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De fariseos y falsos profetas

editorial

Un falso profeta es aquel que ilegítimamente finge cualidades de profecía o se proclama poseedor o receptor de determinados dones divinos, sin realmente poseerlos. Se usa de modo especial en la religión judeocristiana para referirse a impostores que ejercen un ministerio religioso que está contaminado por la falsedad y malicia de la apostasía y la hipocresía.

Los falsos profetas se consideran aquellos que se proclaman poseedores de un falso don de carácter profético, o bien, a un falso carisma, una falsa imagen pública o apariencia que utilizan para fines ocultos que pueden ser demagógicos, demoniácos, políticos, u otros intereses lucrativos, económicos, personales, entre otros.

Esta palabra también llega a usarse en el lenguaje coloquial para referirse a un farsante o simulador que se hace pasar por una persona buena, cuando en realidad, esconde motivos maliciosos e ilegítimos.

Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis guerras, y rumores de guerras; mirad que no os turbéis; porque es necesario que todo esto acontezca; más aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. Y todas estas cosas, principio de dolores. Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las naciones por causa de mi nombre. Muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se enfriará. Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo. Y será predicado este Evangelio del Reino en el mundo entero, por testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”, Mateo 24:5-14, Sagradas Escrituras (1569).

En el país del realismo mágico, no es de extrañar la existencia de muchos falsos profetas y fariseos, que en la búsqueda de sus intereses individuales o de grupo, no les importa entregar a su propia madre, por alcanzar sus fines y objetivos. Tal el caso de algunos periodistas que hoy se rasgan las vestiduras y se la llevan de puros y castos, cuando ellos mismos han sido parte del circo montado para lavarse la cara, si tuvieran un poco de dignidad deberían de entregar o devolver lo que les fue pagado, por lo que han sido denunciados y están siendo investigados por el saqueo de las arcas del Estado, habiendo sido socios o empleados de personajes que se encuentran prófugos de la justicia, que en este caso duerme el sueño de los justos.

Nuevamente vemos en el circo nacional, que los señores que se creen poseedores de la verdad absoluta, pues NINGUNEAN a cualquiera que ellos crean enemigos o aliados de su enemigo, se declaran libres de pecado sin darse cuenta que la población guatemalteca ha despertado y comienza a ver quiénes son sus verdaderos detractores, entre ellos los fariseos que se prestan para levantar y operar el circo que los ha cegado de la realidad que pretenden imponer, so pretexto de la persecución penal, la cual sigue siendo selectiva y dirigida a quienes no les conviene se pronuncien o declaren contra el sistema que están tratando de imponer.

¿Qué tienen oculto los señores fariseos, que se creen libres de pecado? ¿Qué intereses defienden? ¿Por qué la CICIG y el MP no actúan contra ellos y sus amos?

Por una Nación Libre, Justa y Solidaria.

2 Responses

  1. Ximenej

    No hay un fariseo más grande, que el que escribió este editorial, defendiendo la porquería y haciéndose pasar por predicador de la verdad. Tampoco hay peor profeta que, él que anuncia con mentiras el presente, como en este editorial.

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