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Xibalbá emerge a la ciudad

editorial

Ayer nuevamente, los jóvenes recluidos en el centro correccional Las Gaviotas, volvieron a las andanzas que ya se están haciendo costumbre, cada vez que quieren algo o no les parece alguna situación, presionan con vandalismo puro para amedrentar a las autoridades encargadas de esos centros y casi siempre logran sus objetivos.

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¿En qué momento inició la descomposición social que trae consigo que hoy día los adolescentes exijan derechos sin cumplir obligaciones?, y por si esto fuera poco, que sea después de ser detenidos por haber cometido ilícitos, en algunos casos hasta de asesinato, sicariato, extorsiones y otros males que son el pan diario de los guatemaltecos en las zonas más concurridas y de comercio normal.

Según la mitología Maya, Xibalbá, es la puerta al infierno, y en Guatemala, se observa como Xibalbá ha emergido a la ciudad y se ha posesionado de ella al grado que no es necesario descender al subsuelo para ver la maldad y el horror que todos vivimos diariamente, con solo abordar un bus, abrir un pequeño comercio como una tienda de barrio, venta de comida o ser repartidor de algún producto de uso popular, como el agua, recogedor de basura o la profesión más extrema que existe en este bello país como lo es ser piloto de autobús urbano, extraurbano, microbús, taxi o de un tuc tuc.

Ante la situación de violencia desbordada y crimen que vivimos día con día, no podemos permanecer inmóviles y seguir permitiendo que los patos les tiren a las escopetas, si bien es cierto según algunos defensores de los derechos humanos, estos delincuentes como lo son los adolescentes recluidos en lugares como Las Gaviotas, fueron llevados por la misma sociedad a volverse delincuentes, no podemos pasar inadvertido que la descomposición familiar es en buena parte la culpable de todo esto.  Pero no por ello ¿debemos permitir que sigan cometiendo ilícitos y darles los gustos que los NENES quieren?, pues un delincuente no puede ser tratado con algodones de azúcar, cuando no se tienta el alma para asesinar a cualquier ser humano con tal de lograr sus fechorías.

Es tiempo que nuestra legislación permita que la delincuencia sea tratada como tal, pues un joven que a los 13 o 14 años es capaz de cometer sicariato, al ingresar a estos lugares llega a graduarse con honores y con seguridad volverá a cometer otro asesinato y más, ¿Por qué el pueblo de Guatemala, con sus impuestos tiene que alimentar y cuidar a sus verdugos? ¿Por qué no se les sentencia a la realización de trabajos forzados, y que paguen de esa manera su manutención? ¡Basta ya de amamantar a delincuentes que en su mayoría ya no son menores de edad!.

Al Gobierno de Guatemala, le hacemos un llamado para que realmente se inicie a aplicar la mano dura a la delincuencia que nos tiene de rodillas, a los defensores de los derechos humanos, les invitamos a dar la cara frente a estos delincuentes, a ver si son capaces de ponerse enfrente y con cariño pedirles que no cometan más asesinatos y extorsiones a la gente trabajadora.

Por una Nación Libre, Justa y Solidaria.

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