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En un interesante editorial publicado por El Faro con el título ´El gobierno debe dejar de apoyar a Venezuela´ se presentan una serie de argumentos muy provocadores sobre la situación en Venezuela. El artículo completo puede accederse por medio del siguiente enlace: https://elfaro.net/es/201708/columnas/20717/El-gobierno-debe-dejar-de-apoyar-a-Venezuela.htm

Rescato dos párrafos de dicho artículo.  El primer párrafo interesante en este artículo expresa lo siguiente : ´´Las diferencias entre aquellas dictaduras latinoamericanas y el actual gobierno venezolano es que este régimen autoritario se dice de izquierdas y aquellos eran de derechas; y que el presidente no es el hombre fuerte. Maduro es un títere del ejército. La cabeza visible de una cleptocracia.. ´´  El segundo párrafo a consideración, dice lo siguiente ´´A la derrota en la última elección parlamentaria, que instaló hace dos años a una mayoría opositora en el Congreso, Maduro respondió llamando inconstitucionalmente a una Asamblea Constituyente para la que no solo prohibió las candidaturas desde partidos político…. ´´ Los candidatos seleccionados y electos “desde la sociedad civil” son simpatizantes del gobierno; incluyendo a la esposa de Maduro…. ´´

¿Es legítimo el gobierno de Nicolás Maduro? La respuesta es, si.  La legitimidad no tiene nada que ver con la popularidad de un presidente sino con la certeza de los medios utilizados en una elección.   Lo cual significa que si la ciudadanía sanciona de forma positiva los mecanismos electorales existentes, un presidente adquiere legitimidad porque son las urnas las que han hablado.  Si, Maduro es un presidente legítimo pero las mismas condiciones que lo hacen legítimo aplican a la oposición. Oficialismo y legislativo han sido electos por vía de los mismos mecanismos. Mecanismos que representan ´pedazos´ de la voluntad popular.  Este fenómeno, conocido como el problema de la ´legitimidad dual´,  es uno de los más interesantes en la ciencia política.  Sucede entonces que la ciudadanía, tarde o temprano divide lealtades y a mayor polarización ideológica, la legitimidad dual remarcará relaciones tensas entre los dos poderes.   ¿Qué sucede entonces cuando dos poderes legítimos resulta que se ´llevan´ como perros y gatos?

Dado que el régimen es de corte presidencial la opción de convocar a elecciones adelantadas no es posible.  Es un detalle muy bien conocido que en un régimen presidencial el mandato del ejecutivo y del legislativo son fijos. Sólo en los regímenes parlamentarios existe un diseño para renovar el poder frecuentemente y por lo tanto acudir a las urnas para oxigenar el gobierno es la opción.  Pero, en un diseño presidencial la regla democrática estipula que ninguno de los poderes puede ser desconocido.   Y aquí, precisamente radica la complejidad de la situación venezolana.  Tanto el oficialismo como la oposición han jugado cartas que no son necesariamente congruentes con la democracia.  Los intentos de golpe de Estado (contra Chávez y el reciente á amateur´ intento) no tienen cabida en el comportamiento de una oposición responsable.  Pero, el ejecutivo tampoco es inocente cuando concentra en su persona atribuciones que minan el balance requerido de los poderes.    Es válido argumentar que la oposición es violenta y golpista (aunque la oposición no sea homogénea)  pero es también válido recordar que el oficialismo ha cerrado las opciones del diálogo, además de someter  a la oposición a un acoso, persecución etc.

El Chavismo debería habérsela rifado en el referendum revocatorio mostrando con total claridad que puede vencer a la oposición.  La ANC,  vista desde una posición no ideológica es un golpe de Estado técnico al Legislativo pues dicho Congreso aún no terminaba su período.

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