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El despertar de un pueblo

editorial

En Guatemala se ha vuelto costumbre escuchar en toda clase de medio de comunicación, incluidas las redes sociales, hechos de violencia y vandalismo que suceden a toda hora y todos los días sin excepción, parece ser que ya olvidamos la época en donde se hablaba de la Tacita de Plata al referirse a la ciudad de Guatemala, o de la alegría de observar la Luna de Xelajú, la romería que se dirigía a visitar al Señor de Esquipulas, las chamuscas de futbol que celebraban los patojos en las calles del barrio, o las andanzas del Cadejo, La Llorona, El Duende y otras muchas leyendas de Guatemala y de la Calle Donde Tu Vives.

Hoy día se vive una guerra de todos contra todos, una guerra sin cuartel en la que prevalece el más vivo, según la jerga de la delincuencia, que ya no es común, sino que se encuentra plenamente organizada y coludida vertical y horizontalmente con tentáculos que controlan el quehacer de toda su actividad a lo largo y ancho del país.  El asistir a un centro educativo nacional, hoy día se convierte en toda una odisea, pues para poder llegar hay que abordar el peligroso transporte urbano, o pagar la extorsión por habitar nuestras propias casas o los maestros pagan para poder impartir clases.

Enfermarse se ha convertido en un lujo que el simple mortal de los guatemaltecos no puede darse, pues la medicina, es una estrella que no está a su alcance y los hospitales públicos están cada día más desabastecidos, en nuestro país, hace muchos años la gente no moría de hambre pues tenemos una abundante riqueza natural y una fuente de alimentos en el campo que ya olvidamos como protegerla y aprovecharla en favor de nuestras más urgentes necesidades, como lo es la alimentación.

Hay un dicho que dice “NO HAY GUERRA QUE DURE CIEN AÑOS, NI PUEBLO QUE LA AGUANTE”, pero los guatemaltecos no terminamos de despertar de este aletargamiento en que nos hemos visto imbuidos sin siquiera darnos cuenta, y no reaccionamos ante las injusticias que se cometen en el diario vivir, iniciamos a dar algunos mecanismos de reacción y defensa como lo son los linchamientos, pero muchas veces estas reacciones vienen como producto del cansancio y son hechos aislados sin pensar, que en última instancia no nos conducen sino a la generación de más violencia.

¿Será acaso que existen sectores o personajes interesados en profundizar más el caos?, ¿será que existen personajes que viven de la cultura de violencia que padecemos? ¿será que entre peor situación y pobreza mental padezcamos los guatemaltecos, más riqueza produce a estos sectores o personas interesadas en la prevalencia del estado de cosas?

Parece ser que estamos siendo protagonistas de una película o telenovela de intriga, guerra, narcotráfico, decadencia humana y por demás el holocausto o el apocalipsis. Y aún no nos hemos dado cuenta, permitiendo con nuestro afán por la sobrevivencia, que cada vez nos hundamos más en estos hechos tan trágicos. Es tiempo que los guatemaltecos REACCIONEMOS ante tanta atrocidad, tanta maldad y tanto hecho injusto que padecemos a diario y verdaderamente unidos establezcamos un verdadero estado de derecho en donde prive la justicia y el bien común.

POR UNA NACIÓN LIBRE, JUSTA Y SOLIDARIA.

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