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Universidad y aprendizaje

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NUEVO

La educación ha sido el camino a través del cual la humanidad ha perdurado por miles de años. Los conocimientos y valores que estructuran a las sociedades, se remozan a través de la enseñanza y el aprendizaje.

Las nuevas generaciones aprenden. Los otros enseñan. El brillo de la inteligencia, la cultura y la grandeza de las virtudes humanas, dependen esencialmente del interés de cada sociedad. Unas crecen con más vigor y otras desmerecen por ausencia de imaginación, voluntad  y marginalidad.

Ahora, la tendencia de la educación no es enseñar, sino aprender. Los jóvenes han despertado al mundo de los saberes a través de las vías digitales. Las generaciones de pelo blanco sólo se pueden apertrechar en la experiencia y en la sabiduría que da los años de reflexión. Y en esto debe consistir su aporte a la sociedad, porque la velocidad del conocimiento es de tal envergadura, que sólo con la energía de la juventud se puede alcanzar. De ahí, el gran cambio de priorizar el aprendizaje, ante la enseñanza.

En cuando a la Universidad de San Carlos, en este marco conceptual de la dinámica del conocimiento, su lema “Id y enseñad a todos”, debe modificarse por el “Ir y aprended de todos”. O bien, una especie de síntesis dialéctica que asuma estas dos grandes categorías.

Educación y aprendizaje, es cabalmente el título del libro que recién he publicado, el cual recoge una amplia discusión amparada y sustentada por intelectuales que han dado su aporte a la teoría universitaria. Este libro lo discutirán los doctores Manuel Villacorta, Luis Crisóstomo, Artemis Torres y Oscar Peláez, el martes 22 de agosto a las 5.30 en el MUSAC. Ellos presentaran su análisis y observaciones críticas.

El libro, es el resultado de largos años de estudio, encuentros universitarios, debates, pero sobre todo, una preocupación continua por encontrar las vías adecuadas para que la Universidad pueda estar a la altura de nuestro tiempo.

Vivimos un momento de profundas transformaciones que hace necesario el pensamiento sosegado para descubrir los espacios a través de los cuales la humanidad pueda perdurar con dignidad. Y uno de ellos es la educación, principalmente la Universidad que siendo un centro de cultura superior, pueda asumir en medio de la vorágine que nos envuelve socialmente, ofrecer desde los saberes, la explicación objetiva de los problemas y las posibles salidas para una vida adecuada. La Universidad no puede dejarse atrapar por la politiquería, ni por los vicios que atraviesan hoy a la sociedad guatemalteca, como lo es la corrupción y la ausencia de transparencia en cada uno de sus actos. Debe, contrariamente, fortalecer la investigación, la docencia y extensión para que se conviertan en los brazos académicos que le den sustentabilidad y respeto ante la sociedad.

Ahora más que nunca, en este mundo lleno de turbulencias, le cabe el privilegio de ser no sólo la conciencia lúcida, sino el soporte científico y moral de la sociedad guatemalteca.

Los esperamos este martes 22 en el MUSAC.

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