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A pesar de todo, seguimos multiplicándonos

Columnista

La realización del Censo de Población es controversial para Guatemala. La Administración Publica siempre se retrasa, por falta de  presupuesto. El compromiso internacional es realizar un censo de población cada diez años. El año 2002, hace quince años, fue realizado el censo de población más reciente,. ¿Cuánto ha crecido la población en ese tiempo? Las estimaciones indican que 16 millones  514,591 es la población para 2017. El país tiene problemas de todo tipo. La Canasta Básica, su valor, se elevo mas allá, de los montos de los salarios mínimos para el campo y la ciudad. Las cifras de inflación, aunque no son grandes ni inmanejables se han disparado los últimos meses y años. Pronto terminara el periodo de la Fiscal General, Thelma Aldana, acaban de ratificar al Jefe de la Cicig, Iván Velásquez, pero los nubarrones sobre el sistema de justicia empiezan a concentrarse. El Congreso de la República es un desastre, sin visos de mejorar. Y encima de todo ello, nos seguimos reproduciendo. ¿Por qué? Porque la vida sigue, a pesar de todo. Nadie espera a que las cosas sean perfectas para tener hijos. Otros sin planear, los hijos se  vienen. Algunos todavía dicen que los hijos traen la torta bajo el brazo.

Hace cien años, la población del país  llegaba a los dos millones de habitantes. En este siglo, hubo dos guerras mundiales, la Guerra de Corea, Vietnam,  Golfo Pérsico, Irak, Afganistán, Siria, etc. Han existido también debacles económicos y políticos nacionales e internacionales, y Guatemala sigue reproduciéndose. Se acusa a la población de ignorante, inconsecuente con la situación mundial, ahora con cambio climático. La era de Trump y Putin, Trumputin, es incierta, de incertidumbre, pero la gente sigue su vida, se reproduce, y lucha cada día para conseguir los alimentos y medicinas para sus hijos, los envía a las escuelas, buscan empleos en el país o inician la aventura de viajar a Estados Unidos.

Los economistas teorizan, buscando relaciones estadísticas y explicaciones entre economía y demografía, sin éxito. Concluyendo que la causa es el analfabetismo,  ignorancia, falta de visión, etc. ¿Tendrán una explicación sensata los sociólogos y antropólogos? Quizás los filósofos, porque la teología condena la insensatez de la época, pero no la pedofilia.

De pronto, el mundo de la cooperación técnica y la intelectualidad han destacado la  felicidad como variable alternativa a la falta de solidez y robustez a los análisis económicos. La felicidad como variable, es peligrosa, porque desactiva las luchas por mejorar los niveles de vida a nivel mundial. Se hace énfasis que la felicidad es más importante que otorgar mínimos de bienestar a los pobres, porque ya son felices.

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