya es visible y de fácil combustión para iniciar la indeseable pero inevitable reacción en cadena… de los decentes.

La mecha ya está, la pólvora también, las condiciones más que justificadas, solo falta el cerillo y el audaz personaje que se atreva con valor a ofrecer el fósforo y encenderlo.

La situación aquel día se ofrecía caótica… el tránsito paralizado en las más importantes vías de intercomunicación urbana… los semáforos de muchas zonas están apagados… se avisaban por WhatsApp… hay tiros en la Roosevelt y está bloqueado el paso… agarraron a cinco de los asesinos y cínicamente responden que como la situación está jodida, por Q200 por cabeza, hicieron la parte de masacre que les correspondió.

La ministra de salud en el extranjero… y dicen que no quiere regresar… El presidente tratando de decir que todo está bajo control… el ministro de Gobernación más ladino, le echa la culpa a los jueces. Ofrecen como éxito las capturas, especialmente la del líder del operativo que desconcertó a las fuerzas de seguridad y lleno de sangre la aciaga mañana.

El perverso delincuente, con una cara de pocos amigos, demuestra su fiereza, tratando de esconder sus 16 años de edad… De 20 hubiera botado al gobierno.

Con desprecio afirma que no siente remordimiento por los muertos y que desde hace un año es actor y comandante de operativos similares.

Frio, calculador, de inocente cuerpo y sanguinaria conciencia, sabe que será juzgado por un tribunal de esos que tramitan los procesos de menores en conflicto con la ley penal.

Que en poco tiempo, alguno de sus compañeros de la clica, se acercará al tribunal, amenazará al honorable juzgador, con matarle al chucho, a la mamá, la esposa, el gato, hijos y demás dependientes de su egregia persona… y seguramente, convencido que estos cumplen con sus amenazas… pero siguen siendo anónimos… después de unos días… ordenará su libertad o un encierro simbólico, para reforzar en el centro de menores, su muy cultivada formación de maleante… o en último caso, se conseguirá un permiso para que le hagan un examen menor,  en un hospital del Estado y lo rescaten a sangre y fuego.

La bulla de esas libertades… no hacen bulla… mientras no sean empresarios… funcionarios o militares los que salgan libres… la jauría despedazadora de honras y dignidades estará calmada.

Mientras las cárceles estén llenas en nombre de la virtud… los asesinos pueden estar libres en nombre de la justicia y el Estado de Derecho.

La verdad ya no tenía ganas de levantarme y de sopetón meterme en aquel infierno programado para colmar la paciencia y cordura de los ciudadanos.

Pero había quedado de juntarme con dos amigas a desayunar en un lugar de comida rápida y decidí no quedarles mal.

Lesbia tenía muchas ganas de comentarme su estado de ánimo y  Carmencita su cercana amiga… también.

Lesbia comenzó su relato. Tenía mucho tiempo de no sentirme tan confundida… tan desoladamente confundida.

Lo extraño de mi confusión… agregaba… es que nunca mi pensamiento ha tenido una visión tan clara de lo que sucede en mi entorno.

Una contradicción de ese tamaño, solo puede surgir, de lo complicado que resulta encontrarle una razón de ser justificada, a la debacle en la que  se debate Guatemala, sin entrar en contradicciones cruciales que terminan por confundirme.

Con aquel acertijo, al parecer contradictorio e ilógico, se estrenó Lesbia… una mujer, que siempre ha hecho del ejercicio intelectual una práctica cotidiana, que como ella misma dice, le ayuda a sobrellevar la existencia.

En un país de realidades tan lacerantes… continuó… pensando evado la tortura de sentir y me fugo… concluyó retadora… Antes de animarme a tomar un fusil y buscar en las mujeres una reacción que ha sido reservada solo para los hombres… pero que no aparecen por ninguna parte… inició su charla provocadora. “Vivir en un país, que progresivamente se ha degradado hasta casi convertirse en una tribu… es una realidad que niega toda mi existencia racional don Edmundo”, me afirmó con un dejo de absoluta perplejidad.

No puede ser que en el siglo de la luz y el desarrollo tecnológico a niveles jamás imaginados por la humanidad, se den los procesos sociales y políticos más cavernícolas y retrógrados que se pueden anotar desde ya, como grandes fracasos de esa misma humanidad.

Vea usted la contradicción que implica el retorno a un oscurantismo propio de la edad media, de la mano con la exploración espacial en la búsqueda de nuevos mundos para habitarlos.

En el reinado de los Derechos Humanos conviviendo simultáneamente con los antivalores de la perversión humana… proseguía

La persecución medieval discutiéndose como válida en un mundito como el nuestro, donde supuestamente gobiernan los jueces.

El mundo de los jueces reducido dramáticamente al escenario legal donde habita cómodamente y con ventaja la injusticia.

El Derecho reducido a un miembro disminuido del cuerpo social. Donde dejó de ser ara para convertirse en pedestal, donde dejó de ser norma y se transformó en la letra chusca de un tango de arrabal… le salió en verso

Es una etapa muy complicada don Edmundo –continuaba Lesbia su encendido alegato…- tratando de convencerme de lo que a su juicio plantea una situación insostenible para la supervivencia de la República.

La suma de los horrores de nuestro país, nos empujan todos los días a la inevitable caída en un pozo sin fondo, donde se ahogarán nuestras aspiraciones sociales, se desarmarán en la caída, las frágiles instituciones que ya, se desmoronan en pedazos… Duele en el alma, la inútil advertencia, de quienes queriendo señalar el destino inexorable de esta malvada ruta, se encuentran en pleno siglo 21 con la apatía cómplice… de cientos de almas que atraídas por la salvación, caminan alborozados en medio de la bulla del circo que presenta a los payasos, sin mostrar a las fieras que esperan saciarse con el festín, al llegar al precipicio.

Querida Lesbia -intervino la amiga-, no cabe duda que ser hija de un poeta te hace construir poemas para describir catástrofes… y te entiendo… pero creo que debiéramos ser más enérgicas para señalar una realidad que ya colma cualquier versión educada o comedida para no herir susceptibilidades o provocar reacciones peligrosas… pero anunciar la catástrofe… te tengo que decir Lesbia… no es suficiente para evitarla… querida amiga… volvió sobre el mismo tema Carmencita, esa compañera de ideales y faenas cívicas, acostumbrada a expresar sus opiniones con igual ímpetu que su querida compañera… pero esta vez de manera más terminante.

Carmencita ha transitado los caminos de la política, en cargos importantes, auxiliando a personajes sobresalientes de la historia del país. Que ocuparon las más altas magistraturas pero como ella misma afirma… Ellos honraban el cargo… mi admirado amigo.

Es increíble don Edmundo, cómo hemos podido llegar a este nivel de ingobernabilidad… de justicia medieval… de jueces de la inquisición y resoluciones que parecen redactadas en la edad media para quemar brujas y brujos.

Pero lo más grave… don Edmundo… recurriendo a versiones contemporáneas, de lo que en aquella época se lograba mediante la tortura.

La desintegración del Estado como estructura de control social inútil para satisfacer las necesidades de la población, es tan evidente… don Edmundo, -continuó Carmencita-, que pareciera que en cada cuadra existe un gobierno autónomo que decide sus formas de convivencia dentro de la anarquía… que significa… otro gobierno en la cuadra siguiente.

En eso tenés razón Carmencita… terció Lesbia… un poco molesta por las alusiones, sabiéndose heredera de una mujer valiente y decidida,  que la vorágine de la contradicción política la hizo víctima en su momento y se la llevó para siempre… en aquellas desapariciones que nunca tuvieron explicación.

…Pero la fortaleza de la denuncia… se ha debilitado por la confusión a que nos ha llevado la anarquía, el desgobierno, la ausencia de conducción política y desde luego, la intervención de todas las áreas de la función pública… que desintegró institucionalmente al país, desvaneció el mando, esfumó el liderazgo, acobardó la añeja rebeldía y se rindió el sentido de nación independiente y soberana.

Lo que dio la impresión de un purgante necesario y oportuno… en 2015 y que respaldó la población… degeneró en una diarrea indetenible que está consumiendo paulatina… el cuerpo social.

Los otros visitantes del restaurante, no pudieron evitar enterarse de la conversación y del acalorado y encendido destino de las conclusiones de las dos señoras, a quienes no les importaba que las oyeran y quizá querían tener de cómplices al resto de los comensales.

Ssshhh hice el intento de que bajaran la voz, pero no lo hicieron.

No joda don Edmundo, me respondieron en coro las dos, ante mi discreta indicación de que bajaran el volumen de sus intervenciones.

Yo no solo quiero que escuchen todos… si no que reaccionen todos… dijo Lesbia en tono de discurso callejero.

¡Reaccionen…! les volvió a increpar con más energía… No ven que estamos perdiendo la patria… casi les gritó enfebrecida

Después de un breve silencio… fui testigo de un aplauso atronador.

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