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editorial

Zarandeándose como una frágil embarcación, en medio de un turbulento océano de incertidumbre y conflictividad, la institucionalidad del Estado guatemalteco parece cada vez más acercarse a una dramática zozobra, pues las autoridades que deberían concentrar sus esfuerzos en dirigir el rumbo de la metafórica figura de un barco, siendo el presidente de la República el capitán, es el responsable de dirigir el país hacia un clima de estabilidad y gobernabilidad que enfrenta varios desafíos.

La actual coyuntura política coloca al mandatario Jimmy Morales ante varios escenarios, dentro de los cuales su permanencia en el cargo se ve seriamente amenazada. En primer lugar, la solicitud de antejuicio dirigida por los diputados Sandra Morán y Leocadio Juracán, de la bancada Convergencia, que haría responsable directo al jefe de Estado por la tragedia ocurrida en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, al sindicarlo de cuatro delitos.

La gestión del mandatario se ve en dificultades por una serie de factores que le mantienen alejado del timón de un barco que parece ir cada día más a la deriva, para defenderse de las aseveraciones de grupos que parecen empeñados en mantener vigente el caos en un país que desesperadamente necesita de un dirigente que tome con firmeza el rumbo, capaz de guiar al país hacia las tranquilas aguas de la gobernabilidad, paz social y cuya labor parece ser cada vez más complicada.

Es importante señalar que es preciso que los actores políticos de este país deben ejercer sus funciones públicas tomando decisiones en favor de la consecución del bien común y no de intereses particulares, donde aprovechando la coyuntura provocada por la tragedia, se pretenda la separación del cargo del actual presidente constitucional de la República, mismo que necesita, más que nunca del respaldo de los funcionarios como del apoyo de la ciudadanía para encontrar el rumbo de la paz y gobernabilidad. Pues cabe destacar que aunque Guatemala enfrenta una batalla en el combate a la corrupción y la impunidad, las recientes declaraciones de Morales en una entrevista concedida a un medio de comunicación internacional, quien indicó que la corrupción es un fenómeno normal, sin que eso represente que no se le combata decididamente, enfocando esfuerzos en función de garantizar la calidad y transparencia del gasto público.

Es necesario que el presidente Morales se aferre con decisión al timón de este barco que parece haber perdido el rumbo y que dicte con urgencia las medidas a seguir para garantizar la estabilidad política, económica y social de un navío cuya tripulación parece vivir en un permanente motín, en el cual se privilegian los intereses particulares al bien común y la voluntad privada, frente al imperio de la ley. Señor presidente, es hora que trace el rumbo de su equipo de gobierno y que tome con energía la decisión de hacer los cambios de algunos miembros de ese mismo equipo, que solamente le están haciendo más daño no a su persona sino al país.

Siglo.21 invita a la ciudadanía guatemalteca a permanecer unida, lista, presta y dispuesta para retomar el camino que nos lleve hacia una Nación Justa, Libre y Solidaria.

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