Home > Columnas > Cuestión de pandillas
opinion

El fiscal general estadounidense Jeff Sessions viajó el pasado día Jueves a El Salvador.  Fue una visita corta, pero lo suficientemente significativa para notar que Washington está diseñando una agenda muy compleja ( y completa)  para el Triángulo Norte.

El primer aspecto que resulta importante mencionar se refiere al enfoque transnacional que los Estados Unidos aplica sobre las estructuras de crimen organizado.  En términos generales, ´Washington´ ya había dado un paso interesante al introducir en su listado de organizaciones criminales transnacionales a los Zetas.  Esta decisión fue llevada a cabo por el ex presidente Barack Obama al inicio de su segundo término.  La decisión, – en realidad-  terminaba por elevar a todos los cárteles mexicanos, al nivel de estructuras capaces de trascender fronteras y cometer delitos bajo las mismas condiciones de letalidad en prácticamente cualquier contexto pero en particular, en un contexto regional.  Esta nueva nomenclatura le daba un espaldarazo a la continuidad de la iniciativa Mérida (considerando que para 2011 debía haberse canalizado todo la ayuda asignada) y también  empoderaba el rol de la DEA operando con mayor incidencia (con un fuerte carácter invasivo) fuera de los Estados Unidos  Dígase concretamente, México.

Ahora, la administración del presidente Trump ha dirigido sus baterías hacia el problema de las pandillas.  La visita de Sessions a El Salvador deja  la promesa de construir una fuerza de tarea trans regional (EEUU- México-Triángulo Norte) que pueda abordar el problema.  Sin mayor protocolo pero es claro que las actividades criminales concretamente de la Mara Salvatrucha se han convertido en un problema incómodo para los estadounidenses, tan incómodo cómo el que podría generarle la Yakuza, los clanes de la Camorra o la ‘Ndrangheta.  Lo que significa que la violencia generada por la MS ha dejado de ser un tipo de violencia ´encapsulada´ en los distritos de alta migración hispana (concretamente comunidades de inmigrantes ilegales). La violencia podría estarse expandiendo a otras zonas donde la misma ya no es tolerable.

Pareciera sin embargo que, desbaratar las estructuras afincadas en Estados Unidos es aparentemente una misión que no puede lograrse sin desbaratar las estructuras afincadas en el Triángulo Norte. Cuando esta misma estrategia se diseñó para los cárteles de la droga,  la receta pasó por suponer que al desmantelar – más bien decapitar-  las organizaciones afincadas en México, su funcionamiento se haría añicos, tanto en México cómo fuera de México. El resultado final todos lo conocemos: Los cárteles se transformaron en organizaciones más violentas y el trasiego de droga hacia Estados Unidos no se redujo. Tampoco la influencia de los cárteles en Estados Unidos se redujo. La política de ´mano dura´ utilizada por los Estados Unidos se probó equivocada pero parece que el enfoque se replica para la cuestión de las pandillas.

Resulta entonces interesante preguntarse lo siguiente. ¿Considera la actual administración estadounidense que si las pandillas reciben en realidad un trato de ´mano dura´ en el Triángulo Norte tendrán su capacidad para operar en Estados Unidos mermada de alguna manera?

Suponer lo anterior es un error muy grave en términos teóricos en la forma cómo las pandillas operan.  No son estructuras piramidales y jerárquicas cómo los cárteles y no por fuerza lo que sucede al sur del Río Bravo es determinante en el otro lado.  Eso funciona para los cárteles pero aún estaría por probarse para las pandillas.   De hecho, es posible que el efecto de lo que suceda en el TN no tenga el efecto deseado en territorio estadounidense.

Pero sí termine por generar mucho más violencia en el Triángulo Norte.

Leave a Reply

Diez + cinco =

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com