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La educación de calidad no tiene sentido, si los funcionarios no son de calidad

Columnista

Es preocupación de los distintos estratos sociales demandar una educación de calidad que el Estado debe proveer a los futuros servidores.  Muchas veces, las recomendaciones trilladas de especialistas y expertos que dan alrededor del problema en la formación de ciudadanía con conciencia cívica para trabajar por un patria deteriorada y desgastadas no ha logrado corrige el problema.

Se hace necesario analizar otras aristas del asunto, debiéndose considera el comportamiento de funcionarios que se ha enquistado que en todos los estratos sociales y entidades que fueron desmoronando al Estado Republicano para mantener el status quo  de pobreza ignorancia, violencia, corrupción, deterioro ambiental y desnutrición; lo que nos lleva a la conclusión que por varias generaciones el sistema educativo no ha establecido lineamientos claros en la formación de su recurso humano propiciando una educación elitista, que no permite las mismas condiciones educativas para todas la clases sociales.

Se puede afirmar que existe una educación elitista en todos los niveles educativos que reciben educación de calidad, empero la mayoría deben de conformarse con migajas de educación de baja calidad, que por ampliar la cobertura por mandatos externos implementan programas que apenas alcanzan a dar pinceladas del conocimiento necesario para responder a las exigencia profesionales que se dan en todos los niveles educativos desde la preprimaria hasta la universitaria, otorgando al final un titulo que da acreditación para su desempeño con baja calidad para atender las demandas de una nación libre y soberna.

No se puede negar que los objetos y sujetos del CNB están considerados, pero olvidan  los componentes del currículo subyacente que complementan la formación de un ciudadano digno y capaz, que dejan al margen el ejemplo de las estructuras criminales y poderosas que manejan el Estado, sin obviar las estructuras poderosas transnacionales que manejan condiciones para mantener a los Estados en esta caótica situación, y que deben dar ejemplo para complementar el currículo para la formación del ciudadano apto y competente.

Cuando estas organizaciones mal llamados partidos políticos,  nombran a los menos aptos a ser candidatos, proponiendo al pueblo elegir bajo nominaciones perversas y compuestas para crear maldad, y tener como única opción elegir a los menos aptos, que al final se pierden en la ambición, corrupción y la ineptitud, argumentando que el pueblo los eligió.

Estas circunstancias nos hacen caer al círculo vicioso de volver a equivocarnos  a sabiendas que nos tropezamos con la misma piedra, tendido nuevamente la trampa de que el pueblo no sabe elegir sus autoridades que al final estos, terminan pagando su incapacidad, contratando  asesores que se dicen expertos, que al final de cuentas ya están satanizados para orientar a los ineptos.

Lo anteriormente expuesto hereda una cultura negativa para propiciar la capacidad académica a cambio de ser listo, tramposo sinvergüenza, mentiroso para alcanzar los cargos más importantes en la toma de decisiones, haciendo al margen la preparación académica y el conocimiento científico en aspectos sociales, culturales, económicos, políticos Etc.

Constituyéndose en un mensaje subliminal y directo de una cultura equivocada a la juventud, que para gobernar no se necesita la academia de calidad y que no vale sacrificarse tanto en el estudio porque basta adquirir como sea un titulo que le de créditos de calidad poco deseable.  Es el momento de garantizar la elección de candidatos para elegir a los mejores hombres y mujeres de este país, para anhelar esperanzas que en las próximas elecciones, se cuente con el recurso humano mejor calificado pora la recreación del Estado de la primaveral Guatemala.

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