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COLUMNISTA

El Estado Constitucional de Derecho está organizado con el fin de preservar la vida, la libertad, la propiedad y para protección de todos nuestros derechos fundamentales. En efecto, de conformidad con el artículo 140 de la Constitución Política de la República de Guatemala, el Estado está organizado para garantizar a los habitantes de la Nación, el goce de sus derechos y libertades. Esto atañe a la necesidad humana de vivir en paz, en libertad, en orden y demás. Para lograr esos propósitos se requiere permanente de la protección del Estado. Esto que no es un ideal, sino una finalidad posible por la institucionalidad del Estado y sus funciones establecidas, amén de sus poderes, deberes y responsabilidades.

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Debe existir permanentemente un ambiente básico para que nuestro país y nuestra gente avance, para que haya desarrollo y paz. No obstante, en el día a día los ciudadanos siendo titulares de derechos fundamentales constitucionales, son asediados por diferentes factores y situaciones, atribuirles exclusivamente a la precaria presencia, no incidencia y poca gestión del Estado, el que se ha olvidado de la obligación de protección de los derechos fundamentales de todos, así como del cumplimiento de dar seguridad, orden y promover la paz, sin violar derechos humanos.

El ciudadano en el día a día desde que sale de su hogar a sus actividades de trabajo se expone a la peligrosidad de la criminalidad que hay en varios sectores de la ciudad, en los departamentos, en los municipios, aldeas y en general en todo el país. Es asediado mental y psicológicamente porque percibe que no hay servicios de salud puntuales y eficientes, que los servicios esenciales de agua son escasos y además, está contaminada, así como de energía eléctrica, que tienen precios altos.

La escuela como cuestión de educación es otro componente del asedio, toda vez que no hay ninguna garantía de seguridad, en cuanto a estar en ambientes positivos y buen nivel de escolaridad. El maléfico y malvada criminalidad, verdadero mal de las extorsiones, asesinatos de pilotos, asaltos, bandas, pandillas, balas perdidas y tanta actividad criminal trastoca la mente de los ciudadanos y son alcanzadas también en su integridad humana. El desorden en el tráfico, pandillas en semáforos, maras, desgobierno, corrupción, latrocinio, falta institucional de justicia, intervencionismo extranjero, politiquería, canasta básica, terrorismo fiscal, instituciones cooptadas por mafias nacionales e internacionales y cuántas otras cosas más.

Las burocracias judiciales del Ministerio de Finanzas, DPI, Sistema Penitenciario, guerras de posiciones entre políticos, narcotráfico y aún habría más, servicios de salud precarios, malas carreteras, protestas abusivas, policía en atonía y sin resultados. La magistrada que se reúne con quien plantea amparos en una clara conclusión y tráfico de influencias, persecuciones penales, candidateándose una funcionaria para presidenta, cuando hay varias y drásticas prohibiciones.

Claro la lista de cosas que asedian a las personas y a la conciencia colectiva, son una realidad objetiva. Qué Hacer? Reclamar más y más Constitución y cumplimiento a esta. Deberán denunciarse todos los atropellos, demandar gobernabilidad, cumplimiento de toda, sí, toda la Constitución, manifestar nuestro repudio permanente. Una manta en tu casa, una valla humana de cinco personas con pancartas.

En todo caso no aceptamos ser ciudadanos de tercera clase. Ya estas recabando firmas, para incluir una reforma por adicción a la Constitución de Revocatoria del mandato de presidentes, vicepresidentes y alcaldes. En este país, el soberano sigue siendo el pueblo de Guatemala. SUMMA LEGIS.

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