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Secretaría de Bienestar Social retratada

Columnista

La Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia (SBS) es una dependencia del Organismo Ejecutivo que tiene a su cargo la formulación, coordinación y ejecución de las Políticas Públicas de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia, contribuyendo al bienestar familiar y comunitario. Está organizada con tres sub-secretarías: (1) Subsecretaría de Fortalecimiento, Apoyo Familiar y Comunitario. (2) Subsecretaría de Protección, Abrigo y Rehabilitación Familiar. (3) Subsecretaría de Reinserción y Resocialización de Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal.

Está a cargo de los hogares de protección  y abrigo de los menores, así como de los centros de juveniles de detención. El año 2017 ha dejado retratada a la Secretaría. A cargo de una función tan delicada y esencial para el Estado de Guatemala, muestra su incapacidad para gestionar los centros a su cargo.

Primero sucedió el lamentable evento en el Hogar Seguro, que cobró la vida 42 niñas a cargo del Estado. Evidencia lo podrido del sistemal. Ahora, se viven nuevos y sucesivos eventos en el Centro Juvenil de Detención Provisional Gaviotas, en los cuales se han dado fuga de detenidos, amotinamientos y violencia con el objeto de que se atiendan demandas de los detenidos.

La Secretaría tiene a su cargo una función esencial para el desarrollo del país. La protección de la niñez y la adolescencia que está en un estado de vulnerabilidad altísimo, es la competencia fundamental de esta Secretaría, cuyos funcionarios pareciera que no están a la altura para asumir dicha función.

Es evidente que las instituciones responsables por velar por el cuidado de los niños, niñas y adolescentes no ha funcionado, constituyen un grupo vulnerable que necesita de una mejor infraestructura para que sea funcional. No existe una política de Estado clara que cumpla con los lineamientos mínimos para asegurar a este grupo, nuestro futuro.

Pese a la existencia de una Ley de protección a la niñez y la adolescencia, los derechos de los menores de edad siguen siendo flagelados. Se ha visto en la necesidad de apoyarse en las decenas de instituciones privadas que tratan de sumarse a su protección. Lo cual no da abasto.

Por otra parte, encontramos planteamientos como el realizado por el Presidente de la República sobre que se está considerando que sea presidios, a cargo del Ministerio de Gobernación, quien asuma el control de los centros de detención de menores. Lo anterior muestra la clara inoperancia de la Secretaría y que el sistema de protección de la niñez y la adolescencia no está cumpliendo su cometido.

Seguimos en la disyuntiva entre el discurso y la realidad. Un Estado que no apuesta por los niños, niñas y adolescentes, es un Estado que no apuesta por el futuro del país. La situación de estos pequeños, especialmente aquellos que viven en condiciones más vulnerables, retrata a nuestro país. ¿Qué país queremos construir y a qué estamos apostando?

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