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Me explico la columna de Fernando González Davison publicada el pasado jueves en elPeriódico (“Belice: nuestro canciller repite el error para perder”), como el fruto de la enemistad que “Manzanita” me profesó desde que fuimos estudiantes de Derecho en la URL, exacerbada luego por el hecho de haber sido yo quien, como Canciller de la República (2000-2002), refrendé su justificada destitución como Embajador de Guatemala en la República de Chile, la primera de aquel gobierno.

“Manzanita” –imaginativo que es— me acusa sin prueba alguna de “haber acordado con Belice que también hiciera una consulta popular paralela, porque si se votaba no acá o en Belice, el asunto no iba a prosperar y, así, no iba a llegar a la Corte Internacional de la Haya. De esa forma, Guatemala perdería de antemano el pulso con Belice. Eso –dice— raya en traición a la patria”.  Y sin atreverse a precisar nombre y apellido –algo muy propio de su personalidad— dice que: “A inicios de este siglo Belice compró (Sic) a un canciller con un apartamento para que las negociaciones en la OEA fueran favorables a Belice y designó a un árbitro (Sic) probeliceño…” ¿Seré yo acaso, “Manzanita”? Si así fuera “Manzanita” incumplió su patriótico deber de acusarme ante las autoridades correspondientes. Puede aún hacer y ¡hasta podría obtener una recompensa!

“Manzanita” miente también al afirmar que el Congreso retiró del cargo a un Canciller con un voto de falta de confianza; que hubo un arbitraje entre Guatemala y Belice y que de este proceso se originó el nombramiento de un “árbitro”. La historia no me dejará mentir.

“Manzanita” es Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales por la URL (como Secretario del Consejo de la Facultad de Derecho asistí a la ceremonia), cuasi poeta, cuasi novelista, cuasi historiador y cuasi diplomático. No ignora, por tanto, la responsabilidad que acarrean las falsas imputaciones; lo explica su amañada redacción para esquivarlas. Y es que “Manzanita” jamás ha tenido, ni tendrá, la hidalguía de acusar frontalmente a quien(es) considere responsable(s) de haber delinquido por traición a la Patria, cohecho o cualquiera otro acto similar.  ¡Es pedirle demasiado!

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