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La disciplina fiscal y monetaria bajo la óptica de la Economía Social de Mercado

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Por: Nicholas Virzi Arroyave

Son muchos los economistas que abogan por subir el gasto público durante una recesión, pero pareciera que son muchos más los que quisieran subir el gasto público siempre, independiente del movimiento del ciclo económico.  Pero subir la inversión pública para estimular temporalmente la economía fue una posición que incluso el gran economista y filosofo social F.A. von Hayek contempló.  Hayek dijo:

“Todo habla a favor de que agencias publicas hagan durante una recesión las actividades de inversión que fuesen necesarias de todos modos. … Es poco cuestionable que en tiempos de desempleo general el Estado debe intervenir para mitigar dificultades económicas, sea por medio de compensación por desempleo o legislación a favor de los pobres.”[1]

¿Esto hace de Hayek un oculto seguidor de John Maynard Keynes, el economista ingles que abogó famosamente por políticas fiscales contraciclicas (mayores déficits fiscales durante contracciones económicas)?  Para nada.  Es una cosa reconocer las exacciones políticas que las crisis económicas pueden hacer surgir en un momento dado, otra cosa es también reconocer que hay quienes se querrán aferrar permanentemente del poder político sobre el gasto público, haya crisis económica o no.  Otra cosa también es reconocer que habría que ponerle limites a la acción estatal, que tiende siempre a crecer por su propio momentum, por la lógica interna de la economía política del aparato estatal.

Los pensadores Ordoliberales de la Escuela de Friburgo que inspiraron la Economía Social de Mercado de Ludwig Erhard tenían en mente y bien claro los limites a la acción estatal.  Principal entre ellos era el rechazo a la discrecionalidad que el keynesianismo le otorgaba a los funcionarios públicos en materia de políticas fiscales y monetarias.[2]

En el concepto de la Economía Social de Mercado de Erhard, le correspondía a un Estado fuerte garantizar las condiciones necesarias para que la economía de libre mercado funcione óptimamente.  Las finanzas públicas de un Estado fuerte no podrían ser deficitarias sin justificación temporal.  La política monetaria también tenía que ser altamente conservadora, para evitar que se degradara la moneda, y se generara inflación.

Un Estado fuerte no tiene que ser necesariamente grande, aunque esa ha sido la tendencia.  Un Estado grande no es necesariamente fuerte, si no tiene la institucionalidad correcta.  Un Estado fuerte no tiene por qué ser también intervencionista, o sea usar su poder de manera discrecional.

Los Ordoliberales se preocupaban por el orden, y las reglas, por eso la oposición al abuso discrecional del poder estatal.  Partiendo de la misma distinción hayekiana entre regulaciones e intervenciones, apostaron más por armar un sistema general de reglas que establecía las condiciones que podrían activar la acción estatal temporal, que dejar ese poder indefinido en el Estado, sin más limites de lo que el mismo Estado podría imponerse, a su discreción.

Estas preocupaciones antecedieron por mucho el debate en macroeconomía sobre el uso de las reglas fiscales versus la discreción.  Por ejemplo, si el argumento keynesiano es que el Estado debería de incurrir en déficit fiscal para estimular la economía durante una recesión, se podría estipular la magnitud y duración de estas políticas fiscales contraciclicas, según la intensidad de la contracción económica.  Asimismo, se debería de contemplar superavit fiscales, o minimo, balance fiscal en años cuando no hay contracción económica.  Por último, con la excepción de grandes proyectos de inversión pública (-privada), la deuda pública ha de ser, por regla general, cero.

Cómo se puede ver, el modelo Ordoliberal de la Economía Social de Mercado puede brindar muchas buenas lecciones a seguir para Guatemala.  Disciplina fiscal, disciplina monetaria, evitar la deuda pública.  Son buenas prácticas que cualquier gobierno de Guatemala debería de implementar.

[1] Hayek, F.A. von. 1999 (1937).  “The Gold Problem” (traducción G. Heinz), en S. Kresge (editores), The Collected Works of F.A. Hayek.  Volume 5.  Good Money, Part 1. The New World. Routledge, London. P.184.

[2] Funk, L. (2010). The social market economy at sixty: Path dependence and path changes. CL Glossner and D. Gregosz (eds.)60, 85-103.  Disponible en http://www.kas.de/upload/dokumente/2010/06/60_Years_SME/funk.pdf

 

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