El Siglo

Exijo pena de muerte en caso Sanjuaneritos

La niñez guatemalteca es el futuro de nuestra nación, están llenos de alegría, deseos y sueños que con mucho esfuerzo los padres de familia tratan de cumplir y darles las mejores oportunidades. La esencia de un niño es tan potente que cuando está feliz trae alegría al alma de todos los que lo rodean y cuando está triste pasa lo mismo.

En febrero pasado se vieron truncados los sueños de dos inocentes angelitos Carlos Daniel Xiquín Top, de 9 años y Oscar Armando Top Cotzajay, de 10, fueron secuestrados cuando se dirigían a estudiar para tener un mejor futuro y así lograr cumplir sus metas. Los infelices secuestradores exigían un rescate de Q1 millón (Da asco que le pongan cuantía a la vida de dos niños).

Dos días después aparecieron los cadáveres degollados y encostalados como si fueran bultos de basura (¡Qué desgraciados! tuvieron tan poco respeto por la vida de dos niños inocentes). La Policía como siempre decía que había varias teorías y el pueblo enardecido buscaba culpables para lincharlos, fórmula para otra gran tragedia (Pues linchar a alguien sin haber sido juzgado es inconstitucional además si no hubo investigación puede que linchen a un inocente) gracias a Dios no ocurrió.

Este caso me recuerda a otro aberrante crimen muy parecido, en 2006 en un asentamiento, dos delincuentes secuestraron, violaron y mataron a una niña de 6 años. Es evidente la degeneración de la sociedad y la falta de respeto hacia la vida de niños inocentes, que día a día es peor y los únicos culpables somos nosotros los guatemaltecos por esperar que papá gobierno nos resuelva todo.

Regresando a los Sanjuaneritos, cinco meses después en un operativo conjunto entre el MP y la PNC capturaron a los cuatro sindicados de este atroz crimen. En la conferencia de prensa que dio el MP, explicaron que los sindicados fueron capturados gracias a las investigaciones y evidencias recolectadas, en especial intercepción de llamadas telefónicas. Lo irónico es que las evidencias fueron recopiladas en febrero y marzo, entonces ¿Por qué el MP esperó hasta julio para capturar a estos delincuentes?, justo cuando la popularidad del MP y de la fiscal Thelma Aldana venía cuesta abajo, pareciera que tenían esa captura en reserva en caso de emergencia.

La ironía de este caso es Derechos Humanos y su flamante casi ex procurador Jorge De León Duque (quien entregará el cargo este domingo), que jamás se pronunció ni siquiera emitió una breve opinión al respecto, le pregunto ¿Por qué no defendió los derechos violentados de los Sanjuaneritos?, sobre todo el derecho humano principal (derecho a la vida), que ¿Acaso los familiares de los niños asesinados no tienen Derechos Humanos?, ¿Se pronunciara a favor de los cuatro asesinos o simplemente se hará de la vista gorda en este caso?.  Por el actuar de los procuradores de Derechos Humanos es que muchas personas llaman a esta institución con un sobrenombre bien ganado “Desechos Humanos”… pero bueno, no le podemos pedir peras al olmo.

Este crimen, sin duda, es de los más impactantes que han ocurrido en las últimas décadas en Guatemala. Como guatemaltecos no podemos seguir permitiendo este tipo de asesinatos pues ya la delincuencia está al límite, llegamos al colmo que, ir a la esquina de nuestra casa es algo peligroso, por lo que con esta columna hago una exigencia al sistema de justicia de Guatemala:

Exijo que mediante el debido proceso se aplique pena de muerte para Juan Peruch Mejía, cabecilla de la red criminal, quien además confeso haberlos degollado; Augusto Baten Soc, negociador y el colaborador y Francisco Baten Soc, pues la pena de muerte es aplicable al artículo 201 del código penal y a todos los agravantes que estas personas cometieron, y establece que: en caso de secuestro cuando el secuestrador mata a la víctima es aplicable, la misma pena que se aplicó en el año 2000 que fue la última ejecución del castigo capital en Guatemala, en el gobierno de Álvaro Arzú, el último presidente que tuvo los pantalones bien puestos para hacer valer la ley guatemalteca.

Lamentablemente, en el caso de María del Rosario Patzan Ajvix, la ley establece que no se le puede aplicar la pena de muerte por ser MUJER (Donde quedó la igualdad de género, no importa que crimen tan atroz cometa, por el solo hecho de ser mujer no se le puede aplicar).

Nuestra responsabilidad como guatemaltecos es darle seguimiento a este caso, pero sobre todo nuestra responsabilidad es con la niñez, tenemos que educarlos y protegerlos para que las futuras generaciones sean mejor que nosotros y para que no se conviertan en monstruos desalmados como estos sindicados, pues no hay que olvidar que ellos también fueron niños.

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