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Agricultores, agrónomos y alimentos: una visión romántica

Columnista

En la agricultura confluyen todas las ciencias y tecnologías existentes. Cada día, cada habitante de la tierra come, al menos tres veces al día. Algunos, comen poco o mal. Unos, por falta de recursos económicos, otros por malos hábitos alimenticios. La mayoría tiene la visión romántica de la agricultura y la producción de alimentos, la cual no corresponde a la realidad, ni a las relaciones económicas, tecnológicas ni políticas de una sociedad.

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Los alimentos siguen siendo los mismos de hace miles de años, nada más que ahora cada habitante los tiene disponibles en su mesa, todo el año y de todas partes del mundo. El tiempo que se dedicaba a la preparación de alimentos, ha disminuido drásticamente, al menos para las mujeres que dedicaban  su día a dicha preparación. No soy guerrillero, activista en contra de las compañías mineras, miembro del equipo de comunicación social de la Casa Blanca ni de Jimmy Morales. Intento ser místico, viviendo en la realidad, y estudioso de filosofía que exige reflexionar sobre la vida. Soy gourmet y  degusto mis sagrados alimentos cada día, con plena consciencia social, soy sensible al sufrimiento humano, como lo puntualizo Buda 500 años antes de Cristo. Cada vez que tomo un sorbo de café de exportación, vienen a mi mente escenas que viví en fincas cafetaleras de Guatemala, indígenas hacinados en grandes galerones,  familias completas en promiscuidad total. Al dejar caer un terrón de azúcar en  mi taza, tengo consciencia de la explotación de los cortadores de caña; Aguas que se desvían río arriba para regar cañaverales; Niños descerebrados que nacen aguas abajo por contaminación de los ingenios.

Compro nueces, especialmente pistachos; Recuerdo el lugar de origen, Irán, antigua Persia. Ahora el  70 por ciento de las nueces del mundo se producen en California. Cuando como una papa frita, recuerdo a Monsanto, dueña de la producción mundial de papas, y legalmente poseedora de los derechos genéticos. Al servirme pollo en crema con  loroco, estoy consciente de las hormonas del crecimiento que ingiero y que pueden desarrollar cáncer.

Los destinos del campo, se deciden en reuniones mundiales de ministros de comercio internacional, donde las prohibiciones de subsidios a la agricultura, pasan por alto, así como la Ley Antimonopolios, por las grandes  y permanentes contribuciones de la industria del azúcar a las campañas políticas en Estados Unidos y el resto del mundo.

México ha desarrollado una campaña agresiva contra el alto consumo de azúcar, para evitar sobre peso y obesidad, y posteriormente diabetes, con altos costos a la sociedad, por disminución en días laborales y muertes prematuras.  Su principal valladar, la Industria de los Alimentos.

Cada bocado que llevamos a la boca, trae incorporado muertes, violaciones a los derechos humanos, pobreza y desesperanza, además de aromas y sabores.

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