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La formación de maestros (2)

NUEVO

Los compromisos asumidos en los Acuerdos de Paz trajeron nuevas esperanzas para llevar a cabo una reforma educativa que contemplaba en su diseño la apertura de escuelas normales para cada comunidad lingüística y el establecimiento de programas con las universidades y centros de educación superior para la formación, actualización y acreditación docente. Estas estrategias se concibieron en conexión con otras acciones tales como la revisión de los marcos legales, procesos de contratación y regímenes salariales.

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Los cambios de mayor trascendencia en la formación de maestros se promovieron durante las administraciones de Lázaro Chacón con la elevación de la formación de docentes al ciclo diversificado y la creación de la escuela normal superior; Juan José Arévalo con la creación de la Facultad de Humanidades que formaría profesores del nivel medio; y Julio César Méndez Montenegro que completa el proyecto de formación de profesores de enseñanza media en las áreas de ciencias con la creación de la EFPEM. Salvo esos cambios, durante el período entre 1954 a 1999 solo observa la aprobación de las carreras de magisterio en 145 establecimientos educativos privados.

Lo lamentable durante la era de la paz fue que la administración de Arzú dejó los compromisos asumidos en el campo educativo como mero discurso, promoviendo en cambio acciones de política vinculadas a la privatización de los servicios con el PRONADE. Su estrategia más bien fue disminuir, por un lado, la participación magisterial y las comunidades desarraigadas, y por otro lado, impedir la efectiva promoción de la educación de los pueblos mayas. Fue hasta la administración de Portillo que se crearon 43 normales de educación preprimaria y primaria bilingüe, normales interculturales y educación física, a pesar que en su diseño no hicieron cambios profundos en la formación docente. Si bien es cierto que era importante contar con maestros de educación bilingüe también lo era que fueran formados con un modelo que respondiera a los requerimientos de calidad.

En la administración de Berger se perdió la oportunidad para engarzar la formación de escuelas normales y formación universitaria. Por el contrario, las escuelas normales iniciaron un largo y tortuoso proceso de debilitamiento sin criterios técnicos, mucho menos científicos. La primer medida fue incrementar el número de años a la formación docente de tres a cuatro y, aún peor, solo se le añadió los cursos correspondientes a la formación de bachilleres en un pensum súper cargado de materias y contenidos sin articulación coherente para desempeñarse como un buen maestro en el contexto de la diversidad guatemalteca. Por otra parte, esto se llevó a cabo sin la participación del magisterio y bajo el criterio de imponer el fracasado programa en los Estados Unidos “No Child Left Behind” de la administración de George Bush, pues solo se puso énfasis en la evaluación de resultados en las pruebas nacionales, sin modificar las causas estructurales que los determinan. A los maestros se les hace los principales responsables de un sistema que sólo es capaz de reiterarse y mantener las cosas tal y cual estan, los pobres en las escuelas públicas rinden regularmente más bajo que los estudiantes en las escuelas de los estratos más altos.

Luego, sobrevinieron otros cambios irrelevantes en los currículos de las escuelas normales hasta el año 2009, continuando su debilitamiento en un horizonte sin perspectiva. (Continuará)

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