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Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate

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Como en la Divina Comedia de Dante Alighieri, en Guatemala pareciera ser que hoy día todo ser humano que habita o visita nuestro bello país, pierde toda esperanza al entrar o nacer en él, pues se asemeja al INFIERNO. Los hechos acaecidos ayer, nuevamente nos ponen de manifiesto el drama que todos los guatemaltecos vivimos día con día, ya que el peligro de muerte acecha ya no solo en los buses y en las calles de cualquier zona o municipio, sino también en los hospitales, a donde acuden los ciudadanos de escasos recursos en busca de alivio o tratamiento a las enfermedades endémicas y muchas de las emergencias que sufrimos, como producto de la violencia que nos invade.

Ayer, en nuestro editorial titulado ¿Hasta cuándo Guatemala? Hicimos referencia a la violencia y los males que padecemos como una enfermedad incurable en el país del realismo mágico, sin imaginarnos que en el hospital Roosevelt se registraría una escena salida de las mejores películas al estilo Hollywood, pero que en realidad sucedió con el objetivo de rescatar a un delincuente, asesinando y atentando contra la vida de varios guatemaltecos que se encontraban en el hospital, en busca de los servicios médicos que en él se brindan.

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Pareciera ser que cada hecho de violencia que sucede todos los días en Guatemala forma parte de un libreto escrito para justificar las injusticias y actividades programadas para la distracción de la atención de la población, para que no nos demos cuenta de las actividades para solapar los hechos políticos, económicos o sociales que nos tienen sumidos en un ambiente de caos total.

Los guatemaltecos nos preguntamos o, deberíamos preguntarnos ¿Por qué razón no hay un alto a la violencia? ¿Quién o quiénes se benefician de la violencia en Guatemala?, Si hoy día existen cámaras y un sistema de inteligencia civil y militar, que pueden predecir y seguir, cualquier hecho de violencia, ¿Por qué no se actúa para frenarlo?, ¿Qué pretenden los titiriteros de nuestra nación, al dejar que un sistema caótico domine el quehacer diario de los guatemaltecos?

La violencia hoy día es producto de los hechos que hemos vivido y alimentado diariamente durante la historia de los últimos 60 años. Parece ser que nos hemos convertido en seres humanos que adolecen de sensibilidad ante la muerte, injusticias y otros males que padecemos, que hemos generado una casta de politicastros hipócritas que únicamente buscan su bienestar personal y la ciudadanía es lo que menos les importa.

Si nosotros mismos no buscamos soluciones de fondo a nuestros males, NUNCA ESPEREMOS QUE VENGAN FALSOS PROFETAS, para solucionarlos. Pues como producto de esas falsas esperanzas hemos abierto las puertas a instituciones creadas para un fin y empoderadas para que actúen sin control y vigilancia, abusando del poder que les hemos dado inmiscuyéndose en la legislación que nosotros mismos creamos y aprobamos, para tratar de cambiarla en favor de sus aliados, sin importarles que esté fuera de su mandato, entiéndase la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

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