El Siglo

Propuesta para mejorar las carreteras

Al inicio de octubre de 2005 nos afectó el Huracán Stam y destruyó puentes, carreteras y viviendas, causando además una gran cantidad de muertos y desaparecidos. El gobierno de Guatemala, ante este desastre de la naturaleza, declaró el Estado de Calamidad Pública en todo el territorio nacional, por un plazo de treinta días.

Ahora, el gobierno quiere declarar un Estado de Calamidad por el mal estado de las carreteras.  No hay ningún fenómeno natural, es en realidad el resultado de una pésima gestión y una dejadez del gobierno que para justificarse pretende gastar sin cumplir los procedimientos establecidos para ello como la Ley de Contrataciones y las licitaciones.

Es verdad que las carreteras están en pésimo estado, que no han tenido el más mínimo mantenimiento pero un Estado de Calamidad no se puede justificar por una mala ejecución de parte de los responsables del Ministerio de Comunicaciones y del Gobierno.  Si así fuera, habría que declarar un Estado de Calamidad permanente en el país pues todos los ministerios han tenido malas gestiones y tienen una cantidad de problemas causadas por esas ineficiencias que llegan a afectar a los ciudadanos de Guatemala.

La naturaleza del problema de las carreteras tampoco radica en si llega gente buena o no al ministerio.  Por más buena, honesta y capaz que pueda ser un ministro o funcionario del Ministerio de Comunicaciones se topará con un estado burocrático y una serie de requisitos que debe cumplir porque así funcionan lo estatal, es decir, ineficientemente.

Por eso, sugiero retomar una propuesta que hizo el CEES (Centro de Estudio Económico Sociales) en el 2005, debido al Huracán Stam, que era tan válida entonces como ahora y no necesita de ningún Estado de Calamidad.  Estos serían los objetivos de la propuesta:

La propuesta implicaría que el gobierno incluyendo el Congreso deberán hacer algunos cambios importantes en leyes y la forma como actualmente se encarga de la infraestructura más importante del país:

No me cabe la menor duda que con estos cambios las inversiones en carretera privadas surgirán inmediatamente y la calidad y servicio que presenten las mismas será muy superior a lo que hemos tenido hasta el momento.  El usuario guatemalteco saldría ganando en tiempo, recursos y menos accidentes. El país ganaría enormemente.  ¿Por qué no hacerlo de una vez?  ¿Será que por ideología queremos seguir teniendo el mismo sistema ineficiente que ha fracasado y nos ha costado tanto en recursos escasos y vidas humanas?

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