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El eterno incumplimiento del Estado de Guatemala

Columnista

Me imagino la frustración de aquellas personas encargadas de negociar los derechos y obligaciones internacionales en nombre del Estado de Guatemala, el cual tiene una imagen frente a la comunidad internacional de ser los que “incumplen”. Se repite periódicamente la misma historia: Guatemala incumple.

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Paradójicamente el Estado de Guatemala continúa obligándose. No obstante, pareciera no está dispuesto a cumplir, sea porque no se ha preparado para ello, para salir del paso o por cualquier otro motivo –la siempre creatividad del guatemalteco de anteponer excusas a todo-. Dicha conducta sistemática pone en evidencia que negociar con Guatemala y llegar a un acuerdo no es sinónimo de honrar el pacto.

Un principio general del derecho obligacional deviene de la alocución latina pacta sunt servanda, que traducido significa que lo pactado obliga; las obligaciones se contraen para ser cumplidas. Es tan general este principio que está recogido, en el plano de la comunidad internacional, en la Convención de Viena Sobre el Derecho de los Tratados, el cual sostiene que los tratados vigentes obligan a las partes y deben ser cumplidos de buena fe.

Entre algunos antecedentes recientes se encuentran las obligaciones a las que el Estado de Guatemala se sometió para la implementación del capítulo 16, laboral, del TLC-RD –libro blanco-. Las cuales no fueron atendidas en su oportunidad, bajo el cronograma comprometido, por lo cual Guatemala estuvo a punto de sometido a un arbitraje internacional. Las reformas al Código de Trabajo tuvieron lugar hasta este año.

El año pasado, nuevamente, se evidenció la falta de cumplimiento de compromisos internacionales al no aprobarse la Ley de Competencia, a lo cual se estaba obligado mediante el Acuerdo de Asociación entre Centro América y la Unión Europea. A la fecha no existe dicha ley. Comprometiendo el cronograma de implementación del tratado a nivel regional.

Esta semana, se ha oficializado un duro golpe al deporte guatemalteco. La Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala no ha podido dar solución satisfactoria para que la Federación de Fútbol de Guatemala haga lugar la implementación de principios de buena gobernanza, requeridos por la FIFA y CONCACAF. Requerimientos que suceden consecuencia  a los hechos de corrupción sucedidos en estas instancias, en los cuales estuvieron involucrados directivos guatemaltecos. Lo que implica la expulsión indefinida del fútbol guatemalteco en competiciones internacionales, avaladas por la FIFA.

Sin ser la FIFA o CONCACAF entes públicos, la actitud de la CDAG, en representación del Estado, al mostrarse reacios a cumplir con lineamientos que tienden a la transparencia de la FEDEFUT, ponen en la mira de la lupa al país en la esfera internacional.

Es hora de cambiar la pobre imagen de nuestro país. Es momento que las autoridades sean más serios frente a las obligaciones que se asumen como país. Lo cual exige preparación y organización.

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