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La infraestructura carece de mantenimiento

Columnista

Hace aproximadamente tres décadas, cuando las tendencias neoliberales y de privatización que nos sometieron los patrones poderosos y las oligarquías servilitas con el pretexto de estar de moda, terminó con la estructura organizacional del Estado que tenían la misión de dar el mantenimiento al patrimonio de infraestructura propiedad del pueblo, para atender las demandas de servicio del mismo pueblo, deja la duda si fue planeada para provocar  este caos, o fue la deficiencia del ensayo de una reingeniería mediocre.

Hicieron desaparecer entidades que tenían definida su misión y que como parte de la corrupción crónica implantaron plagas que fueron carcomiendo sus funciones que permitieron argumentar que eran instituciones obsoletas y desgastadas para  implementar otras de manera estratégica para castrar los recursos del Estado en contubernio de la privatización para dar cabida a la elite poderosa y llegar a constituirse en comparsa de los tomadores de  decisiones para obtener dividendo económicos perversos y anómalos.

Vale recordar a la organización de grupos de camineros,  que formaban parte de la Dirección General de Caminos, que aún existe, que tenían como misión dar mantenimiento a las carreteras, en donde las cuadrillas de peones  dirigidas por los caporales realizaban el trabajo de limpiar cunetas, transversales y bacheo aunque la carretera fuera de terracería, auxiliados por los cowboys de maquinaria cuando era necesario.

En honor a ellos, aún resuenan las notas musicales de marimba que interpretan la melodía “Alegres camineros que trabajan con afán….”, que con entrega laboral conformaban las llamadas Zonas de Caminos en las distintas áreas del territorio nacional, para tener reacción inmediata y dar mantenimiento a las distintas vías.

“A la crisis de la infraestructura vial se debe sumar, educación, salud, cultura, monumentos históricos, aeropuertos y otros”.

En la actualidad  esta misión se le ha encomendado a la iniciativa privada bajo la sombra de COVIAL que su irregularidad y deficiencia nos queda a deber, a pesar que cuenta con recursos asignados para cumplir con esa responsabilidad.

Paradójicamente esta misión se le ha endosado al Ejercito de Guatemala que tiene otra misión como lo señala el artículo 244 de la Constitución de la República, siendo el Ministerio de Comunicaciones Infraestructura y Vivienda, el responsable, como lo señala el artículo 30 de la Ley del Organismo Ejecutivo en donde indica sus funciones y atribuciones, siendo eclipsado en su misión de organizar, dirigir, evaluadas, planificadas y supervisar el funcionamiento para el optimo mantenimiento de la infraestructura, patrimonio del Estado.

Sumado a lo anterior, debe considerarse el  mantenimiento la infraestructura en el sector salud, monumentos históricos,  Museos, aeropuertos,  y sobre todo la infraestructura Escolar, en donde las escuelas constituyen un  inminente  peligro para la población estudiantil.   La alerta roja se mantiene en el caso del Puente de Belice, Puente de Rio Dulce y otros que jamás les han dado mantenimiento, ocasionando un caos en la estructura vial, ¡No se puede repetir otra vez ese sacrilegio!

¡Ya basta! No se debe tener la injerencia de agentes ajenos al Estado en el esquema organizacional   y/o transferir funciones y atribuciones entre los ministerios que ya están establecidas en las leyes respectivas.  Se debe eliminar negociar con las empresas privadas, que hacen uso de artimañas para pisotear la ley de compras y contrataciones para lograr beneficios espurios del erario nacional, como ya quedó demostrado.

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