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Familia moderna; ¿matrimonio?

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Me refiero a un despacho (aceprensa, agosto 2017) que señala que cada cierto tiempo, en Alemania,  la prensa de Oficina Federal de Estadísticas) toma el pulso al paisaje familiar de Alemania. Y, aunque algunos a la ligera señalaban que quizá la familia clásica era un modelo en extinción, se concluye –con datos- que el 70% de las parejas alemanas están casadas y tienen hijos; y que en todas  el modelo padre-madre-hijos sigue siendo el preferido.

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En la prensa se hacía notar que muchos políticos se lamentaban del “cambio demográfico” y que no nacen suficientes niños, y que  estadísticamente, la probabilidad de la maternidad crece de manera exponencial con el matrimonio. Hasta por eso, deberían apostar abiertamente por la promoción del matrimonio y favorecerlo con el conveniente apoyo de la sociedad.

Igualmente en otros países europeos el matrimonio como unión de hombre y mujer está protegido actualmente en la mayoría de los Estados de la Unión Europea.

Y como tema conexo, es interesante un reciente estudio del Institute for Family Studies (IFS), que muestra que la composición del núcleo familiar  puede incidir decisivamente en que los resultados escolares sean más o menos satisfactorios. De hecho, quienes se llevan la palma del rendimiento escolar son precisamente los que viven con sus padres biológicos casados, con lo que se observa que el matrimonio está funcionando como un apoyo fundamental.

Y viene bien aquí recordar ideas sobre el tema que alguien exponía recientemente.

El matrimonio siempre ha sido mucho más que un “querer vivir juntos”. Tiene inserto un sentido de tránsito de una condición a otra; desde sus orígenes, desde la misma creación del hombre y la mujer. Es un algo inmutable: ser la unión uno con una y para siempre, abiertos a la vida. Es muy conocida la afirmación de Aristóteles (siglo V a. de C.) que sostenía que el concepto de matrimonio determina el tipo de sociedad, y que “los bárbaros no poseen una buena sociedad porque tienen familias imperfectas, donde la mujer fácilmente es esclava del marido”.

El problema surgió cuando algunos Estados se asumieron la potestad de modificar una institución que ellos no habían creado; sólo accidentalmente pertenece a su esfera de poder; no en su concepción originaria. Eso ha abierto las puertas a formas experimentales de “familia” que hoy conocemos, y ponen en peligro la verdadera concepción del matrimonio, y lleva a su disolución. Por ejemplo, hay lugares donde la unión matrimonial está menos protegida que un contrato;  y se hacía notar que en tres meses no se puede liquidar un comercio… pero sí un matrimonio. Y añadían que no es que sea su causa, pero puede favorecer la violencia doméstica, entre otros problemas. Promover formas “nuevas” de matrimonio perjudica a la familia y… a la entera sociedad.

Y por todo ello, el concepto de matrimonio de siempre –y las políticas estatales- debemos respaldarlo; si no, no nos quejemos de qué nos está pasando…

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