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El porvenir de la Universidad

NUEVO

La Universidad, está llamada a jugar un papel de mayor incidencia en la vida nacional. Se trata no sólo de repensar su misión  a la altura de los tiempos, sino de establecer  “vasos comunicantes” con el Estado y todos los sectores de la sociedad, coadyuvando en la superación del atraso educativo,  salud, desnutrición infantil, marginalidad de miles de jóvenes y de los pueblos indígenas, deterioro ambiental, justicia, seguridad ciudadana.

Habrá que decir que el asombro de nuestro tiempo, es el tema de la incertidumbre que nos envuelve como humanidad. Esencialmente para los jóvenes que buscan diferentes derroteros para la concreción de sus proyectos de vida. La Universidad durante mucho tiempo se constituyó en el reservorio en el cual los estudiantes que ingresaban, perfilaban  sus aspiraciones. Sin embargo, muchas cosas han cambiado y la falta de certeza y capacidad de reinventar una nueva idea de Universidad que esté a “la altura de los tiempos” que son tan fugaces, no ha logrado comprender   que hoy está presente como  hecho histórico, la “sociedad del aprendizaje” y   la globalización.

Bajo estas preocupaciones, que deberían de convertirse en el centro de los debates  que abra las puertas hacia un futuro que se pueda entender a fin de evitar las frustraciones de jóvenes que colocan todo su esfuerzo en el estudio de carreras que muy probablemente ya no tienen cabida en el mundo que vivimos, ni mucho menos en el que vendrá.  Bauman,  nos ilustra   que  “Entre estos millones que están siendo castigados, hay cientos de miles de jóvenes convencidos  de que en lo alto del escalafón social había un espacio infinito para todos y que un título universitario era todo lo que se necesitaba para entrar en el sistema”.

Ahora estos jóvenes se enfrentan a un futuro en el que tendrán que rellenar innumerables peticiones en busca de empleo,  que casi nunca serán respondidas. O bien les tocará afrontar un desempleo de larga duración, o  aceptación de trabajos inestables que no  tienen ningún futuro, sino que además están muy por debajo de sus aspiraciones. Y éstas son sus únicas alternativas”. Este es el futuro que les espera a los jóvenes.

La incertidumbre está presente como espada de Damocles. Navegar por estos senderos requiere el cultivo de competencias especiales. De ahí la importancia de cultivar un pensamiento crítico  y abierto hacia una educación permanente. Se impone la formación en  tecnologías de la información  que perfile a los estudiantes en las competencias digitales;  aprendizaje de al menos un lenguaje; capacidad de saber leer, interpretar, escribir; competencias cívicas, sociales y culturales;  y  aprender a aprender haciendo.

La  cartografía del mapa laboral se ha modificado  porque el mundo cambió. La Universidad tiene el compromiso de reinvertarse en la “sociedad del aprendizaje”. Sino, su futuro  estará horadado porque no da  respuestas adecuadas a los jóvenes que ingresan  a forjar su proyecto de vida. De las respuestas inteligentes e imaginativas, como la puesta en escena de procesos de aprendizajes diferentes  acordes con las exigencias  que marca hoy la dinámica del mundo, dependerá el porvenir de la Universidad.

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